Miércoles, 26.06.2019 - 02:34 h

El consumo de calmantes para el dolor se dispara un 83% en los últimos siete años

Un informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte que la utilización de opioides ha pasado de 7 dosis por día cada 1.000 habitantes a 13.31.

El mismo organismo reconoce que el uso de estos medicamentos se asocia con el desarrollo de la dependencia física y adicción, lo cual es un grave problema de salud.

El consumo de opioides se ha disparado en España.

La utilización de medicamentos opioides en España se ha disparado de una manera impresionante en los últimos siete años, según un informe elaborado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios(Aemps).

"En concreto, el consumo de fármacos destinados a paliar el dolor en España ha pasado de 7,25 DHD en el año 2008 a 13,31 DHD en el año 2015, lo que supone un incremento del 83,59%", señala el trabajo, que pone énfasis en que ese tremendo aumento se registra "a pesar de la escasa incorporación de nuevos productos en el mercado".

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Para entenderlo de manera cuantitativa, hasta 2008 el consumo de medicinas que tienen como acción frenar el dolor era de 7,25 dosis diarias cada 1.000 habitantes y día, en un parámetro que la Aemps designa para sus cómputos como DHD. En la actualidad el escenario se ha multiplicado casi al doble, pasando a consumirse las 13,31 dosis diarias por idéntica cantidad de habitantes en una sola jornada.

En las boticas no se ha producido prácticamente ninguna aparición de productos nuevos. "La oferta de opioides se ha mantenido más o menos estable en lo que respecta a nuevos principios activos. Tan solo se ha incorporado tapentadol y oxicodona en combinación”, destaca el organismo oficial sanitario, dependiente del Ministerio de Sanidad.

De este modo, los únicos nuevos productos que se han comercializado en este rubro son el fentanilo para su aplicación oral (se vende en comprimidos sublinguales, películas y comprimidos bucales) y los nasales.

Los opioides son medicamentos que alivian el dolor, como quedó dicho. Su función es la de reducir la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y afectan las áreas del mismos que controlan las emociones, lo que disminuye los efectos de un estímulo doloroso.

Los medicamentos que pertenecen a esta clase incluyen la hidrocodona, la oxicodonala morfina, la codeína y otros medicamentos relacionados.

Además de sus propiedades analgésicas, algunos de estos medicamentos como la codeína y el difenoxilato pueden utilizarse para aliviar la tos y la diarrea severa. En nuestro país, el principio activo más utilizado en los últimos siete años ha sido el tramadol. Se trata de un analgésico fuerte, prescribido principalmente para dolores severos como el dolor del nervio y en las articulaciones (la artritis es la dolencia más usual).

El tramadol es un calmante cuyos efectos son parecidos a los de un narcótico. Se usa para el tratamiento del dolor continuo (durante todo el día). Seis de cada diez opioides dispensados en España corresponden a tramadol, según la Aemps.

El fentanilo (con un 17,51 por ciento de las dosis consumidas) aparece en segundo lugar y la buprenorfina (un 6,91 por ciento) en tercero. "No se ha incluido en el estudio morfina parenteral, oxicodona parenteral, buprenorfina parenteral, petidina ni pentazocina debido a su nula o escasa utilización extrahospitalaria", precisa la Aemps en el trabajo.

Este estudio ha sido elaborado en base a los datos de fármacos dispensados con cargo a receta del Sistema Nacional de Salud, por lo que no incluye las prescripciones en atención médica privada o ámbito hospitalario, de ahí que el caso de la morfina, por ejemplo, no se compute, porque básicamente es utilizada dentro de los centros médicos.

La propia Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios reconoce que el uso de estos medicamentos se asocia con el desarrollo de dependencia física y adicción, lo cual está siendo un importante problema de salud en países desarrollados debido al potencial riesgo de abuso de estas sustancias.

En el estudio se destaca que se aprecia con nitidez el aumento descomunal en el consumo de la categoría denominada por la Aemps "otros opioides". En este apartado destacan los derivados a la fenilpiperidina, los alcaloides derivados del opio y los derivados de la oripavina.

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