Obama buscará en el G-20 un consenso sobre el estímulo y la reforma reguladora

  • Washington, 26 mar (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, viaja a la cumbre del G-20 en Londres, la etapa inicial de su primera gira por Europa, con el objetivo de lograr un consenso en torno a estímulos para la economía global y una reforma del sistema regulador.

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Washington, 26 mar (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, viaja a la cumbre del G-20 en Londres, la etapa inicial de su primera gira por Europa, con el objetivo de lograr un consenso en torno a estímulos para la economía global y una reforma del sistema regulador.

Obama, que aprovechará también la reunión en la capital británica para presentarse ante las principales potencias globales, necesitará echar mano de su gran popularidad internacional para conseguir lo que parece un milagro: un acuerdo sustancial que deje satisfechos a todos.

Las autoridades económicas estadounidenses son partidarias de poner el énfasis en la adopción de planes de estímulo para impulsar las economías, de modo similar a lo que ya se ha puesto en marcha en EEUU con un paquete de 787.000 millones de dólares.

Por su parte, los europeos se inclinan más por poner el énfasis en la reforma de las regulaciones financieras internacionales.

Washington también tendrá que lanzar un mensaje convincente contra el proteccionismo.

En la reunión de ministros de Economía del G-20 el pasado día 14 en Londres, los representantes de los países optaron por la vía del mínimo común denominador y en su comunicado final se limitaron simplemente a subrayar su acuerdo en la necesidad de tomar medidas.

Qué medidas y qué prioridades es una decisión que dejaron para los presidentes y primeros ministros en la cumbre del día 2.

Obama ha negado que existan divisiones entre EEUU y los países europeos y asegura que su Gobierno también está comprometido con una reforma del sistema regulador.

"No sé de dónde ha salido esta noción de que han surgido bandos con respecto al G-20", afirmó tras una reunión con el primer ministro británico, Gordon Brown. "No hay bandos".

Pero su principal asesor económico, Larry Summers, director del Consejo Económico Nacional, ha declarado que es urgente conseguir "más demanda global" y esa debe ser la prioridad, más que cualquier otro asunto. En este aspecto, la Casa Blanca se ve apoyada por el Reino Unido, que mantiene una postura similar.

Por su parte, otros países europeos, como Alemania o Francia, que ya mantienen una alta proporción de deuda pública con respecto al Producto Interior Bruto (PIB), se muestran renuentes a aumentar aún más el gasto público.

Esos países quieren poner el énfasis en una mayor regulación internacional del sistema financiero, pues consideran que la raíz del problema global actual se encuentra en la escasez de los controles con que operaba Wall Street y demandan que EEUU imponga un sistema más firme.

Obama ha lanzado con regularidad llamamientos a una reforma del sistema financiero, en especial tras escándalos como el pago de bonificaciones por 165 millones de dólares a ejecutivos de la aseguradora AIG, que ha requerido 170.000 millones en fondos públicos para sobrevivir.

Pero el presidente, pese a esos llamamientos, es más reacio por el momento a una reestructuración completa del sistema actual, similar a la establecida durante la conferencia de Bretton Woods en 1948 y como ha pedido el primer ministro británico.

Antes de acometer una ambiciosa reestructuración internacional prefiere centrarse en resolver la grave crisis económica que padece su país.

Pero Obama tendrá que adoptar en la cumbre una posición de liderazgo, si quiere ver que la cumbre se cierra con éxito. De otro modo, su prestigio en el exterior se vería dañado nada más empezar su mandato y podría abrirse un largo periodo de incertidumbre en los mercados.

Al tiempo que negocia un acuerdo para atajar la crisis económica, el presidente estadounidense aprovechará la reunión para establecer sus primeros contactos cara a cara con los líderes de las principales potencias.

Durante su estancia en Londres tiene previsto mantener bilaterales, entre otros, con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el jefe de Estado chino, Hu Jiabao.

Con varios de los líderes presentes en Londres volverá a verse apenas un día después, en la cumbre de la OTAN que se celebrará en Estrasburgo (Francia) y Kehl, en Alemania, entre el 3 y el 4 de abril.