Abercrombie se estanca en España pero acelera la 'repatriación' de dividendos


  • La multinacional estadounidense cuenta con una docena de tiendas en España, once de ellas de su enseña Hollister, que ingresan 41,3 millones de euros.

  • Durante el último año, el negocio español ‘envió’ a su matriz suiza siete millones de euros. Ese año, su beneficio se estancó en 1,1 millones.

Imagen de la inauguración de la tienda de Abercrombie & Fitch en Madrid.

Imagen de la inauguración de la tienda de Abercrombie & Fitch en Madrid.

Abercrombie & Fitchsaca tajada de su actividad en España, a pesar de que la multinacional textil estadounidense mantiene estancado su negocio ibérico, tanto en lo que se refiere a la apertura de nuevas tiendas como a la evolución de sus ventas.

La filial explica en su última memoria anual que, “durante el ejercicio finalizado el 31 de enero de 2017, más concretamente el 27 de junio de 2016, se ha realizado una distribución de dividendos con cargo a prima de emisión de 7 millones de euros al socio único, Abercrombie & Fitch Europa Sagl”. Se trata del brazo societario con el que opera en Europa y que tiene su sede en Suiza. No es la primera vez que hace este tipo de movimientos. Ya hizo uno similar, pero de menor cuantía, hace un año, cuando derivó a su matriz suiza 4,5 millones.

Abercrombie detalla en ese informe anual que aún mantiene ‘guardados’ otros 13,1 millones de euros, en concepto de prima de asunción que “es de libre disposición”, apunta. Además, indica que mantiene como reservas más de 1,9 millones de euros, en su práctica totalidad, voluntarias.

La aportación de España a la compañía norteamericana es sustancial teniendo en cuenta cómo evoluciona y el peso que tiene en este país. Abercrombie & Fitch aterrizó en España en plena crisis económica. Primero, en 2010, con su cadena Hollister, dedicada sobre todo a un público adolescente. A través de Hollister gestiona 11 locales, ubicados en centros comerciales. Mientras, a través de la cadena Abercrombie & Fitch, que da nombre a la compañía, sólo cuenta con un local, situado en el Palacete Villota de la madrileña Plaza del Marqués de Salamanca, en uno de los barrios más caros de la capital. Lo abrió a finales de 2011.

Ventas estancadas

Su número de tiendas está estancado porque lleva más de dos años sin ampliar su red comercial. Con sus ventas y beneficio pasa lo mismo. Abercrombie cerró el año fiscal con un volumen de ingresos de 41,3 millones de euros (un año antes fueron 41,9 millones). Mientras, su resultado neto cerró 2016 en los 1,19 millones, frente a los 1,14 del año previo. Sí reduce, como ya ocurrió en ejercicios anteriores, el número de empleados. En concreto, su plantilla ha pasado de estar compuesta por 693 personas, al cierre de 2015, a estar integrada por 631 trabajadores.

Abercrombie no desglosa ahora cuánto gasta en alquiler en cada uno de sus locales. En total, tiene comprometido el pago de 16,7 millones de euros. La mayoría (12,4 millones) están contemplados para un plazo de entre uno y cinco años. Así, la empresa estadounidense no desvela cuánto le cuesta actualmente su palacete madrileño, a pesar de que cuando lo alquiló, por una década, asumía que el coste anual iba a superar los 1,3 millones.

En cuanto a cómo ve el futuro de su negocio, la filial española reconoce que está a expensas de los “cambios en las condiciones económicas y financieras mundiales, y el consiguiente impacto en la confianza del consumidor y el gasto”. Además, asume como riesgo que “nuestra incapacidad para poner en práctica con éxito nuestros planes estratégicos podrían tener un impacto negativo en nuestro crecimiento y rentabilidad”.

Ese es, precisamente, el momento en el que se encuentra la compañía a escala internacional. No sólo está replanteándose su modelo de tienda, también su estructura accionarial. En cuanto a los locales, la multinacional está realizando pruebas en varias ciudades estadounidenses con locales más pequeños y dejar atrás la polémica de su exconsejero delegado, Michael Jeffries, quien llegó a asegurar que Abercrombie sólo fabricaba ropa para gente delgada. “Estamos tratando de cambiar la imagen de la marca, queremos que la gente entre en las tiendas”, aseguró su sucesor al frente de la gestión de la empresa, Fran Horowitz, tras abrir el nuevo concepto de tienda en Ohio.

El otro problema de Abercrombie & Fitch es la ausencia de un accionista de referencia. En los últimos meses, se ha especulado con que la compañía pase a manos de rivales como American Eagle Outfitters. Negociaciones que, según la agencia Bloomberg, no han fructificado, lo que provocó que sus acciones se desplomaran en julio cerca de un 20%.