La especulación vuelve a las energías renovables 10 años después de la burbuja


  • En tres subastas, el Gobierno ha adjudicado el equivalente a toda la potencia nuclear instalada en proyectos renovables

  • Las nuevas plantas tienen que estar en funcionamiento en diciembre de 2019 para cumplir con las exigencias de la UE

El sector fotovoltaico renace tras la última subasta

El sector fotovoltaico renace tras la última subasta EUROPA PRESS

Diez años y tres subastas después, las energías renovables con la solar fotovoltaica al frente, resurgen en España. Las obligaciones que impone Bruselas están detrás de ese renacimiento. Para cumplir con el porcentaje del 20% de renovables obligado en 2020, el mismo Gobierno que las frenó en 2012 ha realizado tres subastas -la última ayer mismo-. En total se han adjudicado desde enero de 2016 más de 8.000 MW, el equivalente a todo el parque nuclear en funcionamiento, que tienen estar listos en diciembre de 2019.

De la nueva potencia 'verde', la mitad, 3.900 MW, corresponden a proyectos fotovoltaicos. Por comparar, en 2008, el año del boom fotovoltaico, se instalaron 2.800 MW y el pasado año solo 55MW.

La explosión renovable, con 5.000 MW adjudicados en la última subasta (3.900 MW solares y otros 1.127 eólicos), ha atraído nuevos actores. Fondos de inversión -de BlackRock a KKR-; empresas instaladoras como Cobra, del grupo ACS, -la gran ganadora de la última subasta, con 1.500 MW-; grupos "revelación" como el aragonés Forestalia o sociedades como X-Elio, fruto de la alianza entre fondos (KKR) y fabricantes de componentes, han tomado posiciones.

Es cierto que la situación no es la misma que en los años del boom fotovoltaico. Ahora no hay primas o subvenciones para abrir el apetito. Pero con el dinero abundante y los tipos de interés en negativo, los fondos buscan rentabilidades a largo plazo, aunque sean limitadas, mientras las empresas como Cobra buscan posiciones en la obra civil en alianza con otros promotores.

La entrada de los fondos

"Está por ver si muchos de esos proyectos tienen vocación de permanencia", explica el empresario Jorge Morales de Labra. Lo mismo opina el vicepresidente de la Fundación Renovables, Fernando Ferrando. "Estamos sobrehinchando el sector" explica Ferrando "y en unos pocos años puede haber un problema. Todos los fondos han entrado, la mayoría con dinero de planes de pensiones detrás y hay un apalancamiento bestial".

La posibilidad de que buena parte de los proyectos renovables acaben siendo como una pelota que pase de mano en mano, a la búsqueda sólo de hinchar el precio, se observó ya en mayo, días antes de que se celebrara la segunda subasta renovable en la que arrasó Forestalia.

En las jornadas informativas que se celebraron en el Ministerio de Energía para informar a los potenciales interesados, buen número de preguntas -tres cuartas partes, según uno de los asistentes a una de las dos sesiones- versaron sobre la legalidad o no de traspasar el proyecto adjudicado en la subasta. "El ministerio tuvo que admitir que la normativa lo permite" señala un abogado especializado en el sector, asistente a la reunión y que trabaja para varias de las asociaciones afectadas.

El secretario general de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Juan Castro-Gil, es rotundo: "Lo que está sucediendo lleva camino de convertirse en unas nuevas subprime (hipotecas basura), los fondos de inversión son los que están manejando el escenario, apostando por activos que supuestamente van a subir de precio". Lo preocupante, añade, es lo que puede suceder en los dos próximos años.

Diciembre de 2019 es la fecha límite y en el sector renovable se da por hecho que muchos proyectos no van a llegar a término. "El reto son los plazos", admite un portavoz del grupo Forestalia, porque "la mitad del tiempo se consume en la tramitación de los proyectos; se va con premura". El grupo aragonés ha obtenido en las tres subastas un total de 1.924 MW: 1.500 MW eólicos, 316 fotovoltaicos y 108 de biomasa.

En los proyectos fotovoltaicos, los tiempos son menos exigentes. "Una planta tipo se instala en seis meses", explica Morales de Labra, que también destaca como un factor que acompaña a la especulación "la incertidumbre regulatoria que dificultará la financiación bancaria de algunos de los proyectos".

Especulación o no, el sector solar fotovoltaico está exultante. El director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, asegura que asistimos "al resugir del sector fotovoltaico. El resultado de la subasta nos da la razón. Manejamos una energía competitiva y ahora se trata de devolver el esfuerzo de los ciudadanos contribuyendo a reducir los precios del pool (el mercado mayorista). Es cierto que el límite de diciembre de 2019 supone un desafío, pero para este sector es más fácil. No tenemos cuellos de botella". Sobre posibles manejos especulativos, Donoso es pragmático: "Va a haber cambios (en los proyectos), sin duda, pero eso es algo inherente al sistema".

Para los productores fotovoltaicos, un escenario de aumento anual de la capacidad de generación fotovoltaica, de entre 500 MW y 1.000 MW, en grandes instalaciones, y de entre 150 MW y 300 MW en pequeñas instalaciones de generación distribuida podría crear entre 15.700 y 17.000 empleos adicionales hasta 2025, un 140% más de los que existen en la actualidad. 

Un toque desde la CNMC

Con el sector fotovoltaico de enhorabuena y los fondos de inversión atentos a las oportunidades, el jarro de agua fría viene de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). Un voto particular de la consejera Idoia Zenarruzabeitia en el informe sobre la subasta anunciada para julio del Ministerio de Energía cuestionaba la bondad del sistema elegido.

En opinión de Zenarruzabeitia -considerada la voz de los técnicos en la sala de Regulación de la CNMC- "no se requiere subasta alguna para las tecnologías más maduras y rentables, que son atractivas como inversión para sujetos competitivos sin otra remuneración que la del mercado" y "mejor debiera reservarse ese mecanismo concurrencial y abierto a todas las tecnologías para fomentar instalaciones todavía no económicamente viables por sí solas". El tiempo, como siempre, dará o quitará razones.