Carlos García, el edil increpado en Elorrio, último símbolo contra la violencia en Euskadi


García (PP) dice que "en nada favorece" al fin de ETA que Bildu tenga más de 1.000 ediles, que se están "envalentonando"

García (PP) dice que "en nada favorece" al fin de ETA que Bildu tenga más de 1.000 ediles, que se están "envalentonando" Agencia EFE

Sentado en su coche después de la lluvia, Carlos David García Fernández acababa de estrenar su nueva acta de concejal. Pero lejos de ser un momento de celebración, había constatado que algunas sombras del pasado vuelven a asomar en los rincones más profundos de Euskadi. Había cubierto a pie la distancia que separaba su coche del Ayuntamiento de Elorrio, la tercera localidad en la que es edil. Había llegado rodeado al vehículo rodeado de escoltas.

La lluvia no caía desde el cielo, llegaba desde su espalda. "Español, español", le increpaban algunos simpatizantes exaltados de Bildu. Salía del Ayuntamiento tras entregar al PNV la alcaldía de Elorrio, una de esas localidades en las que ANV gobernaba durante la legislatura pasada y en las que Bildu había sido la lista más votada. Uniendo los votos de PNV y PP hay 40 votos más que los recibidos por Bildu. Su apoyo, por tanto, decantaba la balanza.

Veintisiete votos hicieron posible la jugada. De los 249 sufragios obtenidos en 2007, el PP pasó a los 276 de 2011. De no tener representación en 2007 a tenerla. Veintisiete votos con los que el Partido Popular obtuvo un acta de concejal en la localidad. Con ese acta, la de Carlos García, el PP hizo de tripas corazón para avalar al que según algunos militantes del partido es un mal menor. La peneuvista Ana Otaudy fue elegida alcaldesa y dejó en la oposición a Bildu. Siete ediles contra seis. Entonces, puño en alto y 'Eusko gudariak' en las gargantas, empezó la tormenta que acabaría en una avalancha de apoyos, especialmente vía Twitter, y de ahí a las portadas de todos los medios.

La de García es la última entrega de una serie de historias a las que la Ley de Partidos había puesto punto y final. Esas que hablan de concejales de partidos nacionales que, con apenas unas pocas actas, tenían que navegar en mitad de la borrasca.

De Ermua a Sondika

Con esas imágenes captadas por las cámaras, el único concejal del Partido Popular en Elorrio engrosaba la lista de personajes simbólicos creados por los medios de comunicación para llenar el imaginario de la lucha contra ETA. Junto a él nombres como los de Regina Otaola, ex alcaldesa de Lizarza o Pilar Elías, viuda de Ramón Baglietto. Personajes individuales elevados a las portadas por su postura frente a los radicales.

Su recorrido como político arrancó justamente donde terminó el de Miguel Ángel Blanco, símbolo por antonomasia de la lucha política contra la violencia y el terrorismo. Fue con el asesinato del concejal de Ermua cuando García dio el paso en el PP para representar al partido en esos rincones borrascosos de Euskadi. Poco más de un año después, en 1999, recogió su primera acta de concejal.

Entonces fue en Sondika, uno de esos lugares tormentosos, donde 244 votos le valieron a su partido hacerse un hueco en el Consistorio. Durante cuatro años compartió mesa con dos concejales de Euskal Herritarrok. Entonces tenía 22 años.

'El Compromiso García' en Bilbao

En 2003 Antonio Basagoiti lo llevó a su Bilbao natal para trabajar como concejal. Desde el Ayuntamiento encabezó a través de su blog una curiosa iniciativa, 'El Compromiso García', mediante la cual se ofrecía como mediador para hacer llegar las preguntas de los vecinos de la ciudad a los concejales del consistorio.

Durante sus ocho años en la principal ciudad de Euskadi se ganó la fama de hacer de azote del gobierno local. Cuando dejó su acta para presentarse por Elorrio Iñaki Azkuna le deseó ánimo y suerte "porque vas a un sitio difícil".

Mientras estuvo en Bilbao compaginó su labor como concejal con responsabilidades tan diversas como el comité ejecutivo del PP vasco en 2005, año en el que también fue nombrado secretario general de la formación en Bilbao, y presidente de Nuevas Generaciones del País Vasco entre 2007 y 2009.

Gran aficionado al fútbol, utilizó sus dos años al frente de NNGG para abrir una plataforma con la que pedir que la selección española jugara en Euskadi, algo que no sucede desde el 31 de mayo de 1967, en un lejano encuentro frente a Turquía en San Mamés.

La de García no es una historia nueva. Decenas de ediles de partidos nacionales defienden actas de concejal en soledad en muchos puntos de Euskadi. Muchos, como él, llevan años con escolta para protegerle de las amenazas de ETA. Y otros tantos habrán revivido junto a él esas escenas que, años después, muchos creen que vuelven a las calles de Euskadi.