ETA celebra sus 50 años en su momento más débil con dos asesinatos


ETA cumple hoy medio siglo de historia, una historia regada con sangre y empujada a golpes de gatillo. Desde aquel 31 de julio de 1959, cuando el grupo terrorista más sanguinario de nuestro país vio la luz, 828 personas han perdido la vida, los últimos ayer mismo: Diego Salva y Carlos Sáenz, dos guardias civiles asesinados con una bomba lapa en Mallorca. Junto a ellos, un reguero de heridos, amenazados y familiares que lloran a los ausentes. Los terroristas no han hecho distinción alguna de edades, sexos ni condiciones sociales: han asesinado por igual a militares, civiles, jóvenes, ancianos o niños.

Por no distinguir, no han distinguido ni a sus propios miembros. Conocidos son los asesinatos de los etarras Mikel Solaún (delante de su esposa e hijas, en 1984), o María Dolores González Katarain ‘Yoyes’ (delante de su hijo, en 1986). Hay otros antiguos dirigentes etarras de los que no se volvió a saber nunca nada y sobre los que se sospecha que fueron los propios miembros de ETA quienes les asesinaron: es el caso de Eduardo Moreno Bergaretxe ‘Pertur’. Otros después que ellos salieron de la banda o fueron expulsados por sus posturas críticas: Patxi Zabaleta, Julen Madariaga, Juan Manuel Soares Gamboa, Txema Montero, José Luis Álvarez Santacristina, Kepa Pikabea, Francisco Mújika Garmendia, Ignacio Arakama Mendia, Iñaki Bilbao Beaskoetxea, Carlos Almorza Arrieta, Kepa Solana Arrondo, Koldo Aparicio Benito…

Tras tantos años de asesinatos indiscriminados y escisiones internas, las Fuerzas de Seguridad celebran que el aniversario de ETA llegue en el momento de más debilidad de la banda. En apenas unos meses, los terroristas han perdido a su número uno en tres ocasiones, han visto caer el aparato de información y el de falsificación y también han visto cómo se han adelgazado sus filas a golpe de detención. En el campo político, a pesar de que Iniciativa Internacionalista consiguió presentarse a las elecciones europeas, no logró representación, lo que supuso un importante golpe para los intereses de los abertzale. Recientemente el Supremo ordenó disolver las corporaciones municipales regidas por ANV, la penúltima marca electoral ‘legal’ de los proetarras, que fue ilegalizada en septiembre de 2008. Pese a todo las autoridades siguen temiendo la capacidad de ETA para matar.

El origen del terror

Euskadi Ta Askatasuna (Tierra Vasca y Libertad) nació justo en la época en la que la posguerra enseñaba su cara más cruel a la sociedad, cuando la dictadura franquista empezó a cosechar el reconocimiento de las potencias extranjeras, apremiadas por la necesidad de fijar sus posiciones en un mapa del mundo que comenzaba a dividirse en dos bloques.

Se sabe cuál fue la la primera reunión de la cúpula de ETA, entonces formada por siete personas, pero no existe una visión única sobre quién fue su primera víctima mortal. Los libros de historia recogen el nombre del guardia civil José Ángel Pardines Arcay, el 7 de junio de 1968, pero la banda terrorista siempre puso más énfasis en destacar la muerte dos meses después de Melitón Manzanas, oficial de policía del régimen y colaborador de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, Ernest Lluch escribió que existían indicios de que la primera víctima de los asesinos fue realmente una niña de apenas dos años, Begoña Urroz, que murió en 1960 abrasada por una bomba. Dos meses y dos días después de publicarse el artículo donde exponía esta posibilidad, los etarras le descerrajaron dos tiros en la cabeza.

Divisiones y asesinatos

La división más conocida en la banda terrorista ETA fue la que separó a la banda terrorista y a los autodeterminados ETA político-militar, cuya cabeza visible era ‘Pertur’. Esta escisión, concretada en 1974 tras el primer atentado indiscriminado contra civiles, hizo que la banda se rompiera y que el denominado “frente obrero” condenara el uso indiscriminado de la violencia y apostara por complementarla con la política. Tras la intentona golpista del 23 de febrero de 1981, esta escisión decidió decretar un alto el fuego sin condiciones del que jamás regresaron.

El final de los ‘70 y toda la década de los ‘80 marcaron unos años en que diversas organizaciones terroristas combatieron contra ETA con sus propias armas. Primero fueron grupos armados de extrema derecha como la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA -Triple A), los Grupos Armados Españoles (GAE), los Guerrilleros de Cristo Rey o el Batallón Vasco Español (BVE); después, los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), un conjunto de mercenarios pagados por las Fuerzas de Seguridad españolas en lo que supuso el mayor escándalo político de nuestra democracia, con el encarcelamiento del que fuera ministro del Interior socialista en aquel momento y de varios altos mandos.

Pero lejos de debilitar a ETA, la lucha violenta contra los terroristas les fortaleció: entre 1978 y 1980 ETA asesinó a 234 personas y durante la década de los ‘80 mataron a más de 300 personas. Lo que no consiguió la lucha armada contra los etarras lo consiguió años más tarde el secuestro y posterior asesinato del joven edil popular Miguel Ángel Blanco, cuya muerte no sólo provocó que los ciudadanos salieran a las calles a perseguir a los militantes abertzales, sino también que históricos dirigentes renegaran de la línea de la banda. Es el caso de Patxi Zabaleta, que años después abandonaría la estructura radical para fundar Aralar, un partido que defiende las mismas ideas que la banda pero condenando el uso de las armas.

Las treguas de ETA

A lo largo de estos años, los terroristas han ofrecido pequeños parones en su escalada criminal, pero siempre han vuelto a las armas.

  • 1988. ETA anuncia un “alto el fuego” de dos meses que posteriormente prorrogaría. Desde finales de 1987, los terroristas (representados por Eugenio Etxebeste, ‘Antxon’, y Txomin Iturbe Abasolo) y el gobierno de Felipe González negocian en la llamada Mesa de Argel. En mayo, al no dar los resultados deseados, la banda decreta el final del alto el fuego. El 19 de marzo asesinan al guardia civil Pedro Ballesteros Rodríguez.
  • 1992. Las Fuerzas de Seguridad detienen a la cúpula de ETA al completo, integrada entonces por Franciso Múgica Garmendia ‘Pakito’ o ‘Artapalo’, José Luis Álvarez Santacristina, ‘Txelis’, y José María Arregui Erostarbe, ‘Fiti’. La banda se ve obligada a interrumpir sus actividades durante dos meses en verano, tras los que radicalizan sus posturas.
  • 1998. El 12 de septiembre los terroristas firman con los nacionalistas vascos una “tregua indefinida y sin condiciones”, enmarcada en el denominado ‘Pacto de Estella’, en el que establecen un frente común. El Gobierno de José María Aznar aprovecha la situación e inicia contactos con los etarras, accediendo a acercar a más de un centenar de presos a cárceles del País Vasco. En mayo de 1999 ambas partes celebran una reunión en Zúrich, aunque sin éxito. Meses después se intercepta una comunicación de la banda en la que se dice que la tregua es en verdad una trampa; las Fuerzas de Seguridad detuvieron a los negociadores de la banda y ésta dio por finalizado el armisticio el 2 de diciembre de 1999; mes y medio después matan con un coche bomba al Teniente Coronel Pedro Antonio Blanco García.
  • 2004. El diario ABC desveló que el Conseller en Cap de la Generalitat de Catalunya, Josep Lluis Carod-Rovira, se reunió en secreto con representantes de ETA en Perpiñán durante los días 3 y 4 de ese año. Como resultado de la reunión, ETA anunció el 18 de febrero una tregua en el territorio catalán a través de un vídeo en el que los enmascarados, además de las habituales enseñas de ETA, tenían una bandera independentista catalana sobre la mesa. Desde entonces ETA no ha vuelto a matar a nadie en Cataluña.

  • 2006. ETA, asfixiada por los últimos éxitos policiales y tras casi dos años sin matar, propone una tregua antes de las elecciones autonómicas de 2005. Un mes después el Gobierno consigue una autorización del Congreso de los Diputados para iniciar conversaciones con la banda. Un año después, el 22 de marzo de 2006, ETA anuncia un “alto el fuego permanente” para impulsar un proceso de paz. Las negociaciones dejaron fotografías para la historia, como la de Patxi López, entonces secretario general del PSE y hoy lehendakari, sentado frente a frente con Arnaldo Otegi, portavoz de la ilegalizada Batasuna. Pero en verano las conversaciones se bloquearon, algo de lo que los terroristas dejaron constancia primero con un comunicado y después con la aparición de pistoleros encapuchados disparando al aire durante la celebración del Gudari Eguna, en septiembre de 2007. Poco antes, en junio, el diario proetarra Gara publicaba que ETA daba por rota la tregua, algo que se confirmó el 30 de diciembre cuando hicieron explotar una furgoneta-bomba en el aparcamiento de la T4 de Barajas, cobrándose las dos primeras víctimas mortales de los últimos tres años.

Los hitos de la lucha antiterrorista

La lucha antiterrorista se ha articulado sobre dos pivotes. Por una parte, la política penitenciaria, premiando a los presos etarras que renuncian a la violencia con medidas como acercarles a cárceles del País Vasco o intentando fomentar un ‘efecto contagio’ hacia presos más radicales. Por otra parte, la lucha directa contra los terroristas activos, donde se distinguen dos frentes: la persecución policial y el aislamiento político.

En lo referente a las detenciones, un rosario de intervenciones policiales ha ido descabezando a la serpiente año a año:

  • 1985. Detienen a Juan Lorenzo Lasa Michelena ‘Txikierdi’, dirigente de la banda. Fue interlocutor del Gobierno durante la primera negociación.
  • 1989. Capturan a Santiago Arrospide, ‘Santi Potros’, entonces jefe del aparato militar, fue detenido con una gran cantidad de documentación, que propició la detención de más de 100 terroristas. Entre ellos, José Antonio Urrutikoetxea ‘Josu Ternera’, jefe de ETA desde 1987
  • 1992. Cae en Bidart toda la cúpula de ETA, lo que dejó a la banda casi inhabilitada durante dos meses. En la operación se capturó a Mujika Garmendia, ‘Pakito’, José Arregi Erostarbe, ‘Fiti’ y José Luis Álvarez Santacristina, ‘Txelis’.
  • 1997. Detenido José Luis Urrusolo Sistiaga
  • 1999. Detenido en Francia José Javier Arizkuren Ruiz ‘Kantauri’, responsable de los comandos liberados de la banda desde 1993 y que ordenó el asesinato del abogado Fernando Múgica.
  • 2000. En septiembre detienen a Iñaki de Gracia Arregi, Iñaki de Rentería, dirigente etarra desde 1993 que encargó el secuestro de Ortega Lara y el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

  • 2001. En febrero cae García Gaztelu ‘Txapote’, que en un sólo año de mando en la banda terrorista resultó ser el jefe más sanguinario.En agosto del mismo año se desarticula el Comando Barcelona, que tenía en su poder 275 kilos de dinamita; un mes después se desarticula el aparato de logística de la banda.
  • 2002. Detenidos Juan Antonio Olarra Guridi, jefe de ETA desde 2001, y Ainhoa Mujika
  • 2003. Detenido en diciembre Ibon Fernández Iradi ‘Susper’ por segunda vez después de que en 2002 fuera apresado y consiguiera escapar de una comisaría francesa.
  • 2004. En abril fue detenido en Francia Félix López de la Calle, ‘Mobutu’, coordinador de los aparatos de ETA desde 1993. En octubre caen Mikel Albizu ‘Mikel Antza’, jefe de ETA desde 1993 -el que más tiempo ha estado en el cargo-, y su pareja, Soledad Iparagirre, ‘Anboto’
  • 2008. En mayo cae Javier López Peña ‘Thierry’, que dio la orden de suspender la última tregua de la banda. En noviembre se consigue detener a Garikoitz Aspiazu Rubina ‘Txeroki’, jefe del aparato militar de la banda.
  • 2009. Cae en abril Jurdan Martutegi, nuevo jefe militar de la banda.

En lo referente al aislamiento político es de vital importancia la aprobación en 2002 de la denominada Ley de Partidos, que permite la ilegalización de cualquier organización que se demuestre que tiene vinculación con ETA. Desde entonces, los proetarras han tenido que ir probando sucesivas marcas electorales para intentar burlar la ley y presentarse a las elecciones: desde Herri Batasuna a Euskal Herritarrok pasando por EHAK, Batasuna, ASB, ANV, Sozialista Abertzaleak, Askatasuna o, más recientemente, Iniciativa Internacionalista.

Estar presente en las urnas es de vital importancia para los abertzale, ya que el dinero que el Estado destina a las fuerzas que obtienen representación parlamentaria suponía una importante inyección económica para las arcas de los asesinos. Tras siete años de constante persecución judicial, las recientes elecciones autonómicas vascas fueron las primeras en las que ninguna fuerza radical tuvo representación en las urnas, a pesar de que, hasta la reciente orden de disolución del Supremo, todavía quedan una cuarentena de ayuntamientos gobernados por los proetarras. El Tribunal de Estrasburgo dio la razón al Estado al rechazar el recurso a la ley presentado por Batasuna, ya que considera el tribunal que el texto es fruto de una “necesidad social”.

Los golpes más duros de ETA

ETA ha utilizado diversas formas para infundir miedo en la sociedad. Desde las cartas de extorsión a los empresarios para que financien sus actuaciones hasta la ‘kale borroka’ para destrozar ciudades. Pero la peor parte siempre han sido las muertes, ya sea por medio de coches bomba o bombas-lapa, ya sea mediante pistoleros en la calle. El reguero de muertes tiene varios puntos especialmente negros en su recorrido:

  • 20 de diciembre de 1973. ETA asesinó al entonces presidente del Gobierno, Carrero Blanco, que sustituyó a Franco tras su muerte. Los terroristas alquilaron un semisótano, excavaron un túnel y detonaron una potente carga explosiva bajo la calle al paso del coche oficial. La explosión, en la que murieron otras dos personas, fue tan violenta que el coche saltó por encima de un edificio anexo.

  • 13 de septiembre de 1974. Una bomba explota dentro de la cafetería Rolando, en Madrid. Mueren doce personas y 71 resultan heridas. Una de las personas detenidas como presunta autora es Genoveva Forest, esposa de Alfonso Sastre, actual cabeza visible de Iniciativa Internacionalista. Fue el primer atentado indiscriminado de la banda, que generó la primera escisión en su seno.
  • 14 de julio de 1986 . Los terroristas mataron a doce personas en la madrileña plaza de la República Dominicana de Madrid.
  • 19 de junio de 1987. Los terroristas detonan una bomba en el interior del centro comercial Hipercor de Barcelona. Es, hasta la fecha, el atentado más sangriento de la banda terrorista. Tras cometerlo, los terroristas aseguraron que se dio un aviso a las autoridades, pero que se interpretó como una falsa alarma, por lo que la evacuación no se hizo lo suficientemente rápido. Murieron a 21 personas e hirieron a otras 45. En diciembre, ETA atenta contra el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, matando a otras 12 personas.

  • 29 de mayo de 1991. Una casa cuartel de la Guardia Civil en la localidad barcelonesa de Vic fue el escenario de otro sangriento atentado de la banda: 10 personas murieron tras la explosión de un coche bomba.
  • 1 de noviembre de 1991. ETA colocó tres bombas lapa en un barrio madrileño que mataron a un militar y dejaron tres heridos. Entre ellos, Irene Villa, una niña de 13 años que perdió las dos piernas en la explosión.

  • 13 de julio de 1997. Un pistolero mata de dos tiros en la cabeza al edil popular Miguel Ángel Blanco, secuestrado dos días antes. Su asesinato consternó de tal forma a la sociedad que se registraron incidentes en muchos puntos del País Vasco después de que los ciudadanos destrozaran locales abertzales y persiguieran y agredieran a sus militantes.
  • 30 de diciembre de 2006. ETA detona en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas un coche bomba que destroza las instalaciones y mata a dos personas. Fue el primer atentado de la banda tras la ruptura del alto el fuego al bloquearse las negociaciones con el Gobierno de Zapatero.

Otra forma que usaron los terroristas años atrás para chantajear a la sociedad fueron los secuestros, algunos de los cuales causaron un importante impacto en la sociedad:

  • Emiliano Revilla, empresario secuestrado en 1988. Fue liberado 249 días después.
  • Julio Iglesias Zamora, padre del cantante, estuvo secuestrado en 1993 durante 117 días.
  • José María Aldaya fue secuestrado el 8 de mayo de 1995 y estuvo 341 días secuestrado.
  • José Antonio Ortega Lara, antiguo funcionario de prisiones español, estuvo secuestrado un año y medio entre 1996 y 1997.
  • Cosme Delclaux, empresario secuestrado a finales de 1996 que estuvo 232 días retenido.

Basta echar un vistazo a las tétricas estadísticas de la banda para comprobar que en los últimos años la cantidad de muertos provocados por los etarras ha ido reduciéndose considerablemente, y prácticas como el secuestro o los atentados indiscriminados parecen haber pasado a la triste historia de nuestro país. El gran trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado y la importante de los sucesivos Gobiernos centrales para deslegitimar a ETA como “movimiento independentista” en el exterior han sido cruciales: muy pocos ven a ETA en Europa como simples separatistas, sino que han perdido la capucha que ocultaba a los verdaderos asesinos. Con un poco de suerte, éste será el último reportaje que tendrá que leer sobre la muy debilitada banda terrorista antes de que dejen definitivamente las armas.