Pablo Iglesias & Donald Trump, unidos por el populismo y el machismo


  • Pablo Iglesias y Donald Trump no se conocen de nada, pero convergen en el arte de dar soluciones fáciles (y muchas veces imposibles) a problemas complejos.

  • El primero quiere construir muros para detener la inmigración mexicana. El segundo desea cavar trincheras sociales para combatir a golpe de miedo las injusticias.

Trump e Iglesias se parecen

Trump e Iglesias se parecen

Donald Trump y Pablo Iglesias no se parecen en casi nada –ni pelo, ni edad, ni vestimenta, ni ideas- y, sin embargo, convergen en un mismo estilo político: el populismo. Que se define como el arte de dar soluciones fáciles (y muchas veces imposibles) a problemas complejos. Lo que en otro tiempo se llamaba pura y dura demagogia, ahora se impone de manera “novedosa” en Europa y América.

Trump está en plena campaña electoral. Iglesias en plena campaña de exaltación personal, como el mitin peliculero del cine Palafox de Madrid. El primero quiere construir muros para detener la inmigración mexicana. El segundo desea cavar trincheras sociales para combatir a golpe de miedo las injusticias que los poderes fácticos propician.

Tanto Trump como Iglesias juegan a demonizar a sus “enemigos”: para uno son los inmigrantes sin papeles, para el otro los ricos con muchos papeles. Ambos quieren terminar con los problemas que generan sus respectivos “enemigos” radicalizando el discurso –a los dos se les calienta la boca delante de un micrófono- y falseando las soluciones, que siempre acaban con una frase sencilla y redonda: acabaremos con ellos.

Sin enemigos a la vistani Iglesias ni Trump serían nada. Los dos viven, no de gestionar con ideas nuevas la res pública, sino de perseguir –de momento verbalmente- a sus enemigos. Trump tiene problemas con su partido por culpa de su estilo extremadamente populista y faltón, que no le respalda ni le apoya claramente. Iglesias también tiene problemas con el suyo, y casi por las mismas circunstancias. Quizá no esté todo el partido en contra, pero sí lo está Íñigo Errejón y su equipo. La batalla por las ideas y el estilo de Podemos no ha hecho más que empezar.

Lo de Trump en cambio está a punto de terminar. Queda un debate más y menos de un mes para que en Estados Unidos voten a su presidente. En España puede que también acabemos votando por tercera vez, para alegría de Pablo Iglesias, pero ese es otro cantar.

Por último, donde sí se ve una gran diferencia entre Pablo Iglesias y Donald Trump es en el control de las redes sociales y en el trato que ambos reciben de los medios de comunicación. Y como muestra sirva este caso reciente. Acaban de aparecer unas frases repugnantes y de lo más machistas que Donald Trump pronunció en una conversación privada:  "Cuando eres una estrella, te dejan hacer, puedes hacerles lo que quieras a las mujeres; las puedes coger por el coño, hacer lo que quieras". Por esta frase, que no puede ser más lamentable y denigrante, Trump ha recibido todo tipo de críticas en redes sociales y en medios de comunicación, incluso se le exige que abandone la carrera presidencial. De momento resiste.

Si revisamos la “maldita” hemeroteca, vemos que no hace mucho tiempo salieron unas palabras de Pablo Iglesias igual de machistas y repugnantes, sobre la periodista Mariló Montero: “La azotaría hasta que sangrase”.  La vergonzosa frase despertó tan sólo una ligera indignación, casi nada en esas redes sociales que tan bien controla Podemos, ni en los medios que miman a Podemos, si lo comparamos con la reacciones contra Trump. El feminismo español, tan activo en general, en esa ocasión se durmió en los laureles a la hora de denunciar a Pablo Iglesias, ¿por qué será?