EL CONSUMO DE ALCOHOL Y LAS BORRACHERAS ENTRE LOS JÓVENES SE DUPLICAN EN LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS

MADRID|
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) advirtió este viernes de que la frecuencia en el consumo de alcohol y las borracheras entre los jóvenes se ha duplicado en los últimos 20 años, por lo que propone diversas medidas para mitigar el daño que causa el alcohol en este colectivo.El Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la SEE acaba de hacer público el posicionamiento de la sociedad científica ante el anuncio, por parte del Gobierno, del desarrollo de una Ley de Prevención del Consumo de Alcohol por Menores de Edad.Los epidemiólogos solicitan la introducción de cambios fiscales para elevar el precio y regular la excesiva disponibilidad de bebidas alcohólicas, así como la promoción y la publicidad, normalizar el etiquetado e incluir advertencias gráficas de los riesgos. Asimismo, reclaman que se vele de forma activa para impedir su venta a menores, incrementar la detección temprana y abordar de forma sistemática los problemas de abuso y dependencia y garantizar el acceso a tratamientos efectivos en el sistema sanitario público. En su relación con los accidentes de tráfico, recomiendan revisar a la baja los niveles de alcoholemia. La SEE indica en una nota informativa que la frecuencia en el consumo de alcohol y borracheras entre jóvenes se ha duplicado en los últimos 20 años y que el precio de estas bebidas en España es el más bajo de la Unión Europea.Entre las recomendaciones que incluye el informe de esta sociedad destaca la necesidad de “no transmitir que el consumo de alcohol es una práctica saludable” y señala que “una parte de las personas que beben diariamente sufren un trastorno por dependencia”.Los autores del informe de la SEE subrayan que la ingesta de bebidas alcohólicas se asocia a consecuencias sanitarias, sociales y económicas tan negativas o más que las que produce el tabaco, que afectan tanto al consumidor como a terceras personas. Así, explican que “su ingesta puede tener un impacto negativo en la salud, incluso en personas que no realizan un consumo elevado. No obstante, a diferencia del tabaco, la percepción de riesgo asociada al consumo de alcohol continúa siendo muy pequeña”.