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En plena campaña por el 28-A... series para entender los juegos de la política

Ficción y realidad se mezclan en campaña electoral y, para los que no tengan suficiente, les ofrecemos una dosis extra de televisión.

House of Cards - Netflix
House of Cards - Netflix

Juegos de poder, delicados equilibrios y rectificaciones que pasan factura, en función del momento, son el pan nuestro de cada día en el mundo de la política. No importa a qué escala nos refiramos, ya que desde el más humilde ayuntamiento hasta las mismísimas altas esferas nacionales, la política siempre tiene un componente de intriga entre pasillos que la convierte en fuente de inspiración televisiva.

Ésa es la razón por la que hoy nos ‘metemos’ en la pequeña pantalla para traerte de ella unas cuantas ficciones en las que la política ocupa el primer plano y con las que desentrañar los mecanismos que comparten.

House of Cards

Posiblemente sea la más exitosa de las ficciones políticas de los últimos años, a pesar de estar sacudida por el escándalo que rodea a Kevin Spacey en la vida real. Seis temporadas sirven, desde el ascenso hasta el descenso a los infiernos en torno a la Casa Blanca, para trazar el camino del ambicioso matrimonio formado por Frank Underwood (Spacey) y su mujer Claire Underwood (Robin Wright) en su espectacular escalada hacia la presidencia de Estados Unidos. En la serie se conjugan traiciones personales, infidelidades, el papel de la prensa en este sutil equilibrio, montajes y una importante dosis de cinismo, que se relata a la perfección con la eliminación de la cuarta pared televisiva, y que consiguió convertir en best-seller la novela original del británico Michael Dobbs, publicada en 1989, que además fue llevada a la televisión en 1990 por la BBC en una miniserie de cuatro episodios.

Martin Sheen en su papel de Jed Bartlet en El ala oeste de la Casa Blanca - NBC
Martin Sheen en su papel de Jed Bartlet en El ala oeste de la Casa Blanca - NBC

El ala oeste de la Casa Blanca

Con el mismo epicentro pero con un mensaje menos oscuro y más idealista, Aaron Sorkin ideó esta exitosa serie para la NBC, que se extendió durante siete temporadas. El protagonista de ella es el presidente demócrata Jed Bartlet (protagonizado por Martin Sheen), un carismático líder que tiene que hacer frente a la difícil tarea de dirigir la nación más poderosa del mundo. Más clarividente y con el foco puesto en la política de una forma más limpia, Sorkin crea una ficción en la que nos introducimos en una forma de gobernar en la que aún importan los ideales, de cómo funciona una campaña electoral y de cómo intentar entender el enrevesado tapiz del sistema político estadounidense, incluyendo su sistema bicameral o la limitación que éstas, en función de su color político, pueden interponer en el camino de presidentes que son casi omnipotentes. Aunque las dos últimas temporadas de la serie perdieron fuelle, sus primeras temporadas siguen siendo un ejemplo a estudiar en las universidades y son un producto televisivo muy bien perfilado.

Sidse Babett Knudsen en el papel de Birgitte Nyborg - DR Fiktion
Sidse Babett Knudsen en el papel de Birgitte Nyborg - DR Fiktion

Borgen

Quizá no haya oído hablar de ella y si lo has hecho seguramente la tengas en alta estima. Esta ficción danesa, ya lejana en el tiempo (se emitió entre 2010 y 2013) representa una visión pragmática y realista de la política en torno al denominado Borgen, que es el término coloquial con el que se designa en Dinamarca al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes. Allí se descubrirá como la política sólo se sostiene a través de concesiones y pactos, permitiendo un delicado equilibrio que siempre se está tambaleando. En esa cuerda floja encontramos a la recién nombrada primera ministra de Dinamarca, Birgitte Nyborg, a la que interpreta la actriz Sidse Babett Knudsen, que llega al cargo en una coalición tripartita desde el Partido Moderado.

A partir de ahí se desarrollará una acción en la que los periodistas y la relación con los medios también gana peso en la forma de trasladar el mensaje político al conjunto de la sociedad. Persuasión y desencanto también forman parte de esta trama, desarrollada por Adam Price, en la que asistimos a la pérdida de la inocencia inicial de la protagonista, a medida que el desgaste político va haciendo mella en su coalición y en su propia vida personal, finamente retratada en la serie.

Tom Kane (Kelsey Grammer) y Meredith Kane (Connie Nielsen) en Boss - Starz
Tom Kane (Kelsey Grammer) y Meredith Kane (Connie Nielsen) en Boss - Starz

Boss

De las grandes esferas nacionales pasamos a un plano menor, aunque no por ello menos importante, como es el de la alcaldía. En este caso, nada más y nada menos, nos plantamos en Chicago, donde Kelsey Grammer da vida a Tom Kane, un intrigante alcalde que no duda en recurrir a chantajes y presiones externas para perpetuarse en el poder. Todo ello salpicado con un componente personal que oculta a sus seres más cercanos, y es que padece una enfermedad degenerativa de la que su esposa e hija no saben nada. Así nos sumergimos en las dos temporadas con las que Grammer dejó atrás al bonachón personaje de Frasier, relatando una nueva experiencia en la que la política se tiñe de una pátina sórdida, rozando lo maquiavélico, donde realmente el fin sí justifica los medios, sobre todo a la hora de perpetuarse de forma casi eterna en el poder. Quizás algo excesiva en el planteamiento pero certera en la forma de relatar los juegos de poder entre las distintas administraciones; o las concesiones que realizan diferentes organizaciones para obtener y mantener sus beneficios, aún en detrimento del bien público.

Seline Meyer (Julia-Louis Dreyfus) en Veep - HBO
Seline Meyer (Julia-Louis Dreyfus) en Veep - HBO

Veep

Un velo de humor recorre perpetuamente esta sátira política con sello HBO, aunque en ella no deja de colarse un trasfondo real de las ansias y ambiciones personales que una persona puede llegar a tener. En este caso la protagonista es Seline Meyer (encarnada por Julia-Louis Dreyfus) y la lenta pero continua escalada, comedia mediante, hacia la presidencia de los Estados Unidos desde su puesto de vicepresidenta. Bien hilada entre lo irónico y lo real, la trama de Veep se sustenta sobre el carisma de la propia Dreyfus, que revela así los entresijos del día a día del Despacho Oval. La ironía quiso que esta serie, que comenzó en 2012 y que verá su final en la primavera de 2019 con su séptima temporada, se haya acabado topando con el fenómeno Donald Trump, un perfil político alimentado también en las redes sociales y en los gabinetes de comunicación, del mismo modo que esto se parodió con frecuencia en los capítulos de Veep y que demuestran, una vez más, que la realidad acaba superando a la ficción.

Julianna Margulies interpretando a Alicia Florrick en The Good Wife - CBS
Julianna Margulies interpretando a Alicia Florrick en The Good Wife - CBS

The Good Wife

Aunque el argumento principal de la serie gira en torno al mundo de la abogacía, uno de los fetiches de la televisión estadounidense junto a las series policiales, es importante rescatar el componente político de esta serie, ya acabada, con la que CBS compitió contra las grandes cadenas del entretenimiento televisivo. La premisa es sencilla: ¿cómo compaginar la infidelidad pública de tu marido, un cargo público, con tu trabajo en un despacho de abogados para sacar a una familia adelante con esa pesada carga? Así lo gestiona Julianna Margulies, que da vida a Alicia Florrick, una brillante abogada que tiene que sobrellevar el martirio de ser engañada sin renunciar a seguir hacia delante y asumiendo las propias dudas que su matrimonio le genera. Perfecta combinación de lo destructivo que puede ser un trabajo de proyección pública y de las dificultades en la conciliación, el personaje de Alicia Florrick es uno de los descubrimientos más brillantes de la televisión moderna. Una mujer fuerte, con altibajos pero con una mente preclara en la que el debate entre lo correcto y lo incorrecto se suceden para intentar aclarar la situación de qué debe hacer y qué quiere hacer.

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