Miércoles, 18.09.2019 - 07:34 h
Tercera jornada de juicio

Ana Julia se alentaba mientras trasladaba a Gabriel: "Tranquila, no irás a la cárcel"

La Guardia Civil escuchó "cómo mete el cuerpo en el coche, sacude las manos y dice: A dónde lo llevo ahora, a qué invernadero lo llevo".

Ana Julia rompe a llorar en la segunda jornada de juicio
Ana Julia rompe a llorar en la segunda jornada de juicio / EFE

El día que Ana Julia Quezada volvió a la finca de Rodalquilar para sacar el cuerpo del pequeño Gabriel del hoyo donde lo había enterrado se alentaba a sí misma mientras lo introducía en el maletero del coche. "Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel". Es uno de los detalles que ha desvelado el guardia civil responsable de la instrucción de la causa del niño de ocho año que murió el pasado 27 de febrero de 2018. Ella ya estaba vigilada y los micrófonos colocados en su coche registraron una conversación que ella, durante su declaración, dijo no recordar. Durante ese trayecto, hasta que llega al piso de Vícar, llegaría a decir "¿Quieren un pez? Le voy a hacer un pez, mis cojones"

En su declaración ante el jurado popular el guardia civil ha apuntado que en las grabaciones realizadas gracias a los micrófonos instalados en el coche de la investigada se escucha "cómo mete el cuerpo en el coche, sacude las manos y dice: A dónde lo llevo ahora, a qué invernadero lo llevo". "La sensación que tengo es que el niño estaba enterrado en una fosa muy pequeña para tenerlo allí en un espacio limitado de tiempo. Se puede aguantar dos, tres, cuatro días", ha apuntado.

En su opinión, Ana Julia no esperaba "el mayor despliegue de búsqueda de una persona por parte de cualquier organismo del Estado" y una repercusión mediática como la que tuvo el caso, por lo que esta labor policial y el "impacto mediático y social evidentemente retrasó la idea" que -dice- tenía de llevar el cadáver a "un sitio seguro para ella". "Por eso alentaba la idea de que estaba vivo, que iba a aparecer", ha añadido.

Ha reiterado que puso el foco de atención sobre su expareja, que era "una referencia constante, asegurando que tenía una furgoneta blanca, que odiaba a los niños y que podría estar vinculado". "Eso desgasta, no se podía obviar", ha apostillado. El agente ha precisado que no fue detenida nada más desenterrar el cuerpo porque querían saber si había terceras personas implicadas.

También se ha referido a las investigaciones en Burgos para señalar que las familias de sus exparejas la consideraban una "persona fría, calculadora, muy materialista" que pensaban que se había casado con diferentes hombres "por dinero". Por último, ha precisado que en el registro de la vivienda de Quezada, además de ansiolíticos, fue localizada una cantidad no determinada de cocaína.

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