Lunes, 30.03.2020 - 00:27 h
Windsor vuelve a la normalidad

¿Por qué no hubo confeti en la boda de Meghan y Harry? Hay una (lógica) razón

La familia real británica ha dado las gracias a todas las personas que se trasladaron ayer a la localidad de Windsor para seguir la boda.

¿Por qué no hubo confeti en la boda real?
En la boda real no hubo confeti pero los britànicos disfrutaron del enlace... e hicieron negocio./EFE.

La normalidad ha vuelto a instalarse hoy en la calles de la localidad de Windsor, al oeste de Londres, donde ayer más de 100.000 personas se dieron cita para seguir la boda del príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle. Pocos signos quedan ya de las celebraciones que ayer acogió esta pequeño pueblo de 30.000 habitantes, aunque las múltiples banderas británicas colgadas en las farolas para la ocasión continúan ondeando hoy.

La policía de Thomas Valley, responsable en el condado de Berkshire, donde se ubica Windsor, pidió un día antes de la boda que los asistentes que no arrojaran confeti para no entorpecer las labores de limpieza posteriores, orden que parece que fue acatada y que los profesionales han podido acondicionar la zona rápidamente tras los festejos.

Tras darse el "sí, quiero" en la capilla de San Jorge, los recién nombrados duques de Sussex por la reina Isabel II hicieron un recorrido en una carroza descubierta por las calles de la localidad para el deleite de los allí presentes, muchos de ellos acampados desde hace días para no perderse el momento.

El príncipe Enrique y la exactriz Meghan Markle se casaron ayer ante 2.640 invitados de los cuales 1.200 eran "ciudadanos de a pie" procedentes de "todos los rincones del Reino Unido y que pudieron seguir la ceremonia religiosa desde pantallas gigantes situadas en los jardines del castillo de Windsor.

Los recién casados ofrecieron tras la boda una recepción para 600 invitados en el salón de San Jorge del castillo y, posteriormente, una más íntima para 200 "elegidos" en la Frogmore House.

La familia real da las gracias

La familia real británica ha dado las gracias a todas las personas que se trasladaron ayer a la localidad de Windsor para seguir la boda del príncipe Enrique y la estadounidense Meghan Markle.

"Gracias a todos los que han venido a Windsor y aquellos que lo han seguido -el enlace- en todo el Reino Unido, la Commonwealth y el mundo", es el mensaje publicado en la cuenta oficial de Twitter de la realeza británica.

Más de 100.000 personas no quisieron perderse el acontecimiento mas esperado del año en el Reino Unido y acudieron ayer a la pequeña localidad de Windsor, al oeste de Londres, de 30.000 habitantes, para seguir lo mas cerca posible la boda.

"Enhorabuena una vez más a los recién casados duques de Sussex", agregó la casa real, en un mensaje que acompañó de una panorámica del paseo Long Wolk abarrotado de gente al paso de la carroza en la que el príncipe Enrique y Meghan Markle tras darse el "sí, quiero" en la capilla de San Jorge.

Después de recibir a 600 invitados en el castillo de Windsor en una recepción ofrecida por la reina Isabel II, el matrimonio se trasladó en un descapotable Jaguar a la Frogmore House en la que disfrutaron de una celebración más íntima con 200 personas. Para la segunda recepción, la pareja se cambió de indumentaria. Él se puso un traje con pajarita mientras que ella se enfundó un vestido blanco, obra de la diseñadora británica Stella Mccartney.

La exactriz lució en la mano un anillo de esmeralda aguamarina que había pertenecido a la fallecida Diana de Gales con el que le obsequió el príncipe Enrique como regalo de boda.

El recién estrenado matrimonio pasó la noche en el castillo de Windsor, una fortaleza construida en el siglo XI, y este martes asistirá a su primer acto oficial en el palacio de Buckingham como marido y mujer

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