Jueves, 19.09.2019 - 15:42 h

Critican la mala aplicación de la ley de violencia de género por dañar a hombres inocentes

  • La ley que se creó para proteger a las mujeres no ha servido para reducir de manera sensible el número de asesinatos.

  • Un colectivo denuncia la manipulación de las cifras, especialmente las que ocultan las denuncias falsas, entre otros muchos perjuicios.

'Muñecas rotas', una visión personal sobre la violencia de género

"Hay que combatir toda la violencia que se produce en el hogar, con independencia del sexo del agresor". Así lo afirma Antonia Carrasco, presidenta de GenMad, una asociación que agrupa a alrededor de 4.000 personas que han sido perjudicadas por una aplicación perversa de la actual legislación sobre violencia machista.

El próximo 28 de diciembre se cumplirán 10 años de la publicación en el BOE de la Ley de Violencia de Género. Fue consecuencia de una promesa electoral del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que mañana domingo presidirá un encuentro conmemorativo "para una sociedad libre de violencia de género".

No puede decirse que la ley haya cumplido su primer objetivo: reducir drásticamente los asesinatos de mujeres. Si en 2004 murieron 72 de ellas por violencia machista, cuatro años después de la aprobación de la ley, en 2008, este número no sólo no había descendido sino que incluso aumentó hasta las 76 víctimas.

En los años siguientes sí fue disminuyendo el número de muertes, con algunos altibajos, pero no ha conseguido bajar del medio centenar, cifra que parece posible reducir este año (ver gráfico anterior).Evitar los asesinatos, pero también los abusos

En un informe presentado este sábado, GenMad urge a modificar la prácticas de protección de las mujeres. Propone contar con al menos cinco casas de acogida con capacidad para proteger a unas 25 cada una. Y a separar a la supuesta víctima de su agresor al menos en 200 km durante un periodo de entre dos y cuatro meses.

De esta forma, pretenden lograr un doble objetivo: evitar más muertes (muchas mujeres mueren a pesar de haber denunciado previamente a sus asesinos) y evitar el colapso que provocan en los juzgados denuncias puramente instrumentales. Según GenMad, esta medida resultó eficaz en programas implementados en Canadá. El mensaje deja de ser "mujer, denuncia", sino más bien "mujer, si sufres malos tratos, tenemos medios y lugares para protegerte".

Aparte de no haber reducido el número de asesinatos de mujeres, cada vez más voces critican los perversos efectos secundarios de la ley, al punto que el informe la considera un caso paradigmático de "iatrogenia". Se trata de un término médico para designar el acto que en lugar de curar al paciente, lo empeora.Datos que no salen a la luz

Tampoco ha disminuido el número de asesinatos en el ámbito familiar (varones e hijos, cuyas muertes no han sido tenidas en cuenta por observatorios de violencia doméstica en los últimos años). Todo ello a pesar de la cuantiosa inversión pública en ámbitos policiales, judiciales, asistenciales y mediáticos, que no ha obtenido los resultados esperados.

(Te interesa leer: Los lados oscuros de la violencia de género: datos, medias verdades y exageraciones)

Hasta ahora resulta relativamente sencillo conocer el dato exacto de muertes de mujeres a manos de su pareja. Pero no hay una contabilidad oficial de los asesinatos producidos a otros miembros de la familia: varones o hijos. Tampoco se sabe cuántos asesinatos se producen entre parejas homosexuales, ya sean gays o lesbianas, ni de parricidios o fratricidios.

"Hasta ahora, la información sólo se centra en las víctimas que son mujeres heterosexuales; los demás miembros de una familia parecen no existir para las autoridades", señala la presidenta de GenMad. "Deberíamos preocuparnos por evitar todas las violencias que se producen en el contexto del hogar, con independencia del sexo de la víctima o de la orientación sexual del agresor".¿Con qué titular te quedas?

Otro aspecto oscuro es el manejo de las cifras y el criterio que se utiliza para explicar la violencia de género. Un ejemplo lo vemos en los siguientes datos sobre sentencias judiciales. El primero de ellos, del Observatorio de Violencia de Género, contabiliza las sentencias, y refleja cuántas terminan en condena y cuántas en absolución.

El segundo también contabiliza sentencias, pero las compara con el número de denuncias. Se observa que, de todas las denuncias instruidas, sólo una de cada cinco acaba en condena. Del gráfico anterior se puede extraer el siguiente sitular: "El 63,4% de las sentencias por violencia de género son condenatorias". Pero el titular cambia muchísimo si tomamos como referencia el dato de denuncias, como como ha hecho GenMad, mostrándolo el siguiente gráfico: "Sólo el 20,1% de las denuncias por violencia de género acaban en condena".

La pregunta cae por su propio peso. Si de 100 denuncias admitidas a trámite sólo 20 terminan en condena, ¿qué ha pasado con las otras 80?¿Has denunciado en falso? "Pues no lo vuelvas a hacer"

También resulta muy difícil de obtener el número de suicidios de hombres inmersos en procesos de divorcio, que es, junto a la custodia compartida, una queja habitual de las asociaciones de padres separados. Estos grupos sostienen que muchos padres deciden quitarse la vida ante la imposibilidad de ver a sus hijos o al verse acusados en falso de malos tratos.

Carrasco reprochó a las autoridades competentes su ceguera ante la proliferación de denuncias falsas. "Basta una denuncia de la mujer para que su pareja (si es varón y heterosexual) pase una noche en el calabozo, existan o no indicios de que pueda ser culpable".

Cita el caso de un conocido que estuvo detenido un día tras una denuncia de su novia. Cuando quedó acreditado, gracias a una evidente prueba de grabación, que la mujer había denunciado en falso, ella sólo recibió una regañina de la policía. Le dijo a la mujer que si lo volvía a hacer, le tendrían que imputar un delito.

(Te interesa leer: Trasquilado y vejado por una falsa denuncia de género)

"¿Y cómo es posible que no la imputasen inmediatamente?", protesta Carrasco. "No se puede tratar a las mujeres como niñas y a los hombres como adultos. Como dijo la psiquiatra forense Estela Welldon en una conferencia, hemos llegado a un punto en violencia intrafamiliar que criminaliza al hombre, patologiza a la mujer y cosifica al niño".

Otras veces estas 'regañinas' se observan en las mismas sentencias judiciales, diciendo que la denunciante ha utilizado la ley de manera espuria para evitar la custodia compartida.

El informe critica la "indefensión de miles de ciudadanos a los que no se les está aplicando la presunción de inocencia en nuestro país", así como la falta de voluntad de perseguir judicialmente las denuncias falsas y las indiferencia social ante éstas. "Todo el mundo sabe que las denuncias falsas existen, salvo los políticos y las instituciones".

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