El epicentro de la 'okupación' en Valladolid

El SOS de los vecinos de Santovenia: "En un mes echamos a okupas de tres casas"

Hace años que pelean cacerola en mano con las familias que intentan entrar en las casas deshabitadas pero durante el confinamiento han notado un efecto llamada, contra el que se han agrupado. 

Casa desokupada en Santovenia
Casa desokupada en Santovenia
Cedida por 'Santovenia Unida'

Los vecinos de Santovenia no están dispuestos a que esta localidad vallisoletana de algo menos de 5.000 habitantes se convierta en un paraíso para los 'okupas'. Cacerola en mano, saben lo que es plantarse delante de las viviendas que acaban de ser 'okupadas' y quedarse ahí hasta que los nuevos 'vecinos' abandonan el municipio. "Es un problema que llevamos sufriendo ésto desde hace años pero durante el confinamiento sí hemos notado un efecto llamada", aseguran a La Información desde la plataforma 'Santovenia Unida', que durante la cuarentena consiguió evitar hasta tres intentos de 'okupación' en un solo mes. Sus miembros insisten en que no cesarán en su empeño de erradicar las escenas de violencia de las calles -"hace poco hubo una pelea a navajazos"- y la inseguridad -"tenemos al llevar a nuestros hijos al colegio"- para que "al final los que nos tengamos que ir seamos nosotros malvendiendo nuestras casas" .

Concentraciones delante de las viviendas, marchas por las calles de la localidad, mensajes entre vecinos que se dividen para vigilar las calles "por si sospechan de algo"... son algunas de las medidas que esta agrupación de un centenar de personas ("en las marchas llegamos a ser 200", dicen) está tomando a la espera de que "alguna ley permita echarlos". Los vecinos están en contacto permanente con la Guardia Civil, que "en muchas ocasiones poco más pueden hacer". Y el Ayuntamiento "también tiene las manos atadas".  

Al igual que el resto de localidades que durante estas semanas están sufriendo el azote de la 'okupación' los vecinos no entienden "por qué se les permite vivir ahí sin que la casa sea suya". Lo único que "podemos esperar es que las compañías de luz sean más rápidas para cortar el suministro y lo hagan las veces que hagan falta. También que los bancos hagan más presión, pero hay algunos que no tienen ni oficina en Valladolid...", lamentan. Por eso, solicitan que "los propietarios de inmuebles vacíos en el municipio pongan medios preventivos para evitar las okupaciones, tapiando, poniendo alarmas, puertas antiokupas... o lo que sea necesario". 

Saben que las viviendas vacías que están en manos de las entidades bancarias permiten a los 'okupas' 'vivir' más tiempo porque se inician unos procesos judiciales que "tardan muchísimo tiempo". Hasta el punto de que los vecinos han llegado a detectar en más de una ocasión marcas delante de las casas que cumplen esos requisitos "bien en los portales, bien en las farolas de los chalets". No sería la primera vez que se encuentran una X blanca pintada en una farola o un círculo en el telefonillo para anunciar que "esa vivienda se puede okupar".

Marcas en algunas casas vacías de Santovenia
Marcas en algunas casas vacías de Santovenia
Cedida por 'Santovenia Unida'

La okupación en esta localidad se remonta a la crisis del ladrillo, cuando muchas casas se dejaron sin entregar. El principal problema lo encontraron en  un céntrico bloque de pisos donde el número de propietarios oficiales era inferior a cinco y el resto eran okupas. Tras movilizaciones de los vecinos se tomaron medidas y a muchas de las familias que estaban en esas viviendas "por necesidad" pudieron acogerse a la modalidad de un alquiler social y "los que no quisieron al final fueron expulsados".  Ahora dos de las tres casas okupadas en la actualidad están en otro bloque, a la entrada de la ciudad.

Las conocidas como mafias de la okupación estarían haciendo su 'agosto'. La okupación que fue semilla de este grupo sucedió el pasado 16 de mayo en un chalet de la calle Vado. "Solo con la presión de nuestra presencia logramos que se marcharan". Pero no ha sido la única durante el confinamiento. El 12 de junio una familia que ya estaba instalada en otro chalet de la calle Fuente la Pioja se empezaron a ir después de que  se les cortara la luz del enganche ilegal en dos ocasiones. 

"Cuando los vecinos se percataron del movimiento empezaron a vigilar la situación y antes de que saliera el último de la familia entraron tres chicas que no habíamos visto jamás y a la media hora salió el último integrante de la familia que okupaba la vivienda... dejando las llaves a una nueva", relatan. Una nueva concentración de la agrupación logró frustrar este segundo intento de okupación. Lamentan que tardaran días en hacer caso a su solicitud de que se tapiara para evitar "que se la siguieran pasando de unas manos a otras".  Ahora los vecinos no quitan ojo a otras tres viviendas, un primero en la calle Martin Flainez 7, un ático en el Camino Viejo 110 y otra vivienda en la calle Fuentona 2. 

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