Martes, 13.11.2018 - 06:44 h
Mundial de Motociclismo

La lluvia hace de Silverstone una 'pista de patinaje' y obliga a suspender MotoGP

La organización decide finalmente suspender el Gran Premio de Gran Bretaña, temerosa tras el grave accidente sufrido ayer por Tito Rabat

Imagen moto GP protegida de la lluvia
La lluvia obligó a suspender el Gran Premio de motociclismo de Gran Bretaña. En la imagen, la moto del suizo Thomas Luthi protegida de la lluvia / EFE

La lluvia ha obligado a suspender el Gran Premio de Gran Bretaña de motociclismo. Tras una mañana de deliberaciones, pruebas, reprogramaciones de carreras y mucha tensión la organización optó finalmente por cancelar el Gran Premio a la vista del peligroso estado en que se encontraban algunas zonas del circuito de Silverstone donde se había acumulado mucha agua.

No fue ajeno a esta decisión el caos vivido en la jornada del sábado, culminado con el grave accidente del español Tito Rabat, que se cayó por la lluvia y fue arrollado por otro piloto. El catalán, que fue operado de urgencia en la noche del sábado, no regresará a España como muy pronto hasta el próximo jueves o viernes, cuando se considere que están estabilizadas sus lesiones, informa Efe.

Con esas experiencias previas, el amanecer en el circuito de Silverstone -el más largo del calendario del Mundial, con 5.900 metros-, estuvo en todo momento condicionado y lo refrendó el cambio radical de la programación, al ser la carrera de MotoGP la primera en disputarse, seguida por Moto3 y Moto2, y con el agravante de que los últimos entrenamientos libres en la "categoría reina" se realizaron en seco, los únicos en esas condiciones, pues a partir de entonces comenzó a llover.

Esa inclemencia meteorológica era la más temida y el motivo del cambio de horario en el calendario de competición pero, por si acaso, durante la noche la organización local trabajó arduamente para intentar conseguir que el gran premio se pudiese disputar.

Los trabajos se centraron en la zona conflictiva del trazado, desde la curva siete a la once, para conseguir que toda el agua acumulada pudiese drenar bien y no se formasen lagunas en los numerosos baches de los que también se han quejado todos los pilotos.

Aunque no llovió intensamente, lo cierto es que no dejó de caer agua en ningún momento desde que se disputasen los últimos libres de Moto3 y Moto2, lo que fue "encharcando" la pista hasta que los pilotos de MotoGP salieron para hacer la vuelta de formación de salida.

En esa vuelta de formación se vio como Álvaro Bautista (Ducati Desmosedici GP17) se salía de la pista y Maverick Viñales (Yamaha YZR M 1) -el más rápido en los últimos entrenamientos libres, que se realizaron en seco-, tenía un par de sustos en forma de "trallazos" de la rueda trasera de su moto.

Nada más llegar todos los pilotos a la formación de salida se tomó la decisión de aplazar la misma y motos y pilotos regresaron a sus talleres, a la espera de una nueva decisión que, en cualquier caso, no parecía albergar nada bueno y todo apuntaba a la anulación del gran premio.

La concatenación de problemas y adversidades hicieron sopesar la necesidad de arriesgarse a una decisión que podía poner en peligro la seguridad de los pilotos, que fue la que al final prevaleció, y por la cual se adoptó la decisión unánime de cancelar la carrera británica

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