Cinco buenas noticias económicas que el año 2013 va a dejar en España

España ha conseguido superar su segunda recesión en esta crisis y lo ha hecho antes de lo esperado.

El ministro de Economía, Luis de Guindos (i) y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, se saludan en los pasillos del Congreso de los Diputados.
El ministro de Economía, Luis de Guindos (i) y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, se saludan en los pasillos del Congreso de los Diputados.

Este año 2013 que ya nos deja parece encaminado a convertirse en el último de la peor recesión sufrida por España en los últimos 70 años.

Sin poder hablar todavía de una recuperación que requerirá de reducir drásticamente la elevadísima tasa de desempleo que arrastra el país y de un crecimiento económico que sea digno de tal nombre, este año, al menos, ha detenido el profundo deterioro económico que venía sufriendo el país.

Además, ha dejado algunas buenas noticias. Son éstas:

1. ¡Por fin bajó el paro! Se cierre como se cierre en términos de paro registrado en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo y en términos EPA, el año 2013 será recordado como el que puso punto y final a la mayor crecida del desempleo registrada jamás en España. Después de cinco interminables años en los que el número de parados en España se ha incrementado en cuatro millones de personas, todo apunta a que este ejercicio ha tocado su techo.

Con los datos disponibles a día de hoy, el paro se ha reducido en el transcurso del año en 60.700 personas en términos EPA (tercer trimestre de 2013) y en 38.723 en términos de paro registrado (hasta noviembre), en claro contraste con los incrementos superiores a 400.000 experimentados durante 2012 en ambos registros.

Lo que todavía no se puede decir que haya llegado es la creación de empleo. Pese a la sensible mejora de la situación en los últimos meses, las estadísticas indican que España habrá seguido destruyendo empleo en 2013 y tendrá que esperar al año que viene para ver por fin algo de creación de empleo en términos netos.

2. España dejó atrás la recesión. El verano pasado no sólo trajo a España una de las mejores temporadas turísticas de su historia sino también el primer crecimiento de su economía tras dos años y medio en recesión. La economía española se avanzó así a los pronósticos de los analistas que retrasaban al último trimestre del año e incluso a 2014 la superación del periodo recesivo.

Las buenas noticias no han tardado en filtrarse a las estimaciones de analistas y, en menor medida, organismos internacionales, que han mejorado, en algunos casos radicalmente, sus previsiones sobre el comportamiento de la economía española en el futuro. Algunos bancos de inversión como Morgan Stanley incluso han situado a España como destino inversor preferente en el corto y medio plazo.

El Gobierno prevé un crecimiento del 0,7% para 2014, que ya se está quedando corta para el consenso de los analistas del mercado.

3. La inflación dejó de comerse nuestro sueldo. Uno de los motivos que ha contribuido a agravar el impacto de la crisis en España ha sido el cóctel imposible de elevada inflación y moderación salarial en que se ha manifestado. La lógica económica dicta que a un desplome del consumo se le responde con una moderación de precios para tratar de casar oferta y demanda.

En España esto no ha ocurrido y la moderación de los salarios (cuando no directamente su pérdida) no ha venido acompañada de una caída de los precios.

A ello ha contribuido, y no poco, la política económica que ha elevado hasta en dos ocasiones el IVA y una media docena de veces los impuestos especiales, elevando además la presión fiscal sobre los salarios. En 2013, la inflación, al fin, se alineó con la situación económica y en noviembre se situó en el 0,2%, lo que permitirá que al menos este año pensionistas y una parte de los asalariados no pierda poder adquisitivo.

4. Los temibles mercados volvieron a confiar en España. "Llega dinero de todas partes".Las palabras pronunciadas el pasado 17 de octubre desde Estados Unidos por el primer banquero de España, el presidente de Banco Santander, Emilio Botín, declararon oficialmente inaugurada la era de la euforia. Su comentario tuvo el poder de persuasión de los grandes gurus. Aunque las estadísticas oficiales no mostraban ni mucho menos una entrada masiva de capitales, sino más bien una salida moderada, de repente empezaron a cerrarse operaciones, España entró en el radar de los inversores y los bancos de inversión más influyentes empezaron a recomendar 'comprar España'.

¿Resultado? El Ibex 35 afronta la recta final del año como el índice que más se ha revalorizado en 2013, en torno a un 18,6%; y la prima de riesgo ha caído en apenas doce meses de la frontera de los 400 puntos a los 230.

5. España se consolidó como economía exportadora. El anuncio lo realizó el secretario de Estado de Comercio, Jaime García Legaz, hace poco más de un mes en Zaragoza. Este año las exportaciones españolas supondrán una entrada de ingresos récord de unos 350.000 millones de euros, nada menos que el 34% del PIB. En toda Europa, sólo Alemania supera a España en cuando al peso de las exportaciones en su Producto Interior Bruto. En cosa de cinco años, el país ha pasado de tener un déficit exterior superior a los 100.000 millones de euros, a tener un superávit de 8.000 millones, según los últimos datos de la balanza de pagos.

¿Es esto flor de un día u otro milagro español? El tiempo lo dirá. Pero lo cierto es que el porcentaje de empresas que hoy exportan en España es muy superior al que había antes de la crisis y lo mejor es que no deja de crecer. Este año lo hará en un 10%.

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