Lunes, 19.08.2019 - 04:26 h
Los trabajadores, ante el futuro del grupo

La plantilla de Dia se resigna: "Queda solo confiar en el ruso que manda ahora"

Admiten que reciben muy poca información. Muchos son pesimistas, pero algunos se reconocen esperanzados pese al ERE que afectará a 1.500 personas. 

Plaza Dia
Los empleados de Dia se resignan: "Solo queda confiar en el ruso que manda". / Archivo

Mientras el magnate ruso Mikhail Fridman y su fondo de inversión LetterOne ganaban el pasado la primera batalla al consejo de administración para hacerse con el control del grupo Dia en la tensa Junta General de Accionistas celebrada en la Casa de América, no muy lejos de allí, en la calle Doce de Octubre, en el distrito de Retiro, una veintena de trabajadores del grupo atendían a los clientes, no muchos la verdad, con la "incertidumbre" sobre su futuro y sin conocer si podrán mantener su puesto de trabajo. "A nosotros nadie nos ha dicho nada y sabemos que la situación está complicada, pero bueno esperemos que se solucione. Vamos a dar un voto de confianza al ruso éste que ahora manda, porque no queda otra...".

Y es que la situación que se vive en esta calle madrileña en torno a Dia es, cuando menos, surrealista y quizás explique, en una perfecta metáfora, lo que ha llevado a la cadena de supermercados a su situación actual, de insolvencia y en quiebra técnica, con unos fondos propios negativos de 166 millones de euros y unas pérdidas en 2018 de 352 millones. En el número 13 de dicha calle Doce de Octubre hay un supermercado Dia & Go. Justo enfrente, apenas a diez metros, al otro lado de la calle, hay un supermercado La Plaza de Dia, antiguo Caprabo. Carmen, una mujer jubilada del barrio, de 72 años, que sale de este último establecimiento, "hago aquí la compra de toda la vida", dice muy resueltamente: "No soy experta en marketing ni en economía ni nada de eso, pero cualquiera ve que esto no se le ocurre ni al que asó la manteca: dos supermercados del mismo grupo, en el que se venden las mismas cosas a los mismos precios, uno al lado del otro. ¿Qué pasa, que se están haciendo la competencia uno al otro? No me entra en la cabeza", asevera antes de marcharse con la bolsa de la compra en la mano hacia su domicilio.

La comprobación es inmediata. En una de las tiendas, el desodorante roll Bonté, marca blanca de la cadena, cuesta 0,83 euros. Enfrente… Cuesta lo mismo. "Es la antieconomía", dice Luisa, de 78 años, que fue maestra en un colegio público de la zona. "Yo hago la compra indistintamente en uno u otro. Total, es lo mismo. El beneficio se reparte entre dos. No creo que esto dure mucho porque es insostenible y alguno de los dos cerrará pronto". Son las 17.30 de la tarde del miércoles 20 de marzo y en La Plaza de Dia de la calle Doce de Octubre, pese a que es hora de salida de los colegios y la calle está llena de gente, apenas hay compradores. Veintidós cuenta el periodista uno a uno… y una decena de empleados, once para ser más exactos. "No puedo hablar, el jefe está por ahí. Solo le puedo comentar que en entre el turno de mañana y el de tarde hay más de 20 personas y creo que el trabajo de muchos peligrar", asegura uno de los empleados que trata de colocar productos mientras habla.

Fuera del supermercado, en la calle, un trabajador, de mediana edad y con acento del Este si se aviene a charlar: "La situación no está mal, está peor. Es límite. Aquí no entra mucha gente a comprar y lo normal es que una de las dos tiendas, sino ambas, cierre y los trabajadores nos vayamos a la calle. En fin, habrá que confiar en que todo pueda arreglarse", dice.

El ERE presentado por la empresa y que negocia con los sindicatos afectará a 1.536 empleados, un 26% inferior a los 2.064 previstos inicialmente, y se cerrarán 287 tiendas y tres almacenes. "A nosotros nadie nos ha dicho nada, seguimos trabajando y cobrando normalmente, aunque leemos y vemos que la cosa está muy mal", señala una empleada que asegura llevar un año trabajando en el Dia & Go de Doce de Octubre 13. De momento, CCOO ya ha dejado claro en un comunicado que apoya la opción de Fridman y LetterOne, que mantienen el 29,1% de las acciones frente a un Consejo de Administración sin apenas peso en el capital de la compañía, pero pone como condición imprescindible que retire el ERE y negocie un nuevo Plan Industrial para el grupo.

Pero el control de Dia por parte del magnate ruso, pese a haber ganado la primera batalla, no está tan claro. Fridman logró tumbar el plan del consejo, que contaba con el apoyo de la banca acreedora para refinanciar la deuda, pero ahora tendrá que negociar contrarreloj con los bancos porque la deuda vence el 31 de mayo y lograr que la OPA que ha lanzado, a 0,67 euros por acción, sea aceptada por la CNMV, por el 35% del capital que no controla y, finalmente, que no haya contraopas. Así podrá hacerse con el control de Dia y llevar adelante su plan para reflotar la compañía que aprobó la Junta de Accionistas y que incluye una ampliación de capital de 500 millones de euros.

Mientras, avanza la tarde y en la tienda de Dia & Go apenas hay compradores. Un par de señoras mayores, un joven millenial hípster, dos mujeres de mediana edad con rasgos sudamericanos y un joven que llena de zumo de naranja recién exprimido un par de botellas en el dispensador que hay en la tienda. "Es para mi niño que acaba de salir del cole. Vengo todas las tardes y casi siempre hay poca gente", asegura. ¿Empleados? Apenas veo cuatro, que saltan indistintamente de la caja a reponer producto en las estanterías o a cortar y servir jamón o chorizo en el mostrador de la charcutería. Lo cierto es que el aspecto es un tanto desolador. "Bueno, los viernes por la tarde y los sábados sí que hay más gente. Yo estoy contenta aquí",  afirma una joven empleada, a pesar de que los sueldos de los trabajadores de Dia se encuentran entre los más bajos del sector y apenas superan los 900 euros.

Apenas a 200 metros de estos dos supermercados Dia, en la paralela calle del Alcalde Sainz de Baranda, hay un establecimiento deotra cadena. Está lleno de compradores y las cuatro cajeras no dejan de pasar productos por el lector infrarrojo. En la carnicería hay media docena de clientes y otros tantos en la pescadería o en la frutería… Dos o tres madres compran bollos en la sección de panadería para la merienda de los niños… Definitivamente es otro mundo al que nos hemos encontrado en la calle de abajo, donde están las tiendas Dia.

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