Por qué Steve Jobs ya habría despedido a Tim Cook

  • El fundador de Apple no hubiese permitido las filtraciones sobre el iPhone 5 o el problema del 'mapplegate', y jamás habría pedido perdón.

  • La forma en la que el nuevo CEO de Apple gestiona la compañía es más cercana y casi opuesta a la fórmula personalista implantada por Jobs.

Steve Jobs y Tim Cook juntos durante la presentación del MacBook Air en Cupertino en 2007

El día en que el iPhone 5 se lanzaba en España, sólo una semana después de su puesta de largo en Estados Unidos, Tim Cook emitió un comunicado en el que aseguraba que sentía "profundamente" la frustración que la nueva aplicación de mapas había provocado en los usuarios del nuevo sistema operativo de Apple para dispositivos móviles, el iOS.

La sinceridad de Cook hizo que esa jornada las acciones de Apple perdiesen un 2,1% de su valor, unos 12.000 millones de dólares. De continuar Steve Jobs con vida, aquella disculpa jamás se habría producido y el 'mapplegate' le habría costado el puesto el puesto al máximo responsable del error.

El nuevo CEO de Apple ha reconocido problemas de diversa índole hasta en cuatro ocasiones en un solo años, una cifra a la que Jobs no estaba habituado. Según el diario on line 'The Economic Times', Apple sólo ha admitido equivocaciones en 16 ocasiones desde 1976, y nunca antes había pedido perdón de forma tan transparente. Ni siquiera después del lanzamiento del iPhone 4, cuando exploto el famoso 'antenagate'.

Cuando se descubrió que una determinada forma de coger el teléfono acababa con la cobertura, Steve Jobs no dio explicaciones. Se limitó a pedir que "los usuarios eviten sujetar el iPhone de esa manera" y solucionar el problema en silencio ragalando una carcasa que mitigaba el fallo a los usuarios afectados. No volvió a hablar del asunto hasta que estuvo solucionado.

Problemas con las filtraciones

A Steve Jobs no le gustaba nada que le estropeasen las sorpresas. En su ADN empresarial y su carácter ganador estaba marcado que publicar información de la compañía era sinónimo de traición. Según cuenta en su blog John Lilly, ex empleado de Apple, cuando Jobs regresó a la compañía a finales de los noventa inició una caza de brujas contra las 'gargantas profundas' que filtraban las novedades.

Pocos días después de asumir el cargo, envió un e-mail a todos los trabajadores en el que confirmaba que "ante el inminente lanzamiento de productos hemos estado controlando los correos electrónicos de los empleados y hemos descubierto que cuatro personas enviaban información al exterior", antes de confirmar que "todos han sido despedidos y ya no trabajan con nosotros".

El legendario CEO de Apple permitía una comunicación limitada entre los miembros del equipo de desarrollo, de manera que cada uno conocía únicamente su parte del proyecto. Los prototipos de productos se transportaban en cajas de seguridad cerradas a cal y canto. Así es como consiguió que nadie publicase imágenes del iMac, el iPod, el iPhone o el primer iPad antes de que él subiese al escenario a presentarlos.

Sin embargo, desde su fallecimiento, parece que el control se ha relajado. Hace meses que varios diseños de iPhone 5 muy parecidos al modelo final pululan por internet. Semanas antes de su puesta de largo se sabían casi todas sus características principales: mayor pantalla, menor peso y mejores capacidades para la conectividad.

Un gran ingeniero, no un líder

"Tim Cook es el tipo de empleado al que Steve Jobs habría despedido", asegura el blog The Street de la revista Forbes, que asegura que el actual CEO de Apple "es un buen soldado, un genio de la cadena de montaje" pero no un líder ni un visionario al nivel de su predecesor.

Sólo bajo el reinado de Cook la publicación se explica que la compañía lanzase servicios a medio terminar como Siri, con el iPhone 4S, o los mapas del iPhone 5 sin la etiqueta de 'beta' para rebajar las expectativas de los usuarios y evitar las críticas más devastadoras.

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