Lunes, 17.06.2019 - 15:48 h
Exceltur avisa de un cambio de ciclo

'SOS turismo': el Brexit, Egipto, Turquía y Túnez hacen saltar todas las alarmas

El sector también señala el impacto de los impuestos, la turistificación y del retraso de las inversiones por culpa de los comicios.

Playa Punta Negra, recurso playa, turistas
'SOS turismo': el Brexit, Egipto, Turquía y Túnez hacen saltar todas las alarmas. / Archivo

Es una de las 'zonas cero' del turismo en España. El Mercado de San Miguel, en pleno centro histórico de Madrid, pegado a la Plaza Mayor, es uno de los lugares más visitados de la capital. Un edificio histórico de hierro forjado y cristal en el que hay 38 puestos de alimentación, restauración y delicatessen. Es el paraíso de los turistas, principalmente británicos y orientales, que llegan a Madrid. Pues bien, el descenso de visitantes y de ventas en este destino gastronómico ha sido notable en los meses de enero y mitad de febrero de este recién iniciado 2019, hasta el punto de dispararse los rumores de venta, aunque posteriormente han sido desmentidos por los propietarios, Redveco Iberian Ventures, que adquirieron el mercado en 2017 por 70 millones de euros. "El descenso de clientes y de ventas ha sido notable" en enero y principios de febrero, cuenta a La Información un trabajador del Mercado de San Miguel, "aunque parece que en marzo se ha recuperado algo", asegura.

Sea como fuere, el síntoma es claro: el modelo turístico español de sol, playa, fiesta y ciudades parece haber tocado techo. El 'lobby' para la Excelencia Turística, Exceltur, presidida por Gabriel Escarrer, de Meliá Hoteles, ha hecho saltar la voz de alarma y prevé para 2019 tasas de crecimiento "muy por debajo" de las de años anteriores y, como ya sucedió en 2018, inferiores al crecimiento de la economía. La previsión es que en conjunto España crezca al 2,1% en 2019, mientras que el turismo sólo lo haga al 1,7% después de que en 2018 creciera al 2%, muy por debajo ya de los crecimientos en torno al 5% de los últimos años. El dato del número de turistas extranjeros llegados a España es claro: en 2018 llegaron a nuestro país 82,6 millones de viajeros, apenas un 0,9% más que en 2017 y a años luz de los incrementos del 8,9% en 2017, del 10,3% en 2016 y del 4,9% en 2015. Los expertos auguran que el número de visitantes que llega a nuestro país "como mucho" se mantendrá en 2019, aunque las previsiones son que descienda ligeramente.

El número de turistas no crecía tan poco anualmente desde el año 2010, cuando España recibía 'solo', 52,9 millones de turistas y al albur de la primavera árabe comenzó el ‘boom’ en el que hemos estado viviendo los últimos 8 años. Unos años en los que España se ha posicionado en el segundo lugar mundial como destino turístico, por detrás de Francia y adelantando a Estados Unidos, que es el tercero. Así, todas las alarmas han saltado, porque el turismo es la principal industria de España, supone el 11% de nuestro PIB y el 12,2% del empleo con 2,4 millones de afiliados a la Seguridad Social. El sector ha avisado del estancamiento y la desaceleración, aunque desde la Administración, como dejó claro la ministra Reyes Maroto en la última edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), se quita hierro al problema y se pone en valor que el año pasado, aunque el número de turistas comenzó a ralentizarse, aumentó un 3,1% el gasto de nuestros visitantes foráneos.

Desde Exceltur, sin embargo, avisan de que llega "un cambio de ciclo" y se pone el dedo en la llaga sobre las causas del estancamiento turístico. Por un lado, la 'turistificación' de los centros históricos de las ciudades, como Madrid o Barcelona, que los ha convertido en auténticos ‘parques temáticos’ que "los vecinos rechazan porque están llenos de turistas, y los turistas, que van buscando la idiosincrasia y lo auténtico de la cada destino, al no encontrarlo pueden acabar rechazándolo", advierte Escarrer. "Es un tema al que hay que poner coto inmediatamente". Por otro lado, la incertidumbre económica en los dos mercados que más turistas nos envían, el británico y el alemán, también está afectando, a lo que hay que añadir la inestabilidad creada por el Brexit. "Los turistas británicos son lo que con más antelación reservan sus vacaciones y este año, en estos primeros meses, están posponiendo sus contrataciones" ante la incertidumbre de qué pasará con el Brexit.

Por otro lado, hay otro factor clave que explica que "los vientos de cola" que han empujado al turismo español en la última década ya no sean tales: la recuperación, tras años de caídas sin fin, de nuestros competidores en el Mediterráneo, como Egipto, Túnez y Turquía. Estos dos últimos países, tras el tsunami que para sus ingresos turísticos fueron la primavera árabe y varios atentados terroristas, han recuperado ya 12 millones de turistas y todavía les queda por recuperar un 20% de la cuota de mercado que perdieron. Por ahí quizás se explique que en 2018, según las cifras de Exceltur, en España hubo 21 millones de pernoctaciones menos que en 2017 y la estancia media haya pasado de 7,7 días en 2017 a 7,4 en 2018.

El gerente de un conocido hotel de Benidorm, que prefiere mantener el anonimato, comenta a La Información que "en este principio de año nos estamos manteniendo en cifras parecidas al pasado gracias a los viajes del Imserso y al crecimiento del turismo nacional debido a las inusualmente altas temperaturas de este invierno, que han incentivado a la gente a venir a la costa, pero sí que hemos notado una bajada en el número de turistas extranjeros, sobre todo británicos. De momento nos mantenemos, pero hay incertidumbre porque el turismo nacional da lo que da y llega a donde llega y necesitamos al turista internacional".

Desde el sector turístico se hace mención igualmente a la "inestabilidad" política en España, con la catarata de elecciones que se nos avecinan, y que han propiciado que las administraciones pospongan sus decisiones estratégicas sobre el turismo hasta después del 28-A (elecciones generales) y el 26-M (elecciones autonómicas, municipales y europeas). Aún así, Gabriel Escarrer solicita a las administraciones que se modifique la legislación impositiva a las empresas del sector, en román paladino que se bajen impuestos, que se intensifiquen las actividades promocionales y estratégicas, que se legisle sobre los apartamentos turísticos y que se "aumente la inversión" pública en turismo porque "la inversión lleva años estancada en el 0,25% del PIB", cuando el sector aporta más del 10% de la riqueza nacional. 

Durante Fitur 2019, las asociaciones de hoteleros de un territorio tan sensible al turismo como las Islas Baleares reclamaron al gobierno autonómico del PSOE, Podemos y los nacionalistas presidido por Francina Armengol que ponga en marcha cuanto antes "medidas urgentes para hacer frente al cambio de ciclo que estamos viviendo y evitar una pérdida de competitividad turística" como la eliminación del Impuesto del Turismo Sostenible, en su momento conocida como la Ecotasa, la aprobación de una nueva norma que permita continuar con la reforma de la planta hotelera en el archipiélago o trabajar sin cuartel para erradicar la oferta ilegal de alojamiento.

Pero el sector también ha puesto pie en pared para prepararse y resistir el cambio de ciclo y que no se agote, o se estanque en demasía, la auténtica gallina de los huevos de oro de la economía española. Hay que tener en cuenta que la inversión en hoteles en España fue de 4.000 millones de euros en 2017, de 4.700 millones en 2018 y se espera que se mantenga este año. Así, apuestan por "la digitalización, la calidad, la especialización de la oferta y la contención en el gasto" con el fin de no ofrecer una 'commodity' sino un servicio de calidad y con valor añadido. Y es que quizás, piensan, sea mejor la calidad a la cantidad y dejar de lado el tradicional turista 'low cost', encarnado por el tradicional turismo inglés de borrachera, y tratar de atraer al turista de otros mercados, con mayor nivel de gasto, como es el caso de Estados Unidos, los países árabes, principalmente Qatar y los Emiratos, o el asiático, con Japón y China a la cabeza. Pero la incertidumbre está ahí: ¿Se está agotando el modelo turístico español de sol, playa y fiesta?

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