Bhavnani, el tendero que hizo fortuna a crédito, echa el anzuelo para ir a Cuba

El vehículo Bhavnani Corporation negocia una alianza con el canadiense Cuba Ventures para explorar oportunidades en las islas con sus empresas tecnológicas participadas

Su foco se dirige a compañías del sector comercial, con especial énfasis en el turismo y la logística. La firma del acuerdo está a falta de una visita sobre terreno la próxima semana.

El inversor de origen indio, Ram Bhavnani (Foto de la Real Sociedad Económica Amigos del País de Tenerife)

El legendario inversor de origen indio Ram Bhavnani atisba oportunidades en el proceso de apertura comercial y diplomático de Cuba. Su fortuna saltó a los titulares hace décadas por las poderosas y claves apuestas en el antiguo Zaragozano y Bankinter, con las que se hizo millonario a crédito; y ahora ha fijado las miras en el campo que vislumbra en la isla a las soluciones tecnológicas de las firmas que apadrina su vehículo Bhavnani Corporation.

Este brazo inversor, creado en 2014 para apoyar a compañías de distintos sectores, acaba de echar el anzuelo con una carta de intenciones a Cuba Ventures, cotizada canadiense especialmente volcada en la industria cubana de viaje y turismo, después de que se conociesen en el road show reciente de la firma de Vancouver por Europa.

Se encuentran enfrascados en el estudio de oportunidades combinando fuerzas, según ha desvelado la canadiense a la Bolsa de Vancouver, con la intención de sellar la alianza después de que los principales ejecutivos de Bhavnani Corporation vean sobre el terreno opciones en una visita programada de varios días a Cuba la próxima semana.

Ram Bhavnani es el presidente de honor de la sociedad, cuyas riendas recaen sobre su hijo Dileep, y donde uno de sus dos consejeros, Daniel Hernández, ha sido directamente fichado por Cuba Ventures como asesor para rodar, precisamente allí, una plataforma online de préstamo un uso interno entre usuarios del país.

La tentación de salir al exterior está arraigada en la trayectoria de este singular tendero convertido en millonario gracias a una suerte de ‘pelotazos’ en su exitosa carrera inversora. A través de su family office Casa Kishoo puso un pie en Reino Unido hace casi tres años, acopiando propiedades en cadenas de 'súper'. Más recientemente apadrinó un portal donde las empresas del sector naútico de todo el mundo pueden colocar su oferta -bautizado como EnjoySea.com-, que ha presentado en las ferias internacionales más importantes. Y más del 60% de la renta variable en cartera del vehículo se radica igualmente en empresas cotizada foráneas.  Más de 200 millones en activos

Pero su base de operaciones tradicional y donde ha construido la envidiada fortuna ha sido en España. La sencillez de su aspecto, habitualmente vestido con ropa informal y sin etiqueta conocida a la vista -el mismo ha confesado en alguna ocasión lo innecesario de tener un abultado armario- y el fácil acceso a su persona hace olvidar el patrimonio amasado, pero los activos de Casa Kishoo rebasaban los 225 millones de valoración a cierre del pasado ejercicio. Cuentan, sobre todo, sus propiedades en inmuebles (supermercados, tiendas, viviendas e, incluso, algún hotel), cuya diversificación se afana en ampliar.

Nacido en Sind (India) en 1944, llegó con su familia a Tenerife en 1965 donde entró con 21 años a trabajar en el bazar textil 'Casa Kishoo', que da el nombre a su principal vehículo inversor. De origen humilde, ganó 600 millones de euros en dos décadas partiendo de 120.200 euros cuando comienza a operar en bolsa en los años ochenta.

Salta al conocimiento público su existencia cuando se descubre que poseía el 8% del antiguo Zaragozano, algo que le sienta en el consejo con 'los Albertos'. Llegó a copar casi el 15%, apalancándose en créditos recibidos del mismo banco, y es ahí donde protagoniza el primer 'pelotazo' público cuando Barclays presenta un generoso talón para quedarse la extinta entidad zaragozana, en medio de un mar de rumores sobre su implicación en la operación.Opa en el Zaragozano y pulso en Bankinter

Era 2003 y, según detalló en su día, recibió 120 millones por su participación -60 millones eran plusvalías-. Pero su apetito y éxito se remonta atrás. En el antiguo antiguo Banco Central Hispano saca otros 60 millones cuando se fusionó con el Santander a finales de los noventa. Y escasos meses después de la opa en el Zaragozano, entra en Bankinter con el 5%, donde protagonizará un pulso inversor con el entonces presidente, Juan Arena. Subió su participación al 14,99%, pero en 2007 le dio el pase de las acciones a Crédit Agricole por 809 millones -400 millones eran plusvalías-.            

Su última gran apuesta en términos similares ocurrirá en 2009 en el Popular, cuando copó otro 5%, pero el mal momento bursátil que sobreviene a la banca le obliga a replegar con fuertes minusvalías y el riesgo de quedar atrapado porque, como casi siempre, había sumado acciones con créditos bancarios. A las incursiones en el sector financiero le debe el grueso de la fortuna, pero tras algún revés importante o desilusión -se quedó atrapado en Banco Madrid, del que era su imagen comercial, cuando resultó intervenido-, vira la estrategia. En los últimos años, donde la banca ha sufrido en cotizaciones la crisis, su apetito se dirigió al ladrillo. Ahora transita el negocio detrás del mundo online… incluso en Cuba.

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