La sequía dispara las emisiones y puede subir la luz hasta un 10%

La sequía ha roto la tendencia a la baja en las emisiones de gases, que se redujeron un 20% en 2016

Los precios de la luz suben y podrían incrementar la factura hasta un 10% en los próximos meses

Central térmica de Andorra (Teruel).

No llueve, los embalses se vacían y las empresas eléctricas recurren más al carbón y al gas para producir electricidad. La consecuencia es que las emisiones de gases contaminantes aumentan y los precios de la electricidad muestran una preocupante tendencia al alza. La sequía rompe la línea de mejora en el control de emisiones que recogían las estadísticas oficiales hasta el pasado año y amenaza con subir el recibo de la luz hasta un 10% para quienes mantienen la tarifa regulada.

En control de emisiones, el país iba bien. El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente podía presumir y lo hacía en sus documentos más recientes referidos a 2016. "En un año con un incremento del PIB del 3,2%, la generación de electricidad ha disminuido sus emisiones un 19,7%, debido al desplazamiento del uso de carbón por energías renovables. Por su parte, el transporte por carretera ha aumentado sus emisiones un 3,2%, la combustión en la industria ha aumentado sus emisiones un 1.4% y la agricultura presenta un ligero descenso (-0.5%)", señalaba el departamento en el último avance estadístico.

Todo ha cambiado por la sequía. En julio, los  embalses tenían  almacenada  una  reserva  de 18.525 hm3, lo que suponía un 47,9% de su capacidad máxima. La cifra es un 13,3% inferior  a la registrada un año antes, y se sitúa por debajo de las medias de los últimos 5 y 10  años  (67,9%  y 65,0%  respectivamente).  El  ritmo  de  disminución  de  las  reservas  en  las  últimas  semanas es  de aproximadamente  un  1,5%  semanal.A quemar carbón

Como consecuencia de la falta de agua, las empresas eléctricas han recurrido más a la quema de carbón y de gas para generar electricidad y atender la demanda. Según los datos de Red Eléctrica de España (REE), de enero a julio, el sector eléctrico emitió 41,2 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera; son 17,2 millones más que en el mismo periodo de 2016. La generación hidráulica se desplomó  más de un 51% mientras el uso del carbón ha aumentado un 72% y el del gas un 30%.

Red Eléctrica detalla en sus documentos que en julio, la producción renovable -agua y viento- cayó en 5,2 puntos, con lo que se aportación al conjunto de la producción se limitó al 31%. Una mala noticia porque se va a traducir en subidas de la factura eléctrica.

Según los datos de Meff Power -sociedad de contratación de derivados-, el precio del mercado mayorista contempla aumentos de hasta el 23,9% en agosto (51 euros contra 41,16 euros) y de hasta el 27,2% para septiembre. Como el precio de la energía representa alrededor del 60% del recibo -el resto corresponde a la parte regulada-, las previsiones puntan a una subida del orden del 10% para los próximos meses. Una mala noticia.

También es una mala nueva el hecho de que el carbón se haya convertido en un recurso fundamental para cubrir la demanda eléctrica. Porque las centrales térmicas son un lastre en el cumplimiento de los compromisos asumidos en la lucha contra el cambio climático.

Según las organizaciones ecologistas, señala Efe, ninguna de las centrales térmicas españolas de carbón cumple con los nuevos límites de emisiones contaminantes que establece la revisada normativa europea, lo que les obligaría a cerrar en cuatro años si no invierten en una tecnología más limpia.Nuevos límites


El Diario Oficial de la Unión Europea publicó el pasado jueves 17 la norma que recoge los nuevos límites de emisiones de gases contaminantes "mucho más estrictos que los anteriores" y que "ahora sí son vinculantes" para las instalaciones de combustión europea.

La directora del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente y vicepresidenta de la red ambiental de oenegés Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB, por sus siglas en inglés), Ana Barreira, afirma que la medida servirá como base de las condiciones para la concesión de permisos de las grandes plantas.

A partir de ahora, estas instalaciones tienen un plazo de cuatro años para rebajar sus emisiones de óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, pequeñas partículas y, por primera vez, también de mercurio, a los niveles aceptados por la actualizada directiva.

Se calcula que el coste de adaptación para las centrales térmicas de carbón españolas, que tendrán que incluir esta mejor tecnología disponible si quieren seguir operando, rondará los 1.119 millones de euros, según un informe de la European Climate Foundation, y muchas de ellas, a juicio de los expertos consultados, no verán justificada la inversión, por lo que optarán por el cierre.

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