Ofensiva empresarial para controlar el impacto de la ley de transición energética

Desde que comenzó el mes de septiembre, no ha habido una sola semana sin una jornada, seminario o acto.

Endesa por un lado e Iberdrola y Gas Natural Fenosa por otro libran un intenso y público pulso empresarial.

Álvaro Nadal (izda), en una entrega de premios junto al empresario José Llado y el presidente de Endesa, Borja Prado.

Las empresas del sector de la energía están llevando a cabo una campaña para influir en la opinión pública y moldear la futura ley de transición energética. La norma que prepara el Gobierno y que debate la recién constituida comisión de expertos debe decidir, en el horizonte 2050 qué negocios ganan y cuáles pierden. La apuesta es fuerte porque alguna de las grandes compañías se juega todo el ebitda (beneficio bruto) en el envite. Por esa razón, desde que comenzó el mes de septiembre, no ha habido una sola semana sin una jornada, seminario o acto en el que la empresa o empresas patrocinadoras no hayan defendido sus posiciones.

La lista de actos es tan larga como la de pagadores. Con las vacaciones recién terminadas abrió temporada la consultora EY (Ernest and Young) con la jornada "La nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética"; continuaron las empresas Gas Natural Fenosa y la consultora Clifford Chance con el XII Encuentro del Sector Eléctrico y seguirá esta semana la jornada "La Transición hacia un modelo energético más sostenible" a celebrar en Oviedo (Asturias). 

La ofensiva implica a todo el sector. En Oviedo, los organizadores son el Club de la Energía y la portuguesa EDP. Pero decir Club de la Energía es decir sector energético. El club lo sostienen las petroleras Repsol y Cepsa y las eléctricas Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa.Proliferación de actos

La proliferación de actos y mesas redondas en medios de comunicación punteros no es casual. Se trata de ocupar el terreno antes de que lo ocupe un rival con intereses distintos e incluso contrapuestos. Rivalidad sobra. El carbón, las nucleares, el gas, el petróleo y el coche eléctrico libran una pugna en la que el Gobierno es pieza clave para inclinar la balanza.

El pulso empresarial más evidente en torno a la futura ley es el que libran Endesa por un lado e Iberdrola y Gas Natural Fenosa por otro. Con el carbón amenazado por la normativa medioambiental europea y las nucleares en retroceso, la salida empresarial a la transición energética tiene dos enfoques. Endesa -propiedad de la italiana Enel- apuesta por mantener las centrales nucleares y el carbón como energías de transición hasta 2050.

La eléctrica que preside Borja Prado asegura que en 2025 habría que incorporar 11.000 MW si se cierran prematuramente las centrales de carbón y nucleares. Por eso, cree que habría que prolongarlas al menos 10 años hasta que maduren tecnologías como las baterías.

Mientras, Iberdrola y Gas Natural Fenosa quieren elevar la rentabilidad de sus centrales de ciclo combinado -de gas- apostando por esta tecnología para respaldar el cierre progresivo de las nucleares. La pelea empresarial es pública desde hace meses. Ya en el mes de marzo, en la junta de accionistas, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, explicó a sus accionistas en la junta celebrada en Bilbao que la compañía iba a estudiar la viabilidad futura de sus centrales nucleares, que están en pérdidas.Carbón, a debate

La posición del Gobierno, expresada a través del ministro de Energía, Álvaro Nadal, es favorable a la prórroga de la vida útil de las nucleares más allá de los 40 años y a mantener el carbón. En el encuentro del 19 de septiembre, en la sede del diario económico Expansión, Nadal se expresó con rotundidad: "prescindir del carbón sólo por un motivo medioambiental no es posible, puesto que además hay que vigilar los costes" aseguró.

Con la comisión de expertos recién constituida, todas las empresas quieren que sus argumentos sean tenidos en cuenta. Las grandes empresas -todas- buscan medios de acercamiento a los comisionados que tienen que hacer propuestas al Ministerio de Energía. Quieren que sus ideas se tengan en cuenta. Y por ello mantendrán el ritmo en la celebración de encuentros, públicos y reservados, que moldeen la opinión pública.

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