Jueves, 05.12.2019 - 01:34 h
En el debate a cinco previo al 10-N

Abascal aboga por liquidar la autonomía catalana y fulminar el modelo de CCAA

Vox reclamó una reflexión profunda sobre las razones que han llevado a la actual situación en Cataluña y cargó contra los partidos nacionales.

Los cinco candidatos, antes del debate
Los cinco candidatos, antes del debate. / EFE

“Hay un golpe de Estado permanente en Cataluña”. El líder de Vox, Santiago Abascal, cargó ayer contra las principales figuras vinculadas al proceso independentista catalán, desde sus orígenes con Artur Mas a la cabeza hasta el fugado Puigdemont, pero también contra los partidos nacionales, por haber dado alas a los “golpistas” durante años. “El 155 fue descafeinado”, remachó, insistiendo en que dicha implementación ‘light’ no permitió recuperar ni la educación ni la televisión pública en la comunidad autónoma. En esta línea y durante el debate a cinco celebrado este lunes en vísperas de las elecciones del 10-N, Abascal pidió en su debut en estas lides una reflexión profunda sobre las razones que han llevado a la actual situación en Cataluña.

En esta línea, definió su hoja de ruta con claridad. Aseguró que, en caso de gobernar el 11-N, Vox impulsaría la suspensión de la autonomía en Cataluña y pondría en marcha los mecanismos para la ilegalización de los partidos "golpistas". Del mismo modo, dijo que "quienes han cometido un delito de rebelión", como el presidente de la Generalitat, Quim Torra, serían "detenidos, esposados y puestos a disposición judicial". Del mismo modo, lamentó que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se hayan sentido abandonados por el Ejecutivo en la última oleada de violencia en la Ciudad Condal. 

También sobre la cuestión catalana, el político calificó de "hilarante" que ahora Sánchez proponga penalizar los referéndums ilegales. Es más, añadió que es "indignante" porque fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero el que los eliminó y luego tampoco Mariano Rajoy lo recuperó, dejando al Estado con "menos instrumentos para combatir el golpe de Estado".

Como es su discurso habitual, Abascal se mostró partidario de fulminar el estado de las autonomías, un auténtico "despilfarro" cuyo coste debería ir -explicó- a garantizar el futuro de las pensiones y el empleo. "Viene una crisis y nos va a encontrar divididos por los separatismo y los viejos odios, sin unidad nacional, jurídica, sin agua para todos (...) Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria", expuso. De la misma manera, recordó que el planteamiento fiscal de Vox pasa por un tipo máximo del IRPF del 30%  y un 22% de Sociedades para las empresas, así como la eliminación de los tributos de Sucesiones y Patrimonio.

El líder de Cs, Albert Rivera, reprochó a Abascal que inste ahora al Gobierno a rebajar el gasto público, cuando él mismo lideró una fundación de la Comunidad de Madrid hace un lustro. "Estoy muy orgulloso", replicó el líder de Vox, al relatar cómo él mismo solicitó el cierre de la institución al darse cuenta de que no servía para nada. "Abandoné y me fui de un puesto en el Gobierno", apostilló.

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