Martes, 19.02.2019 - 20:56 h
Quiere ponerle flores

Lorena del Castillo: "Sinceramente creo que mi hermana Marta fue quemada"

Las hermanas de la joven sevillana que desapareció hace ahora diez años y cuyo cuerpo siguen buscando sus padres hablan en Telecinco. 

La Policía Nacional inicia este lunes con buzos la nueva búsqueda de Marta del Castillo en el Guadalquivir
La Policía Nacional buscó a Marta en el Guadalquivir / EP

Mónica y Lorena. Son las hermanas de Marta del Castillo, la joven sevillana que desapareció hace ahora diez años y cuyo cuerpo buscan sus padres desde entonces para poder celebrar su funeral. Hubo cinco detenidos y juzgados. Dos fueron condenados y sólo uno sigue en prisión, Miguel Carcaño, que confesó haberla matado en su piso y haberse deshecho del cuerpo. El 24 de enero de 2009 fue el último día en que los padres de Marta  vieron a su hija viva. Tenía 17 años cuando, tras salir con sus amigos el sábado 24 de enero de 2009, no volvió a casa. 

Ahora Mónica y Lorena hablan por primera vez ante las cámaras de la desaparición de su hermana. Mónica no quiere dar la cara para que no se la reconozca. Lorena sí. Lo hace en 'Viva la Vida', de Telecinco, donde suplica que si alguien sabe algo que ayude a encontrar a Marta lo cuente.

Revela que con 19 años tuvo una niña "y la llamé Marta para que ese nombre volviera a escucharse en  mi casa". También está convencida de que su hermana "fue quemada". De sus padres asegura que "ya no son ellos". Durante el reportaje lleva un ramo de flores en la mano, ramo que "no lo puedo poner por ahora en ningún sitio". 

Del día de su desaparición recuerda que estaba en casa de sus tíos y la madre no paraba de llamar a Marta por teléfono "y no cogía el teléfono". Cuenta que llamaron a "Miguel y les dijo que la había dejado en casa".  Cuando le volvió a llamar "lo tenía ya apagado".  Ya en mi casa "me dijeron que había muerto, que Miguel la mató con un cenicero y se encargaron de tirarla al río con ayuda de Samuel".  

Mónica, que lleva un tatuaje de una mariposa con el nombre de Marta, asegura que sus padres "viven para encontrarla". Ella confiesa que sueña con Marta "y parece que intenta decirme donde está". La última vez que la vio fue en su casa. "Ese fue el día más doloroso de mi vida". Asegura que con sus padres no habla de su hermana "porque nos ponemos muy nerviosos" y con "mi hermana menos". Asegura que su padre les ha dicho que "si Marta fuera hija única el ya estaría en la cárcel". 

El crimen perpetrado por Carcaño es, pese a haberse juzgado a los investigados un caso que el Juzgado de Instrucción 4 de Sevilla mantiene abierto por si nuevas pruebas llevan al cuerpo. Lo acordó así el juez Francisco de Asís Molina que procesó a Carcaño, su hermano Francisco Javier Delgado, la novia de este, María García Mendaro, y Samuel Benítez, amigo del autor confeso y único condenado, todos juzgados en 2011 por la Audiencia de Sevilla.

En ese juzgado, que hoy dirige Álvaro Martín, sigue abierta esa pieza por si aparece cualquier indicio o pista que justifique ordenar nuevas actuaciones, principalmente para localizar el cadáver de la joven, ya que Antonio del Castillo y Eva Casanueva siguen sin poder enterrar a su hija tras una decáda y múltiples búsquedas.

La última pública fue por iniciativa policial en mayo del 2017 en una finca bajo la SE-30 y en febrero de ese año, el juez Molina ordenó buscar en la dársena del Guadalquivir, entre los puentes de la Barqueta y del Alamillo, tras aportar el padre de Marta el informe de un técnico que usó un georradar.

El río que cruza Sevilla ha sido rastreado varias veces en muchos tramos, pues la primera versión de Carcaño es que la arrojaron a él, pero también un vertedero en Alcalá de Guadaíra -porque luego dijo que la tiró a un contenedor junto a su piso, donde la mató- o la finca Majaloba en La Rinconada, que señaló a la Policía.

Según confirmaron a Efe desde el TSJA, de momento no se ha recibido nada de interés que pudiera motivar alguna actuación. Durante años han llegado al juzgado, la Policía o a la familia desde cartas de videntes a supuestos testigos señalando puntos y el padre de Marta viajó a la cárcel de Herrera de la Mancha para pedir a Carcaño, incluso le ofreció dinero, que diga dónde está su hija.

El quinto investigado por el crimen, Francisco Javier García, El Cuco, era menor en el momento de los hechos por lo que fue enjuiciado meses antes que el resto en el Juzgado de Menores 1 de Sevilla, y condenado por encubrimiento a dos años y 11 meses de internamiento en un centro, ya cumplidos (una televisión nacional lo ha localizado instalado en Francia).

El hecho de que se celebraran dos juicios -con distintos acusados- lleva a la familia a denunciar "contradicciones" entre el relato de lo ocurrido de ambas sentencias y pedir repetir el juicio.

Para ello han convocado una manifestación el próximo día 26 en Sevilla a la que asistirán familiares de víctimas como Sandra Palo, Diana Quer o la pequeña Mari Luz Cortés, con quienes ya aunaron voluntades por la prisión permanente revisable.

El abuelo de Marta, José Antonio Casanueva, registró esta semana un escrito al fiscal jefe de Sevilla, Luis Fernández Arévalo, con esa petición, que ya hizo sin éxito a su antecesora, la hoy fiscal jefe del Estado, María José Segarra.

La propia abogada de la familia, Inmaculada Torres, admite que sin nuevas pruebas no es posible jurídicamente repetir un proceso cuya sentencia es firme, ratificada por el TSJA y el Supremo (añadió 15 meses de pena a Carcaño por el sufrimiento ocasionado a los padres de Marta con sus versiones y silencios).

Sus esperanzas están puestas en la investigación abierta en el Juzgado de Instrucción 2 de Sevilla contra el Cuco y su madre por falso testimonio en el juicio, cuando declararon que su hijo estaba en la cama a la 1.30 horas de la madrugada del crimen.

La condena al Cuco considera probado que ayudó a sacar el cuerpo de Marta del piso de Carcaño entre las 1.00 y las 1.30 mientras que según la sentencia de Carcaño este la sacó, junto a otros no identificados, entre las 10.00 y las 10.30, dejando con ello fuera la presencia allí de su hermano y la novia de este para ayudarle.

Un hilo del que la familia de la joven insiste en tirar al creer que los cuatro absueltos estuvieron implicados en la muerte de su hija, cuyos restos sueñan con que aparezcan algún día.

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