Passos Coelho enfila su último año de legislatura con la austeridad como losa

  • El primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, cumple hoy tres años en el cargo marcados por la intensa austeridad, una carga pesada que intenta ahora dejar atrás para remontar en los sondeos y luchar por la reelección en 2015.

Oscar Tomasi

Lisboa, 21 jun.- El primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, cumple hoy tres años en el cargo marcados por la intensa austeridad, una carga pesada que intenta ahora dejar atrás para remontar en los sondeos y luchar por la reelección en 2015.

Passos Coelho, líder del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha) enfila el último año de legislatura por detrás en todas las encuestas, aunque cuenta con la mejora de la economía y del desempleo como su mayor activo para intentar dar la vuelta a la situación.

En Portugal nadie duda de que el primer ministro, que en julio cumplirá 50 años, volverá a ser candidato del PSD en las próximas elecciones legislativas después de dirigir el país durante la peor crisis de su historia reciente.

Mientras que el Partido Socialista (el principal grupo de la oposición) vive inmerso ahora en una nueva batalla interna por el poder en la que se dirimirá quién será su representante en esos comicios, Passos Coelho parece haber acallado las voces más críticas dentro de su propio partido, otrora numerosas y visibles.

Incluso su alianza con los democristianos del CDS-PP, gracias a los cuáles cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento, pasa por un momento óptimo tras la crisis de hace un año que colocó la coalición al borde de la ruptura.

El Ejecutivo apunta al cierre del rescate y el consecuente adiós a la troika (FMI, BCE, CE) como su principal logro durante este difícil período y confía en que la todavía tenue recuperación económica se consolide para poder presumir de gestión.

Después de tres años consecutivos en recesión, se prevé que el país crezca en 2014 un 1,2 % y que el paro termine el ejercicio en torno al 16 %.

La entrada en el último tramo de la legislatura y la salida del programa de asistencia financiera se reflejan ya en el discurso público, con un gobierno que habla ahora de "libertad", "reformas" y "optimismo".

Atrás queda la época en la que todo el debate giraba en torno a la evolución de la deuda portuguesa en los mercados, con un Ejecutivo de marcado perfil tecnócrata, extremadamente preocupado por los tipos de interés y siempre supervisado por los técnicos de la troika.

A pesar de la marcha de la troika y el cierre del rescate, las políticas de austeridad no han remitido en Portugal, todavía sujeto a la obligación de cumplir con sus metas de reducción del déficit público.

De hecho, una reciente sentencia del Tribunal Constitucional que anula varios recortes incluidos en los Presupuestos de 2014 obliga al primer ministro y al resto de su equipo a encontrar medidas alternativas para compensar su impacto en las cuentas públicas, lo que indefectiblemente pasará por sustituirlos por nuevos ajustes.

"Es difícil que consiga disociar su imagen de la austeridad; está muy marcada por esas políticas", argumentó en declaraciones a Efe el politólogo António Costa Pinto, quien participa en algunas de las tertulias televisivas más influyentes del país.

En su opinión, la percepción sobre Passos Coelho -considerado popularmente tanto dentro como fuera de las fronteras lusas como "el mejor alumno" de la troika- está ligada "a la coincidencia total entre el programa de la UE y el FMI y el programa del Gobierno", lo que consideró como algo que "penaliza a nivel electoral".

"Durante los dos primeros años de legislatura, el primer ministro nunca se independizó de la troika, nunca dijo que estaba aplicando medidas en contra de su voluntad", señaló Costa Pinto, quien recordó además que los Presupuestos de 2015 tampoco podrán introducir cambios radicales y seguirán recogiendo ajustes.

El primer ministro ha anunciado que pretende aliviar parcialmente los recortes ya a partir del próximo año, coincidiendo con la cita ante las urnas, aunque al mismo tiempo elevará ligeramente el tipo máximo de IVA -del 23 al 23,25 %- y la contribución que pagan todos los trabajadores a la Seguridad Social -del 11 al 11,2 %-.

El clima social en Portugal continúa enrarecido después de tres años de duro enfrentamiento entre el gobierno, la oposición y los representantes de los trabajadores.

De hecho, hoy mismo el mayor sindicato portugués, la CGTP, volvió a reunir a miles de personas en Lisboa en una manifestación contra la reforma laboral.

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