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Los siete postres
que hay que probar
una vez en la vida

Aunque llegue el último tiene un peso muy importante en el resultado final de la experiencia en cualquier restaurante.

postre

El postre ocupa el último lugar en el orden de servicio de cualquier comida y, a pesar de ello, tiene un peso muy importante en el resultado final de la experiencia. El postre mantiene, acrecienta o disminuye la satisfacción, el resultado y el recuerdo que guardamos de una comida. Los chocolates, las cremas pasteleras y las frutas, los azúcares y licores, los bizcochos y brioches; se combinan en mediciones precisas, exactas; para cerrar una gran ocasión. El postre ha ido adquiriendo mayor presencia y en los menús degustación de los mejores restaurantes, se sirven al menos dos. Estos son los grandes postres que han hecho historia y que deberían probar golosos y amantes de la buena cocina.

1. La torrija de Martín Berasategui (Lasarte)
Martín Berasategui es el gran cocinero en nuestro país, es el gran maestro, el chef con más estrellas Michelin de nuestro panorama gastronómico. Su perfección técnica y dominio de platos salados y dulces, le hacen ser uno de los cocineros más sobresalientes del mundo. Martín fue el primero en re-introducir un postre en principio tan básico, humilde y estacionario como la torrija. Hasta entonces su consumo apenas se extendía más allá de la época de Semana Santa y fue Berasategui quien popularizo el postre, extendió su consumo, y lo elevo a categoría de sublime.

2. Anarquía en El Celler de Can Roca (Girona)
Si el Celler ha sido reconocido como el mejor restaurante del mundo durante varias temporadas, Jordi, el menor de los hermanos, el responsable de la última parte del menú, el postre, ha sido nombrado como el mejor pastelero del mundo. “Anarquía” fue el primer gran postre de Jordi. Mil sabores: cremas, granizados, crujientes, helados, frutas y un largo etcetera en 43 minúsculas piezas en el plato. La caja de habanos, el postre con el que se concluía el menú este año, no es sino la evolución de otro plato memorable “Viaje a la Habana”, una combinación de sabores que recuerdan la combinación del mejor habano y un whisky escocés.

3. Los postres de Quique Dacosta (Denia)
Quique , tres estrellas en su restaurante de Denia, cuenta en su haber con algunos postres memorables: Las hojas de turrón de Alicante, los lichis bajo cero, y el limón de oro. Son postres resultones y sorprendentes. Aunque no sea un postre, Quique cuenta con uno de los platos más imitados del planeta. “El Bosque animado” un plato salado; que ha sido reproducido en tantos restaurantes con ingredientes dulces para acabar el menú. El plato es sin duda, uno de los más estéticos y atractivos visualmente. Nadie como Quique es capaz de dotar a sus platos de una plasticidad artística única. Es un lienzo donde imitar y recrear los paisajes locales a través de un dulce.

4. El postre de limón, de Massimo Botura de Osteria Francescana (Modena, Italia)
Como tantos otros platos excelentes que han pasado a la historia de la cocina, su creación se debe a un error de uno de los cocineros del restaurante. El segundo de a bordo, un cocinero de origen japonés, se ocupaba de terminar un postre de limón cuando este se le cayó al suelo. Lejos de reprenderle, Massimo quedó maravillado por el efecto del postre tras haberse estrellado y roto. Lo reprodujeron exactamente igual en el plato dando así lugar a un postre estéticamente imbatible y de una frescura y gusto en la boca difícil de igualar.

5. La tarta Sacher del Hotel Sacher (Hotel Sacher, Viena, Austria)
Un aprendiz de cocinero precoz, sólo 16 años, tuvo que hacerse con los mandos para servir un banquete al príncipe Metternich, logrando sorprender su exigente paladar. La “Sacher Torte” es una tarta bañada de una fina capa exterior de chocolate que cubre un bizcocho del mismo ingrediente al que en su interior se le añade mermelada de albaricoque. Esta tarta ejerce un magnetismo tal que, todos aquellos amantes del chocolate que la prueban no pueden resistir su influjo. Acompañada de una taza de café o una copa de vino Riesling, es irresistible.

6. La tarta tatin del Hotel Tatin (Hotel Tatin, Lamotte Beuvron, Francia)
De nuevo un error, ha dado origen a uno de los postres más reconocidos del mundo. La tarta tatin fue el resultado de un pequeño accidente cuando las hermanas Tatin elaboraban una tarta de manzana. Parece ser que las manzanas se caramelizaron demasiado y para aprovecharlas se añadió la capa de pasta encima horneada. No hay mejor lugar para probarla que el propio hotel en el que fue creada.

7. Baumkuchen del restaurante Horcher (Alfonso XII, 42, Madrid)
Ya más cerca, en Madrid, Horcher un gran restaurante que abrió en Madrid en el año 1942, junto al Parque del Retiro, como prolongación a su homónimo abierto en Berlín unos años antes. Por su vistosidad y sabor merece ocupar un lugar en este listado. Baumkuchen significa postre de árbol y es que su presentación en la mesa asombra. Puede alcanzar hasta un metro de altura. Es un bizcocho esponjoso, hecho a capas y hueco por dentro, elaborado a base de huevo, azúcar y mantequilla y servido con helado de chocolate y vainilla.

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