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Los secretos de Girona y Can Roca, donde se gestó el famoso El Celler

Desvelamos un plan para descubrir Girona en 24 horas. Uno de los sitios que hay que visitar es el Can Roca, con menú de 12 euros. 

Girona

Girona es una de las ciudades más bellas de España y, sin embargo, es una gran desconocida. Puede que su posición en la periferia, alejada, en un extremo de la península, la ha preservado del turismo masivo. Girona es una lección de historia, es un repaso al devenir de los distintos pueblos que llegaron a la península. Desde los romanos hasta el medievo, en su ensanche y la sugerente judería llamada Call, Girona documenta fielmente una gran parte de la historia de los pueblos del Mediterráneo.

09:00 Café Le bistrot
Un café de ambiente y atmósfera bohemia, un café de toda la vida, es el punto ideal de partida. En pleno centro histórico este local, verdadera institución en la ciudad se puede disfrutar de un extraordinario desayuno catalán a base de pan con tomate, fuet y un expreso.

10:00 Casa Masó
Tras el desayuno, puede andar hasta la Casa Masó, el lugar de nacimiento del renombrado arquitecto catalán Rafael Masó. Una excusa para conocer más a fondo una figura clave del movimiento cultural del Noucentisme, que fue en gran parte una reacción contra el Modernismo encarnado por Antoni Gaudí.

11:30 Catedral
Desde el paseo que se inicia detrás de la iglesia románica de Sant Pere de Galligants. siga las empinadas callejuelas hasta la Torre Gironella -una de las varias torres de vigilancia situadas a lo largo de la muralla- y disfrute de uno de las mejores vistas de la ciudad. Desde allí llegue hasta la imponente Catedral, faro y seña de Girona. De nave gótica, torre románica y fachada barroca, destaca sobre las estribaciones de los Pirineos, cubiertos de nieve.

12:30 Campus
Suba hasta la Pujada de Sant Domènec para ver el claustro gótico del campus de la Universidad de Girona en Barri Vell. Originalmente fue un convento dominicano fundado a finales de la Edad Media, hoy es el campus donde cientos de estudiantes tratan de labrarse un futuro.

14:00 Can Roca
No, no nos referimos al mejor restaurante del mundo, sino al embrión familiar del que todo nació. El restaurante en el que sigue oficiando la señora Monserrat, madre de los hermanos Roca. Cuando acaba el primer turno que da de comer a los mismísimos hermanos Roca y a todo su equipo, se levanta la veda para comer de menú por 12 euros y entender de forma empírica las raíces de la cocina de El Celler de Can Roca.

16:00 Rocambolesc
Una vez concluida la sobremesa, les recomendamos pasear hasta la heladería Rocambolesc, obra del que ha sido considerado en varias ocasiones como el mejor repostero del mundo, Jordi Roca. Vale la pena probar algunas de sus increíbles y originales creaciones, como el helado de manzana al horno o el de calabaza y mandarina.

17:00 La Judería
Aquí es donde el paseo se transforma en un verdadero viaje al pasado. Desde Casa Masó, a dos minutos a pie hasta Carrer de la Força realizará un viaje en el tiempo de seis siglos. Al barrio judío mejor conservado de Europa. En el Museo de Historia Judía se puede aprender más sobre esta importante comunidad y el papel que desempeñó en la evolución de Girona. Después piérdase paseando por el intrincado laberinto de callejuelas del Call.

18:00 Un paseo fortificado
Nada como seguir El Passeig de la Muralla. Esta red de antiguas murallas fortificadas ha rodeado el casco antiguo de la ciudad durante más de 2.000 años, protegiéndolo contra docenas de asedios. Siga el paseo por la calle de las Ballesteries, una callejuela de estrechas fachadas cuyas memorables tonalidades de ocre, bermellón y oro se reflejan en el tranquilo río Onyar.

19:30 Happy Hour
Justo a tiempo para darse un respiro y disfrutar de las promociones de la happy hour. En el Café L'Arc, tome asiento en la terraza, pida un combinado y limítese a admirar la catedral que se alza ante usted, de su fachada barroca y su campanario románico.

21:00 La Caléndula
Desde hace más de un lustro, Yolanda, comparte con sus invitados una cocina abierta desde donde crea sus recetas a la vista de todos. Una cocina de mercado potenciada por los aromas y colores de las flores que ella misma recolecta. Una cocina autóctona, abastecida con ingredientes locales y platos que realzan sabores de la zona de toda la vida. Su cocina es en definitiva un paseo por el paisaje gerundense, entre flores y brasas, aromas de pétalos y a esencia del fuego.

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