Jueves, 18.10.2018 - 18:47 h
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EEUU se queda sin árboles de Navidad

En Estados Unidos existe una industria que despacha al año 27,4 millones de árboles, pero este año no hay suficientes y los precios se han disparado

¡Socorro, ya es Navida! / Pat & Keri
¡Socorro, ya es Navidad! / Pat & Keri


Como muchas de las tradiciones del cristianismo, el árbol de Navidad tiene en realidad un origen pagano. Los pueblos germanos celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Que, no por casualidad, coincide con el solsticio de invierno.

Pero, historias aparte, lo cierto es que la tradición de adornar una conífera es hoy una de las costumbres más universales del tiempo navideño. En España pronto nos vendimos al árbol de plástico, más económico y fácil de montar, pero en EEUU existe toda una industria en torno a abetos y pinos, que despacha al año 27,4 millones de árboles.

Pero, como ha alertado la patronal del sector, la National Christmas Tree Association (NCTA), debido al estallido de la crisis, muchos productores abandonaron el negocio o plantaron menos de lo habitual. Ahora, diez años después, que es el tiempo medio en que el árbol está listo para ser talado y comercializado, no hay ejemplares suficientes.

Como explica en The Atlantic el productor de árboles navideños Casey Grogan, en los últimos años su plantación ha pasado de ocupar unas 300 hectáreas a ocupar menos de 200. Era un periodo, asegura, en el que los precios eran favorables, la tierra y la mano de obra eran asequibles, y los nuevos cultivos de moda como avellanas, vides y arándanos aún no habían atraído a los agricultores de opciones más tradicionales como árboles de Navidad y semillas de césped.

Pero entonces llego la crisis. “Los precios cayeron y los productores estaban perdiendo dinero, por lo que no tenían el incentivo, y en algunos casos la financiación, para invertir en la plantación”, asegura Tim O’Connor, director ejecutivo de la NCTA.

Es por este motivo que el precio de los árboles navideños ha crecido un 40% desde 2008, un 10% solo en el último año. Todavía se pueden encontrar pequeños ejemplares por 25 dólares, pero un abeto decente no suele bajar de los 100 dólares. Y el precio se dispara en lugares como Nueva York, donde, según informaba New York Post, se vendieron el año pasado árboles de cuatro metros por 1.000 dólares.

La plantación de árboles de Navidad es una importante industria en el noroeste estadounidense / Soil Science
La plantación de árboles de Navidad es una importante industria en el noroeste estadounidense / Soil Science

A falta de árboles de verdad, buenos son los falsos

Dada la falta de árboles, muchos americanos están aceptando pasarse al plástico. “Hemos comprado uno verde normal y, además, hemos puesto nuestras propias luces, para que parezca que hemos hecho el trabajo”, explica a USA Today Mary Arraf, que ha decidido gastarse 70 dólares en un árbol de plástico de poco más de dos metros. “No me gusta el olor y ahora hay espráis. Si a mi marido le importa tanto podemos pillar uno”.

Según la American Christmas Tree Association, la patronal de los árboles de Navidad artificiales –no confundir con la National Christmas Tree Association–, de los 95 millones de familias estadounidenses que van a comprar una conífera estas navidades solo un 19% van a adquirir una real.

Esto podría parecer una buena noticia. La mayoría de la gente piensa que los árboles artificiales son más sostenibles. Al fin y al cabo, si un árbol de mentira te vale para diez navidades se habrán cortado diez árboles menos. Pero, aunque ambas opciones tienen un impacto ambiental, la opción más generosa con el medio ambiente es en realidad la de comprar un árbol real.

En el estudio de mayor envergadura hecho hasta la fecha sobre el asunto, una consultoría ambiental de Montreal descubrió que un árbol artificial debe reutilizarse durante más de 20 años para ser más ecológico que uno recién cortado. Los cálculos incluyen las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de los recursos y los impactos en la salud humana.

Las emisiones anuales de carbono asociadas con el uso de un árbol real cada año son de solo un tercio de las creadas por un árbol artificial durante su vida útil típica de seis años. Y esto sin contar el impacto de los plásticos en el medio ambiente.

Americanos, no le estáis haciendo un favor al planeta.

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