Lunes, 24.09.2018 - 16:08 h
No todo el mundo tiene la opción de serlo

Los nómadas digitales: cómo trabajar mientras recorres el mundo

La posibilidad del teletrabajo y las facilidades para viajar a cualquier parte han posibilitado una nueva forma de llevar tu oficina allá donde vayas.

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El teletrabajo y la democratización de los viajes han dado lugar a los nómadas digitales / Flickr/Laura Hoffman

Los tiempos cambian tan rápido que hace sólo 10.000 años -un minúsculo lapso en la historia de nuestra evolución- el ser humano aún deambulaba por el mundo en busca de recursos, agotándolos y poniéndose en marcha de nuevo. Desde entonces, la adopción del sedentarismo como base social nos ha permitido avanzar a un ritmo frenético, desde los primitivos asentamientos permanentes de cazadores-recolectores reconvertidos en agricultores, hasta las modernas oficinas con WiFi. Un cambio radical en nuestro sistema económico e industrial que ha propiciado la aparición de una nueva forma de organización social heredera de la de nuestros ancestros: los nómadas digitales.

Desde que Internet se ha convertido en uno de los pilares de buena parte de los sectores productivos, el teletrabajo se ha ido extendiendo -a ritmos muy diferentes- a lo largo y ancho del planeta. Por eso, una opción cada vez más valorada entre los profesionales es la de hacerse nómadas digitales; esto es, trabajar a distancia mientras se recorre el mundo. El profesor de la University College London, antropólogo e investigador Dave Cook lo define del siguiente modo en un artículo publicado recientemente en The Conversation: "Una tropa de alegres 'millennials' que escapan de la rutina diaria para viajar por el mundo, trabajando con sus portátiles en playas remotas".

Viajes económicos y deslocalización del trabajo

Evidentemente, no todo el mundo puede optar a este estilo de vida. Principalmente, porque no todo el mundo trabaja en sectores tecnológicos o con un desarrollo técnico que les permita estar alejados del lugar de trabajo. Siempre existirán espacios físicos -tiendas, oficinas, fábricas, etc.- que liguen a una persona a una ciudad, pero lo cierto es que las últimas estimaciones contemplan un auge sin precedentes en la deslocalización del trabajo: en 2035, se espera que al menos 1.000 millones de personas en el mundo se desempeñen lejos del lugar en el que cotizan.

Si lo hacen desde una playa paradisíaca en una ostentosa ciudad asiática o desde un destino menos exótico dependerá en buena medida de sus condiciones salariales. En cualquier caso, la constante democratización de los viajes, con vuelos y opciones de alojamiento cada vez más económicos, hace que ser un nómada digital sea más fácil que nunca. Especialmente para aquellas personas sin hijos o lazos fuertes que les aten a un lugar concreto.

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En 2035 habrá 1.000 millones de nómadas digitales en el mundo / Pixabay

La globalización y la movilidad del empleo

En España, la última crisis económica supuso la salida de cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes, al extranjero en busca de oportunidades laborales. En destinos como Reino Unido o Alemania, muchos se vieron obligados a superar la barrera idiomática y, en muchos casos, ni siquiera llegaron a desempeñarse en un puesto acorde a su formación; sin embargo, aquella experiencia en países con una cultura del teletrabajo más asentada les permitió conocer otros estilos de vida distintos del que predomina en España. Muchos regresarían años más tarde. Otros no. Pero probablemente la mayoría fue o será un nómada digital en algún momento de su vida.

Al menos, eso es lo que sostiene Cook. "La gente a menudo asume que se trata de un estilo de vida permanente, pero ese es raramente el caso", asegura, al tiempo que explica que normalmente la conversión a nómada digital viene precedida de una necesidad de escapar del ajetreado ritmo de vida de las grandes ciudades. Es decir, que quien deja un trabajo en un restaurante en España para trabajar como camarero en Londres tiene más de emigrante económico que de nómada digital; sólo aquellos que son capaces de llevar a cabo su trabajo en cualquier lugar del planeta -con una conexión a internet decente- pueden ser considerados como tales.

La opción del teletrabajo como asalariado ha ido ganando terreno en los últimos años, si bien lo más normal sigue siendo ser autónomo y facturar a cualquier empresa del mundo. Un ejemplo clásico es el de los corresponsales de un periódico: viven en país extranjero y, en su mayoría, facturan un fijo a su medio, pero también a otros locales. Algo desfasado, según Cook, quien señala que los profesionales relacionados con la tecnología y, especialmente, con el comercio electrónico, son quienes más fácil tienen escapar de la rutina para convertirse en nómadas digitales.

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