Entre China y EEUU

Lo peor de la guerra comercial está por venir: lo advierten los grandes inversores

Guerra comercial entre Trump y China
Guerra comercial entre Trump y China / EFE

Lo peor no ha pasado aún , al menos en el medio plazo. El resultado alcanzado en la Cumbre del G20 de Osaka es muy similar al de la cita previa en Buenos Aires, es decir, un parón en la escalada de los aranceles, sin echarse atrás en los ya fijados y China dando el sí a comprar más productos agrícolas. Esa tregua no duró demasiado y es lo que esperaría de la actual.

"No pain, no gain" o "No pain, no deal". Sin que haya unos incentivos las dos partes no se van a sentar a la mesa a negociar un acuerdo duradero. La Fed estaba en 2018 en modo halcón y fue la corrección que se produjo en el mercado lo que evitó una escalada adicional. Ahora la situación es distinta, el mercado sigue sin reaccionar, los datos de EEUU son algo más débiles y el cambio es que el banco central norteamericano se ha vuelto más 'dovish', por lo que entramos en un círculo vicioso: la Fed se preocupa por la guerra comercial, se vuelve más precavida y eso hace que no se dé ese dolor que rompería con la situación. "Tenemos que ver más debilidad en el mercado para que EEUU y China se sienten y avancen". El shock de incertidumbre que tenemos hoy lleva muchos trimestres sobre la mesa. Es difícil funcionar para una empresa cuando hay incertidumbre perpetua.

Nuestras expectativas son que a lo largo del verano el mercado reaccione y se llegue a un acuerdo parcial, pero el resultado es muy incierto.  Existen varios riesgos sobre la mesa: las iniciativas proteccionistas comerciales que EEUU está investigando (ha elevado un 223% la lista de acciones potenciales a tomar en relación a la Administración Obama); el hecho de que esté introduciendo aranceles a China hace que la producción se vaya a otros países, como Vietnam, lo que infla el balance comercial con otros países y lleva a que la obsesión de Trump se dirija a ellos; y existe además un riesgo claro de guerra de divisas, como el propio Trump dejó entrever vía Twitter tras la intervención de Mario Draghi en Sintra. 

Si llegamos a una escalada máxima de tensión porque EEUU eleva los aranceles al 25% a los productos que aún no ha tocado, ya habría peligro de recesión en Europa sin que Washington elevase las tasas al sector del automóvil, porque el crecimiento se reduciría desde el 1,2% interanual hasta el 0,5% pero a nivel trimestral ya habría recesión técnica. Si adicionalmente se impone esa subida impositiva, el impacto sobre el PIB sería de entre dos y tres décimas adicionales. 

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