Lunes, 20.01.2020 - 04:59 h

El kurdo Barzani y el turco Erdogan, una alianza conservadora de conveniencia

Algo inimaginable hace pocos lustros sucedió este sábado en el sureste de Turquía: Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, arengó en lengua kurda a decenas de miles de personas en la ciudad de Diyarbakir acompañado por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Dogan Tilic

Ankara, 18 nov.- Algo inimaginable hace pocos lustros sucedió este sábado en el sureste de Turquía: Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, arengó en lengua kurda a decenas de miles de personas en la ciudad de Diyarbakir acompañado por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Cuando Barzani recordaba a la multitud que aquel encuentro era "inimaginable" años atrás, probablemente tuvo en mente que los líderes políticos turcos lo habían definido como "terrorista", "enemigo" y "jefe tribal", y sostenían que un Kurdistán iraquí era una "línea roja" inaceptable para la política exterior de Ankara.

Desde el sábado los medios turcos no hablan de otro cosa que de esa "histórica" aparición de unos relajados y sonrientes Erdogan y Barzani en Diyarbakir, la mayor ciudad kurda de Turquía y un nombre de gran resonancia para todos los kurdos del mundo.

La unión de todos los kurdos que viven en cuatro países, Turquía, Irán, Irak y Siria, ha sido siempre un objetivo político y el sueño de numerosos líderes kurdos, entre ellos Barzani y Abdullah Öcalan, el encarcelado fundador del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Y sin embargo, algunos analistas políticos coinciden en que la visita no ayudó a la unión de los kurdos, sino a ahondar en su división.

Erdogan y Barzani acordaron durante su reunión en Diyarbakir no tolerar un Gobierno kurdo autónomo en la vecina Siria, donde el Partido Unión Democrática (PYD), cercano al PKK, proclamó la semana pasada la formación de un Ejecutivo interino.

Ambos líderes comparten un ideario en el que el conservadurismo social y la religión tienen un gran peso, lo que contrasta con el marxismo y el laicismo del PKK y su aliado sirio, el PYD, que ha logrado expulsar a "yihadistas" de zonas kurdas del norte de Siria.

"Esta vez, el Gobierno turco y Barzani tienen más en común, dado que ambos están tratando de socavar el poder político del PYD en el norte de siria", explica hoy la politóloga Nuray Mert en el diario Hürriyet.

"La influencia de Barzani y su derecha nacionalista kurda, con sus referencias a la religión, se ve como un remedio contra la influencia del PKK en el sureste de Turquía", añade Mert.

Esta no es la primera vez que se piensa en Barzani como alternativa al PKK, ya que a finales de los 80 hubo un intento de promover su ideario frente al de Öcalan, y entre 1994 y 1996 las fuerzas kurdas iraquíes, los llamados peshmergas, combatieron junto al Ejército turco contra el PKK.

Erdogan además busca el codiciado voto conservador entre los alrededor de 15 millones de kurdos turcos en las próximas elecciones municipales del próximo marzo, en un momento en el que su gobierno es cada vez más criticado por los sectores laicos de la sociedad turca.

En las regiones kurdas de Turquía el laico Partido de la Paz y la Democracia (BDP) es la formación más fuerte y Erdogan ha tratado de ganarse el favor de los sectores kurdos conservadores con algunas reformas que permiten el uso y la enseñanza de la lengua kurda.

Además, el Kurdistán iraquí es rico en hidrocarburos que necesita la economía turca para proseguir su expansión, así que durante el fin de semana se acordó construir un nuevo oleoducto para transportar petróleo y gas desde el norte de Irak hasta la costa turca, desde donde se exportará al mercado internacional.

Pero si algo subraya la visita de Barzani a Turquía es la lucha con el encarcelado Öcalan por la influencia entre los kurdos, tanto en Turquía como en Irak, Siria e Irán, en un momento en el que Ankara y el PKK están en medio de un complicado proceso de paz.

Barzani pidió a los kurdos reunidos en Diyarbakir "paciencia" para alcanzar la paz, lo que contrasta con las peticiones del Öcalan y de círculos políticos kurdos en Turquía de que el Gobierno turco debe hacer más para promover un proceso que amenaza con descarrilar.

El analista Murat Yetkin, del diario Radikal, asegura que Barzani se plantea entrar como observador en el proceso de paz entre el Estado turco y el PKK, cuyo estado mayor se oculta en los abruptos montes Kandil del norte de Irak.

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