Lunes, 20.05.2019 - 09:17 h
Presión de los laboristas a su líder

Elecciones europeas: Jeremy Corbyn, ante su particular referéndum sobre el Brexit

El líder de los laboristas tendrá que decidir si propone un segundo plebiscito sobre la salida de la UE tras los comicios.

Jeremy Corbyn exige elecciones generales en Reino Unido
Jeremy Corbyn, ¿el impulsor de un segundo referéndum sobre el Brexit? / Europa Press

Las elecciones europeas que se celebrarán en Reino Unido entre los próximos 23 y 26 de mayo podrían servir para que Jeremy Corbyn dé el paso definitivo y apueste por un segundo referéndum sobre el Brexit. El líder de los laboristas se encuentra en una situación extremadamente complicada, después de que un nutrido grupo de miembros de su partido le haya exigido que considere los comicios al Parlamento Europeo como un plebiscito sobre su posición al respecto.

El pasado martes, el Comité Ejecutivo Nacional (NEC, en sus siglas en inglés) del primer partido de la oposición en el Reino Unido se reunió durante cerca de cinco horas para consensuar un programa cuyo contenido aún no se ha dado a conocer. La facción proeuropea de los laboristas había presionado en las últimas semanas para que el partido defendiera inequívocamente la convocatoria de un nuevo plebiscito sobre el Brexit. Sin embargo, la dirección optaba por respaldar una consulta solo en función de determinados escenarios.

El principal escenario pasa por la falta de consenso entre Corbyn y Theresa May respecto a los próximos pasos a seguir en el proceso: la primera ministra británica desvelaba este miércoles que su plan pasa por someter a votación parlamentaria por cuarta vez el acuerdo sellado el pasado noviembre con la UE. Una posición que no solo la deja instalada en el inmovilismo, sino que también ha creado aún más presión para que el líder laborista ofrezca soluciones alternativas.

Por eso, si el diálogo entre Corbyn y May se termina rompiendo, los laboristas reclamarán unas elecciones generales anticipadas, lo que podría dar lugar a una nueva moción de censura contra la primera ministra, que ya sobrevivió a la última celebrada el pasado enero. Además, si tampoco se progresa en la convocatoria de unos comicios locales, el principal partido de la oposición valorará la opción de un segundo referéndum.

Las elecciones, un punto de inflexión para el Brexit

Sea como fuere, las elecciones europeas servirán de punto de inflexión para el proceso del Brexit. Al margen de los laboristas, a May se le acumulan los frentes abiertos de cara a los comicios: por un lado, la postulación de Rachel Johnson -hermana del euroescéptico y conservador Boris Johnson- con un partido 'antiBrexit'; por otro, la presión añadida para una segunda consulta en Reino Unido a raíz de que Nicola Sturgeon anunciase que propondrá un segundo referéndum en 2021 sobre la independencia de Escocia , en el caso de que el Brexit se termine produciendo.

Sturgeon se ha opuesto desde el principio a la retirada de Reino Unido del bloque comunitario y, de hecho, ha participado en varias manifestaciones a favor de un segundo referéndum sobre el Brexit, por lo que este movimiento aumenta la presión sobre May, que lleva medio año intentando sacar adelante el acuerdo de salida sellado el pasado noviembre con la UE, para que dé con la fórmula alternativa que reclama la oposición y una buena parte del Partido Conservador que lidera.

En este sentido, la opción del segundo referéndum sobre el Brexit es la que más sentido tiene para Sturgeon, que intentado formar en el último medio año un bloque común junto a Jeremy Corbyn. El problema es que la división en el seno Partido Laborista y las reticencias del propio Corbyn han impedido hasta ahora una posición oficial respecto a una segunda consulta.

La postura de los laboristas respecto al Brexit ha resultado polémica desde la campaña previa al referéndum de 2016, en la que Corbyn, veterano euroescéptico, fue acusado de defender la permanencia en la UE con poco entusiasmo, a pesar de que esa era la postura oficial de la formación. Un día después de la victoria del Brexit en las urnas, Corbyn apostó por "respetar" el resultado del plebiscito y pidió que se activara de forma inmediata el artículo 50 del Tratado de Lisboa, la acción para iniciar el proceso de ruptura, un paso que el Gobierno conservador dio nueve meses después, en marzo de 2017.

Cerca del 35 % de los votantes laboristas defendió abandonar la UE en aquella consulta, según la firma demoscópica YouGov. La división entre las bases del partido llevó a la dirección a abordar el Brexit desde una posición que muchos analistas políticos han calificado de ambigua: en el congreso laborista de 2018, la dirección aceptó una moción en la que se comprometía a dejar abiertas "todas las opciones" sobre la mesa, incluido un "voto público" sobre el Brexit, aunque como último recurso si el resto de planes fallaba, una postura similar a la que mantiene hoy en día, supeditada al resultado de las europeas.

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