Miércoles, 26.02.2020 - 20:41 h

Los GPS, la última guerra entre Corea del Norte y EEUU

Los aviones militares de Estados Unidos pueden ser desorientados fácilmente con un decodificador de GPS. El truco lo han usado los norcoreanos para evitar que los estadounidenses espíen su territorio desde el aire.

Los GPS, la última guerra entre Corea del Norte y EEUU.

Está entre los secretos peor guardados del Pentágono. Señales de satélite GPS, de las que dependen aviones militares, buques de guerra y las tropas sobre el terreno, pueden ser codificadas por un inhibidor de 30 dólares del eBay y con un poco de experiencia en materia tecnológica.

Ahora parece que Corea del Norte, decidida a expulsar a las fuerzas de Estados Unidos fuera de la península de Corea, puede tener éxito con su Talón de Aquiles. A pesar de la negación del Pentágono, informes militares de Corea del Sur sostienen que los inhibidores encubiertos que hay en las colinas de Corea del Norte probablemente provocaron que un avión espía estadounidense tuviese que hacer un "aterrizaje de emergencia".

"Es una llamada de atención", dijo David Last, un británico especialista en GPS y profesor emérito de la Universidad de Gales, que ha consultado con las autoridades de Corea del Sur.

Baratos, eficaces y vendidos por internet, los inhibidores de GPS son ideales para el terrorismo tecnológico. Los expertos advierten de que una docena de emisores de interferencias, atados a los aviones de control remoto y lanzados sobre una gran ciudad, podrían sembrar el pánico: interrumpir las operaciones de retirada de efectivo en cajeros automáticos, controladores de tráfico aéreo, las rutas de ambulancias y los teléfonos móviles.

Utilizar los codificadores GPS como armas es una opción que resulta atractiva para los ejércitos de armamento como el de Corea del Norte, ya que causan mucha confusión a un coste muy bajo. "Es difícil que tus enemigos puedan hacer algo al respecto", dijo Last. "Se le da al atacante una ventaja considerable por una inversión muy modesta tanto económica como de esfuerzo".

Nunca lo sabremos a ciencia cierta. El Pentágono, a través de una fuente anónima que habló con la agencia Reuters, insiste en que nunca sucedió.

Sin embargo, los documentos militares de Corea del Sur obtenidos por los medios de comunicación de Seúl, cuentan una historia diferente. Un informe militar para los legisladores detalla cómo un  militar de hélice RC-7B de Estados Unidos, equipado con equipo de vigilancia, tuvo que poner fin a su vuelo cerca de la costa de Corea del Norte poco después de que los inhibidores inutilizasen su equipo GPS.

El supuesto "aterrizaje de emergencia" se llevó a cabo en marzo, cuando Washington y Corea del Sur realizaron "juegos de guerra" como una demostración de fuerza frente al rival Corea del Norte.

El régimen en el gobierno de Kim Jong-Il, condena estos ejercicios de rutina, que preparan a los buques de guerra, aviones de combate y decenas de miles de tropas a lo largo de la frontera. Los comunicados del Gobierno llaman a Corea del Sur la "marioneta belicista" estadounidense, intentado una "táctica alocada de maniobras conjuntas". Ambas Coreas consideran que su guerra de 1950-53 sigue técnicamente en curso.

El régimen totalitario es particularmente consciente de los aviones de vigilancia de Estados Unidos que, según las declaraciones, "indican que Estados Unidos está siempre atenta a la oportunidad de hacer un ataque por sorpresa... por detrás de la cortina del diálogo".

El año pasado, Corea del Norte prometió poner fin a los juegos de guerra de Estados Unidos-Corea del Sur con un "sólo golpe" que acallaría a los agresores. Hace varios meses, renovó las amenazas de "imponer un castigo implacable y fuerte".

En un discurso de propaganda en mayo dijo que "nunca hacemos un discurso vacío".

Bravuconadas aparte, los inhibidores de Corea del Norte han sido hasta ahora meramente agravantes para Estados Unidos y para las fuerzas de Corea del Sur. La codificación de señales GPS no provocará que los aviones caigan del cielo. Los aviones aún pueden reestablecer su posición con un radar.

Un escenario más preocupante-podría ocurrir durante una guerra total. Las bombas que utiliza habitualmente la Fuera Aérea de Estados Unidos –denominadas Municiones de Ataque Directo Conjunto - se basan en parte en la focalización y precisión de los GPS. De acuerdo con el Departamento de Defensa, la interferencia en la señal de una bomba podría hacer que pierda su objetivo en unos 30 metros.

Las armas y los sistemas de navegación de Corea del Sur han sufrido múltiples intentos de interferencias de Corea del Norte, de acuerdo con el periódico Chosun Ilbo de Seúl, obligando a los militares a cambiar a toda prisa su sistema de radares.

Ahogando las señales GPS, enviando desde los satélites lejanos, con frecuencias emitidas desde una gama mucho más estrecha.

Una señal de GPS es "extremadamente débil", dijo Last. "El satélite transmite una potencia que no es superior a la de un faro de un coche y lo hace desde 20.000 kilómetros en el espacio. Si gritas cerca de él, utilizando un inhibidor de potencia modesta, ahogarás la señal de GPD y el receptor perderá el servicio".

Se cree que los norcoreanos poseen una mezcla de inhibidores de la vieja Unión Soviética, comprados hace aproximadamente 10 años, y su propio equipamiento hecho en casa. Estos emisores de interferencias en las ruedas se colocan en las colinas de la provincia de Kaesong, alrededor de la frontera, para el máximo alcance, dijo Last.

Los informes militares de Corea del Sur sugieren que el régimen de Kim pudo haber adquirido inhibidores de alta potencia que pueden codificar los receptores GPS a más de 400 kilómetros de distancia.

Los inhibidores de bajo precio vendidos a través de internet utilizados masivamente por los camioneros con la esperanza de evitar el escrutinio de sus jefes, sólo cubren por lo general un radio de algo más de 9 metros.

Pero incluso estos bloqueadores de eBay disponibles pueden causar estragos. Controladores de tránsito aéreo en el aeropuerto internacional de Newark, Nueva Jersey, se confundieron el año pasado por las interrupciones frecuentes de la señal durante los intentos de aterrizar aviones con GPS.

Llevó varios meses encontrar al culpable: el inhibidor de un camionero que conducía frecuentemente cerca de la antena terrestre de GPS del aeropuerto.

Según un informe de la agencia de Estados Unidos que supervisa el GPS - la Oficina de Coordinación Nacional de Posicionamiento, navegación y Cronometraje -la única "acción punitiva derivada de la interferencia deliberada fue confiscar el inhibidor".

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