Sábado, 23.03.2019 - 14:43 h

Por primera vez en la historia sacan semillas de la 'bóveda del fin del mundo' por culpa de la guerra

  • La bóveda, que se abrió en el archipiélago noruego de Svalbard en 2008, está diseñada para proteger las semillas de cultivos de cataclismos globales como guerras nucleares o enfermedades.
  • El enorme depósito subterráneo cuenta con más de 860.000 muestras provenientes de casi todas las naciones, incluyendo a Irak y Corea del Norte.
'La bóveda del fin del mundo'

La guerra en Siria ha propiciado que se retiren las semillas del Banco Mundial de Semillas de Svalbard.Esta famosa bóveda 'del fin del mundo' fue construida en una ladera de montaña del Ártico para proteger el suministro de alimentos a nivel mundial en caso de un cataclismo global.

Las semillas, incluidas muestras de trigo, cebada y pastos adaptados a las regiones secas, han sido retiradasde labóvedainternacional 'del fin del mundo' en Svalbardpor investigadores en Medio Oriente, según informaReuters.El banco de semillas de Alepo ha mantenido el funcionamiento en parte, incluyendo un almacenamiento en frío, a pesar del conflicto. Sin embargo, ya no es capaz de mantener su papel como centro de cultivo de semillas y su distribución a otras naciones, principalmente en Oriente Medio.

El proyecto 'Svalbard Global Seed Vault',financiado por el gobierno de Noruega ymantenido por el Global Crop DiversityTrust, busca la "protección permanente delos alimentos del mundo" y para ello guardaen su interior una copia de cada una de lasmuestras de semillas de todo el planeta.

Laintención es evitar "una futura pérdida dediversidad".Todas estos duplicados están en el interiorde búnker, a medio camino entre la Noruegacontinental y el Polo Norte. Está construidopara resistir el paso del tiempo y a losdesastres naturales o a los provocados porel hombre.

La conservación de las semillas en la bóveda seráun servicio gratuito, y los países que envíen sus muestras seguirán siendo siempre sus propietarios. Todos ellos podrán recurrir a las copias de repuesto que se conservarán en el búnker ártico siempre que una de las variedades desaparezca de su medio natural

Según explica 'Global CropDiversity Trust' en su página web, estabóveda "garantizará durante siglos millonesde semillas representando cada variedad decultivo importante disponible en el mundohoy".

Este proyecto nació ante el habitual estadode alarma de los científicos por la pérdida dela diversidad de los cultivos y lavulnerabilidad de las colecciones de semillasdel mundo. La idea de establecer un centrode semillas en Svalbard se remonta a ladécada de 1980. Sin embargo, fue con la entrada en vigor del Tratado Internacional sobre losRecursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación en 2004, cuando se convirtió en unaposibilidad que llevar a la práctica.

Su uso es similar al de una caja de seguridad en un banco. El banco posee el edificio y eldepositante posee el contenido de su caja. En el caso de esta bóveda de semillas, Noruega espropietaria de la instalación y los bancos de germoplasma que envían las semillas son dueños de
éstas, no hay transferencia de propiedad.

Del mismo modo, el material almacenado no está disponible para los criadores. Las semillas se almacenan en lo que se conoce como acuerdos de "recuadro negro", lo que significa que los paquetes de semillas y cajas enviadas para su almacenamiento no se abrirán o no se envían a cualquier persona excepto al depositante original, en el caso de que éste se lo pida. Son los responsables de las semillas y nadie más puede tener acceso a ellas.Casi un millón de muestras registradas

'Svalbard Global Seed Vault' le cuesta anualmente la Ejecutivo noruego unos 300.000 dólares,en los que colabora también la 'Global Crop Diversity Trust', que incluye empresas y fundaciones.

Se espera que a lo largo de los próximos años, la bóveda vaya llenando poco a poco sus estanterías metálicas, hasta albergar 4,5 millones de muestras de todo el planeta (en total, más de 2.000 millones de semillas).Elenorme depósito subterráneo cuenta con más de860.000 muestrasprovenientes de casi todas las naciones, incluyendo a Irak y Corea del Norte.

Para garantizar la conservación de las semillas en las mejores condiciones posibles, un sistema de refrigeración artificial mantiene las cámaras donde se guardan las muestras a18 grados bajo cero, la temperatura óptima para preservarlas.

Este último también ayuda con la preparación, envasado y transporte de muestras. A su juicio,este proyecto es un "elemento esencial de un sistema racional y seguro para la conservación de ladiversidad de cultivos"."Después de todo, todo buen sistema necesita una copia de seguridad",apunta.

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