Jueves, 05.12.2019 - 18:25 h
El diálogo sigue atascado 

Pyonyang lanza otros dos misiles y trata de forzar a Trump a realizar concesiones

El último ensayo de armas del régimen se produjo el 2 de octubre, cuando probó un nuevo misil balístico diseñado para lanzarse desde un submarino.

Kim Jong-un supervisa el lanzamiento de misiles sobre el mar de Japón. / EFE / KCNA
Pyonyang lanza dos proyectiles y subraya su ansiedad por lograr concesiones. / EFE 

Corea del Norte ha lanzado este jueves otros dos misiles de corto alcance hacia aguas del Mar del Japón (Mar del Este en las dos Coreas), lo que subraya la premura del régimen de Pyonyang para que Estados Unidos ponga sobre la mesa nuevas propuestas en el atascado diálogo sobre desnuclearización. La de este jueves supone el primera prueba balística que realiza Pyonyang desde el pasado 2 de octubre, pocos días antes de la fracasada reunión con Washington en Estocolmo.

La Junta del Estado Mayor Conjunto surcoreano explicó que el Norte disparó "dos proyectiles de corto alcance" en dirección este desde las cercanías de la ciudad de Suncheon, situada en la provincia de Pyongang del Sur a unos 50 kilómetros al noreste de la capital norcoreana, en un comunicado.

El ejército surcoreano afirmó que los lanzamientos se detectaron a las 16.35 y 16.38 hora local (7.35 y 7.38 GMT) y que los misiles recorrieron unos 370 kilómetros y alcanzaron un apogeo de unos 90 kilómetros. Por su parte, la cadena pública de radiotelevisión nipona NHK informó de que ningún proyectil cayó dentro de la zona económica exclusiva (EEZ) de Japón. Se trata del duodécimo lanzamiento que realiza Corea del Norte este año.

A lo largo del 2019, Pyonyang ha disparado a modo de prueba proyectiles de corto alcance, incluyendo una versión autóctona del Iskander ruso o una batería lanzacohetes de grandes dimensiones. El último ensayo de armas del régimen se produjo el pasado 2 de octubre, cuando probó un nuevo misil balístico diseñado para ser lanzado desde un submarino (SLBM).

Pese a que el presidente de EEUU, Donald Trump, se ha mostrado satisfecho con el hecho de que entre lo testado no se encuentran misiles balísticos de alcance intercontinental o dispositivos nucleares (la última prueba atómica norcoreana fue hace más de dos años), las pruebas implican una violación de las sanciones de la ONU. También subrayan el persistente desarrollo del programa armamentístico norcoreano, certificando que en el proceso de desarme aún está todo por hacer.

Tras más de un año sin lanzar proyectiles de ningún tipo (coincidiendo con el giro diplomático del régimen) Pionyang retomó la pasada primavera los ensayos balísticos, en un aparente gesto de protesta por la falta de avances en el diálogo sobre desnuclearización con EEUU y la retirada de sanciones económicas que pesan sobre el régimen.

Los avances de peso siguen sin llegar

Tras la primera cumbre bilateral celebrada en Singapur en junio de 2018 solo se han producido gestos de buena voluntad entre ambas partes. Los avances de peso siguen sin llegar y el diálogo está estancado desde la fallida cumbre de Hanói del pasado febrero, en la que Washington consideró insuficiente la oferta de Pyonyang referente al desmantelamiento de sus activos nucleares y se negó a levantar las sanciones.

Una tercera cumbre improvisada entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un en junio condujo a reunión de trabajo celebrada en Estocolmo a principios de octubre en la que se trató de romper el bloqueo sin éxito. Al término de dicho encuentro Pyonyang acusó a Washington de no ofertar nada nuevo y de mantener activa la mencionada "política hostil" sobre el régimen e insistió en que la Casa Blanca tiene de plazo hasta "final de año" para modificar su estrategia negociadora.

El jefe del equipo negociador norcoreano, Kim Myong-gil, indicó entonces que depende enteramente de Washington el que Pyonyang suspenda o no la moratoria autoimpuesta sobre lanzamientos de misiles de largo alcance y pruebas nucleares. De este modo, los proyectiles lanzados hoy parecen ser un recordatorio de que el régimen le viene a conceder a EEUU solo nueve semanas más para ofertar algo diferente si quiere mantener vivo el actual proceso de diálogo.

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