Martes, 19.02.2019 - 20:59 h
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Olvídate de 'First Dates'... Ha llegado 'Exponiendo infieles'

Mi descubrimiento de este año, gracias a mi hija, es un formato o serie de vídeos de un canal de YouTube que produce la compañía mexicana Badabun, integrada por varios youtubers. Se llama 'Exponiendo infieles' y es el último fenómeno en internet. Sus vídeos tienen una media de 15 millones de visitas, aunque alguno supera los 25 millones, y sigue creciendo.

El formato consiste en que una de las youtubers del canal va buscando parejas por las calles, parques, restaurantes y ‘antros’ (locales nocturnos, en mexicano) y les ofrece dinero a cambio de dejarle revisar sus celulares (móviles), para así demostrar y premiar la fidelidad. Obviamente se trata de un eufemismo o gancho, porque el resultado buscado -y obtenido- es el contrario: “exponer a los infieles”.

No quiere decir que todas las parejas que aceptan el reto sean infieles, porque hay alguna que se libra. Pero, lógicamente, suben los vídeos que dan más juego desde el punto de vista de la audiencia. Y ya sabemos que lo que mejor funciona son los conflictos. Ríanse de 'First Dates', de 'Mujeres y Hombres y Viceversa' o de 'Gran Hermano Dúo'. No estaba tan impactado desde 'El juego de tu vida'.

La privacidad en la era de las Redes Sociales

Más allá del análisis del formato desde el punto de vista del sector audiovisual (como todos los que tienen éxito se acaban comprando o copiando, no duden de que pronto veremos, en YouTube o en TV, alguna versión o imitación española), me interesa el tema porque creo que es un buen espejo en el que examinar el concepto de privacidad o intimidad en la era de los móviles y las redes sociales.

Lo primero que sorprende es que muy pocos de los sujetos abordados se niegan a jugar y a que les revisen sus celulares. Y el o la que intenta resistirse, acaba accediendo ante el argumento-insinuación de la presentadora o de su pareja de que tiene algo que ocultar. No prestarlo se considera, ya no un indicio, sino una prueba incontestable de la infidelidad. Así que todos acaban pasando por el aro.

¡En qué hora! Porque la presentadora es una experta en redes sociales y nada se le escapa. Así que, si pensaban que se le iba a pasar algo por alto, enseguida descubren que están perdidos/as. Sobre todo, porque el examen exhaustivo del móvil va acompañado de un interrogatorio aún más exhaustivo, con la impagable colaboración de la pareja, que le va acorralando (incluso, a veces, físicamente).

El derecho a la intimidad personal

El derecho a la intimidad personal o individual (incluso dentro de la pareja) está reconocido en las Constituciones y en las Declaraciones de Derechos Humanos. Pero parece que esas solemnes declaraciones son papel mojado, y en la práctica cada vez está más extendida la idea de que una pareja debe compartirlo todo y cada uno debe tener acceso al móvil, mensajes, redes sociales y fotos del otro.

Sorprende que casi nadie intente defender su derecho a la intimidad personal y sorprende que la contraparte defienda un supuesto derecho a revisarle el móvil. Pero lo que más sorprende es que, cuando la persona escrutada se da cuenta de la que se le viene encima e intenta parar la investigación y recuperar su móvil, la presentadora sigue revisándolo con la autorización -o mandato- de su pareja.

No sé si la productora habrá sido objeto de alguna demanda (civil) o, incluso, de alguna querella (penal), pero, aunque haya un consentimiento inicial (muy poco libre y bastante forzado por la presunción de infidelidad, si no se presta el móvil), una vez que el o la titular del dispositivo -y del derecho a la intimidad personal- revoca su consentimiento, seguir revisando su móvil es una violación de aquélla.

Delitos contra la intimidad

Por eso, siempre digo que una infidelidad será reprochable moral y socialmente, pero no es algo ilegal. Mientras que el acceso al dispositivo (móvil u ordenador) de otra persona y a sus correos, mensajes, fotos o datos, sin su consentimiento, sí es un delito (de descubrimiento de secretos), incluso en el seno de una pareja. Y ya hay más de una persona que ha sido condenada en España por este motivo.

Así que debemos empezar a valorar y defender la intimidad personal o individual en todos los ámbitos; no sólo frente a los vecinos, los medios o la administración, sino también en la vida privada: la pareja, la familia y los amigos. Y rebelarnos ante el argumento de que: “no debes preocuparte, si no tienes nada que ocultar”, que es el que utilizan los gobiernos totalitarios para controlar a sus ciudadanos.

Si alguien presiona a su pareja para que le dé las contraseñas de sus dispositivos y cuentas, y así poder revisar sus llamadas, mensajes, redes sociales, fotos, etc., éste debe plantarse en seco y no alimentar el monstruo de los celos y del control. Si no hay confianza, es mejor dejar la relación, porque ésta se basa en aquélla. Pero nunca intentar conseguir las pruebas de la infidelidad cometiendo un delito.

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