Martes, 26.03.2019 - 22:50 h
Telediaria

El Frankestein de la TV:
las 21 cualidades para diseñar el presentador perfecto

Suele ser un quebradero para los directivos: ¿qué características debe reunir un presentador de televisión para convertirse en el producto perfecto? No existe la receta para el éxito, pero, al menos, se pueden reunir 21 características testadas para conquistar la complicidad de la audiencia. Porque de eso va la televisión, de conquistar complicidades.

1. Compartir lo cotidiano

Buenafuente en 'Late Motiv' de Movistar Plus.
Buenafuente en 'Late Motiv' de Movistar Plus.

Un presentador perfecto debe compartir sus problemas y preocupaciones con su público, en un acto de conchabanza que siempre incrementa la fidelidad. De este modo, la audiencia se siente partícipe de las dudas, problemas y locuras del comunicador. Quitarse corazas y compartir vivencias con la cercanía de la naturalidad cotidiana siempre es un valor añadido. Un buen ejemplo, Buenafuente, que el pasado lunes contó con humor su infección de próstata a la audiencia. Es más, abrió su monólogo con ello y casi convirtió el tema en running gag, algo que, si no, ya intentarán sus colaboradores. Por aquello de picarle y tal...

2. Mirar (fuerte) a cámara

Joaquín Prat y Laura Valenzuela, maestros de la televisión en 'Galas del Sábado'
Joaquín Prat y Laura Valenzuela, maestros de la televisión en 'Galas del Sábado'

El presentador perfecto sabe seducir a cámara sin que se note. Una expresiva sonrisa cuando no entra el vídeo, un aguantar la mirada cuando existe un silencio incómodo en plató. Siempre ahí con un ojo puesto en el propio espectador. Y en eso, en los comienzos de la televisión, Laura Valenzuela fue maestra. Junto al inolvidable Joaquín Prat, Laurita Valenzuela miraba la cámara como nadie en programas como Galas del Sábado. Con una sutil mueca, con unos ojos que directamente hablaban (e incluso enamoraban) gracias a una intuitiva comunicación no verbal que dejaba al espectador pegado a la pantalla.

3. Transmitir ironía. Mucha ironía

Jorge Javier Vázquez en el pasillo a 'Gran Hermano 18'
Jorge Javier Vázquez en el pasillo a 'Gran Hermano 18'

El presentador perfecto sabe relativizar sus quehaceres diarios y se ríe de sí mismo si hace falta. Mejor si es con un toque de corrosión inteligente. Ahí estriba una de las tantas claves del éxito de Jorge Javier Vázquez. El domador de Sálvame huye de intensidades cuando toca y es listo a la hora de tomar distancia en los contenidos de sus programas, enriqueciéndolos gracias a la ironía que hace más grande la experiencia de consumir la televisión. La televisión con sentido del humor es mejor. Más aún si trata temas que, a veces, es difícil tomar en serio aunque los gestores de la televisión lo pretendan.

4. Desprender rasgos de carácter inimitable

Julia Otero presentando '3x4' con los tarjetones entre sus manos.
Julia Otero presentando '3x4' con los tarjetones entre sus manos.

El presentador perfecto trae de fábrica una peculiar capacidad para ser distinto del resto, sin darse cuenta. La personalidad propia marca la diferencia. Véase Julia Otero cuando empezó a presentar el 3x4. Ya por aquel ingenuo entonces, esta comunicadora desprendía una actitud de curiosidad periodística que no se parecía a nada ni a nadie. En la forma de preguntar, de expresarse e incluso a la hora de coger con carisma los tarjetones del concurso, que casi se los plantaba tapándose la cara.

5. Saber la necesidad del plató en cada momento

Ramón García torturado por 'Martes y 13' en el plató de 'No te rías que es peor'.
Ramón García torturado por 'Martes y 13' en el plató de 'No te rías que es peor'.

El presentador perfecto tiene un realizador dentro. En vivo y en directo, entiende las necesidades de iluminación o de posición de cámaras y reacciona hábil si observa que un detalle falla. Incluso anticipándose a los problemas. Lo hace sin que se note, como Ramón García que es experto en lidiar cualquier temporal en un maratoniano programa y salir ileso. A Ramontxu no se le escapa una, ni lidiando con un niño experto en dinosaurios en una prueba de Qué apostamos.

6. Lanzar indirectas al espectador

María Teresa Campos sonriendo por sus vertiginosas audiencias de 'Día a día'.
María Teresa Campos sonriendo por sus vertiginosas audiencias de 'Día a día'.

El presentador perfecto es que el sabe hablar a cámara y lanzar indirectas sin que nadie se entere exactamente a quién se dirige. Porque en televisión tan importante es lo que se cuenta como lo que queda en el aire pero hace imaginar al público. María Teresa Campos fue maestra en este adictivo arte. Su público se quedaba hipnotizado observando en Día a Día sus disertaciones: sobre su futuro profesional, sobre la competencia, sobre la ética o sobre sus dudas existenciales. Era como una especie de terapia de la presentadora ante su propia audiencia que no entendía la mitad de lo que estaba hablando pero igualmente se quedaba atrapada elucubrando sobre las indirectas de la disertación.

7. Guiar al público sin que se note

Manel Fuentes en 'Tu cara me suena'
Manel Fuentes aplaude un abrazo intenso de 'Tu cara me suena'.

El presentador perfecto es el que va pilotando la nave del programa de forma organizada y sin turbulencias. O lo que es lo mismo, presenta sin que su conducción se note. Vamos, que cuando frena bruscamente, pasa desapercibido. Manel Fuentes en Tu cara me suena es crucial para que el show fluya sin obstáculos pero, al mismo tiempo, con ritmo y cierta gracia. Su labor es imprescindible pero no eclipsa con su presencia a concursantes y al jurado. Al contrario, logra que brillen más.

8. Tener memoria de elefante

Mayra Gómez Kemp en 'Un, dos, tres'
Mayra Gómez Kemp después de no lograr esquivar una tarta.

El presentador perfecto es el que interioriza el guion sin fisuras. Controla cada parte del texto. Lo ha estudiado como un examen y, así, después podrá improvisar mejor. La buena memoria fue una de los valores por los que Chicho Ibáñez Serrador eligió a Mayra Gómez Kemp para presentar el Un, dos, tres... a leer otra vez. Tenía que memorizarse un tocho de textos, introducciones y guiones de gags, incluidos los diálogos con los humoristas. No podía fallar ningún "pie" de los chistes o el largo show se desmoronaba. Pero Mayra aceptó y no defraudó.

9. Ser dialécticamente didáctico

Ana Blanco con su versión en Lunni
Ana Blanco (a la izquierda).

El presentador perfecto sabe comunicar con una didáctica narrativa. Narrativa clara, sencilla y armónica. Es una de las bases del trabajo de Ana Blanco, que lleva más de dos décadas al frente del Telediario convence por su pedagógica manera de contar las noticias. No obstante, ella no estudió periodismo. Sí, es Licenciada en Pedagogía.

10. Ser el primer espectador de tu propio show

Javier Sardá en 'Crónicas Marcianas'
Javier Sardá poniendo cara de late night.

El presentador perfecto contagia cierta ilusión ingenua con los propios contenidos de su programa. Vamos, que se sorprende como uno más cuando ve que una sección, colaborador, gag o imitación le está funcionando en pleno directo. Es lo que sucedía a Javier Sardá en Crónicas Marcianas. Su cara y sonrisa en aquellos instantes en los que observaba como Carlos Latre estaba bordando su trabajo eran un impulso incalculable para el late night. Porque el propio maestro de ceremonias del show lo disfruta como uno más. Y eso es crucial en televisión. Y se contagia, se transmite, traspasa la pantalla.

11. Capear el temporal con temperamento

Paloma Chamorro llevando la movida madrileña al Estudio 1 de Prado del Rey.
Paloma Chamorro llevando la movida madrileña al Estudio 1 de Prado del Rey.

El presentador perfecto desprende temperamento cuando es necesario. Así Ana Pastor repregunta, rápida, si observa que su entrevistado se pierde por los rodeos de la política y no responde mientras se le escapa el tiempo del programa. Aunque una de las máximas exponentes del temperamento bien entendido en la historia de la televisión fue Paloma Chamorro. La directora de La Edad de Oro osó convertir el Estudio 1 de Prado del Rey en una sala de conciertos en directo, en plena movida madrileña, y consiguió amansar a una generación explosiva con su capacidad para preguntar directa al grano, sin tapujos, con un interesante trasfondo cultural y cierta mirada traviesa. Ni más ni menos. No se ha repetido nada igual en la programación más joven.

12. Romper con los protocolos

Emilio Aragón con Belén Rueda y Thalía en 'VIP Noche'.
Emilio Aragón con Belén Rueda y Thalía en 'VIP Noche'.

El presentador perfecto es el que entiende que la televisión siempre es mejor si se adapta con creatividad a las necesidades de cada momento y no se limita a protocolos repetitivos. Es lo que hizo Emilio Aragón cuando se quedó con los mandos de Vip Noche, en sustitución de José Luis Moreno. Lo que era una noche de fiesta tradicional se transformó en un show gamberro mucho más joven. Aragón demostró que no pasaba nada por enseñar la parte trasera de la televisión o bromear con la copresentadora, Belén Rueda, como si se tratara de una panda de amigos de juerga. Que llevara zapatillas con el traje solo era un símbolo para explicar que otra televisión, menos encorsetada, era posible. Porque la televisión es no quedarse anclado. Todo es reinventable.

13. Cantar, bailar e interpretar (a la vez, o por separado)

Concha Velasco en 'Viva el espectáculo'.
Concha Velasco gritando 'Viva el espectáculo'.

El presentador perfecto también baila, canta e interpreta. O, lo que es lo mismo, sabe hacer como Concha Velasco, la gran todoterreno de la escena española. Ni Raffaella Carrá en Italia ha llegado tan lejos a nivel profesional. Porque Velasco resume la esencia del show bussines y, por eso, cuando entra en un plató es ella misma con todas sus consecuencias. Lo cuenta todo, hasta lo malo. Así es la mejor televisión: la que no se queda a medio gas.

14. Hilar con gracia

Carmen Maura rodeada de postales de fieles y detractores de 'Esta noche'.
Carmen Maura con cara de susto al ser rodeada por cientos de postales de fieles y detractores de 'Esta noche'.

El presentador perfecto hila como un petipuá los temas de la escaleta de su programa. Mantiene un orden exquisito y lo hace con una prosa impoluta. Una característica que está perdiendo fuelle pero que interpretó con matrícula de honor Carmen Maura en su papel como presentadora de Esta noche. Un programa, dirigido por Fernando García Tola, que estaba tejido de informa impecable. Como consecuencia, era un espectáculo en sí mismo el ver a Maura presentar un número musical. Claro, el guion no dejaba al libre albedrío ni tres segundos de presentación. Todo estaba conectado como si de una serie se tratara.

15. Leer sin que se note el 'autocue'

Jordi González
Jordi González, posando.


El presentador perfecto debe recitar el texto que le soplan sin que parezca que está leyendo. Jordi González es de los mejores comunicadores en decir lo que ve por ese chivato llamado 'autocue' como si saliera de su cabeza. El truco es que da al guion una entonación personal, lo lleva a su terreno e incorpora puntualizaciones o morcillas de estilo propio que son un impulso de naturalidad a la chuleta de texto.

16. Contagiar pura espontaneidad

Mercedes Milá escuchando detrás de la pared.
Mercedes Milá escuchando detrás de la pared.

El presentador perfecto debe ser imprevisible. Apasionadamente imprevisible. Mercedes Milá siempre lo fue. No sólo cuando llevaba las riendas de Gran Hermano, ya lo hacía en sus venerados programas de entrevistas. Su genio era clave para apretar a los entrevistados o directamente atraer la atención de un espectador que agradece los comunicadores que no son parte del decorado. Esos que se mojan y ejemplifican la espontaneidad, como Paula Vázquez o Carolina Ferre.

17. Recorrido profesional detrás de cámaras

Carlota Corredera dirigiendo 'Sálvame'.
Carlota Corredera dirigiendo 'Sálvame' el día que lo presentó Spider-Man.

El presentador perfecto entiende lo que se cuece detrás de cámaras. Todavía mejor si ha empezado en la profesión desde abajo y ha trabajado en otras áreas de la televisión, desde la redacción hasta la creación. En efecto, Carlota Corredera, que antes de ser estrella de Mediaset ha pasado por todos los puestos de trabajo que construyen la tele: que si redactora, que si directora, que si en el área de comunicación del canal e incluso... ¡crítica de televisión! Todo en uno.

18. Caer bien a tu cuñado

Jordi Hurtado celebrando 4000 programas de 'Saber y Ganar'
Jordi Hurtado celebrando 4000... programas, no años.

El presentador perfecto desprende el don de caer bien a tu cuñado y a tu abuela. Es majo, risueño y no se mete en demasiados líos. Christian Gálvez, que lleva más de 10 años al frente de Pasapalabra. Sin olvidar a Jordi Hurtado que lleva tres décadas siendo el yerno perfecto.

19. Hacerse un poco el tonto

Ana Obregón y Ramón García en Nochevieja.
Ana Obregón dando las campanas muy natural.

El presentador perfecto se hace un poco el tonto (a veces). Desprendiendo ingenuidad es más fácil que los convidados se suelten o eso conseguía al menos Ana Obregón, que sabía que el público quería su personaje de chica despistada. Así sonsacaba mejores titulares a los invitados de Qué apostamos. Aunque, en realidad, Obregón siempre ha sido una profesional muy metódica. Podía repetir el texto diez veces y las diez veces lo interpretaba igual. Con la misma inocencia. Será consecuencia de la experiencia de su paso como actriz en El Equipo A.

20. Conocer todo de tus invitados (o que lo parezca)

Isabel Gemio en 'Sorpresa, sorpresa'
Isabel Gemio, sorprendida.

El presentador perfecto lo sabe absolutamente todo de la gente que se encuentra en el plató. No tiene fisuras en el aparentar conocimiento. Qué se lo pregunten a Isabel Gemio en Sorpresa, sorpresa. En el mítico programa, ella colocó bien sus cartas y manejó aquel gran plató con un brío nada desdeñable. Muy hábil en su cometido de sacar lo mejor de sus sorprendidos o, si hacía falta, incluso en desconcertarlos un poco.

21. Saber escuchar

Quique Peinado y Manuel Burque presentadores de 'Radio Gaga'
Burque y Peinado, presentadores de 'Radio Gaga' y referentes de la moda hipster.

Aunque, sobre todo, el mejor presentador debe saber escuchar. Es lo más difícil en un plató cuando estás envuelto en multitud de instrucciones que cumplir, guiones que ejecutar, tiempos que respetar... Pocos lo consiguen. En los últimos meses, Quique Peinado y Manuel Burque representan al futuro de esos comunicadores que quieren escuchar. Lo intentan en Radio Gaga (Movistar Plus), un programa que da voz y pone oído a personas que son como todos pero que, sin embargo, están excluidas del prime time y, también, relegadas de la sociedad por su realidad fuera de lo que se entiende como convencional. Escuchar, escuchar y escuchar. Un aprendizaje que no cesará nunca para un presentador y, ojalá también, para un espectador.

Son 21 características que construyen al comunicador perfecto. Si juntáramos todos estos ingredientes como un puzle saldría una especie de Frankenstein del éxito televisivo. Un androide perfecto pero que, probablemente, de tan perfecto, terminaría siendo defectuoso, pues en la televisión, como en la vida, lo auténtico no se puede prefabricar.

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