Lunes, 24.06.2019 - 20:18 h
Telediaria

España irreconocible en 'Eurovisión': debilidades y fortalezas de La Venda de Miki (vídeo completo)

El éxito sin desgaste de 'Eurovisión' está en que, hasta ahora, ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y los cambios de consumo. El festival no sólo va a la vanguardia en inventos de imagen, luz y escenografía, sino que también ha sido avispado a la hora de entender el potencial de las redes sociales. Así, antes que nadie, perdió el respeto al 'spoiler' y decidió permitir que los ensayos de las actuaciones se pudieran ver y comentar por 'eurofans' y público en general.

De esta forma, los días previos a 'Eurovisión' se multiplica la expectación por la gran final del sábado, que este año se celebra en Tel Aviv. Los fervientes seguidores del 'eurofestival' ya saben cómo será cada propuesta e incluso se han implicado con pasión en la candidatura del país. Al ver lo que tiene preparado cada representación, los espectadores pueden opinar qué está bien, qué está mal o qué está regular. El interés por el desenlace del concurso se propulsa.

Como consecuencia, ya hemos visto cómo será al completo la actuación con la que Miki intentará triunfar con 'La Venda' en 'Eurovisión' y dejar en un buen puesto a Televisión Española. ¿Funciona el concepto que ha planteado RTVE para brillar a través de la televisión? Diseccionamos los puntos fuertes y débiles de la propuesta española.

FORTALEZAS

Miki está demostrando ser un gran candidato en actitud y preparación. Se nota que se ha curtido en estos meses para llegar al festival con un buen fondo físico y aguantar bien en escena, pero además transmite un buen rollo indudable. Rema a favor, tomándose en serio el festival pero relativizando cuando toca. Ha ido a disfrutarlo y eso siempre es bueno para la candidatura. 

Con esta positiva disposición del intérprete, 'La Venda' se crece. Un tema inteligente para 'Eurovisión', pues no imita a ninguna tendencia supuestamente festivalera y refleja esa personalidad festiva que diferencia a España ante el resto de países. Ese es el superpoder de 'La Venda' en Eurovisión: representar la verbena moderna de un país auténticamente extrovertido.

DEBILIDADES

RTVE ha contratado a un director artístico con larga y reputada experiencia en Eurovisión, Fokas (hizo la escenografía para la ganadora del festival de 2005, Grecia y este año, además de España, también de Rusia). El objetivo de RTVE con este gran fichaje es intentar definir bien un concepto escénico que impulse por televisión la historia que pretende narrar 'La Venda'. Un concepto competitivo a la altura del resto de países.

Así, 'la charanga' de la preselección española ha dado paso a un escenario más sofisticado, pero menos español y más nórdico. Algunos usuarios en las redes sociales incluso bromean con que parece un armario de Ikea. Y es que Fokas ha introducido una estructura blanca, con seis cubículos, tres arriba y tres abajo, que imita a una casa. En esos huecos se colocan los bailarines hasta que aparece un muñeco gigante que empuja la supuesta casa. Según la explicación oficial, empuja la casa porque ese 'ser maligno' quiere retener a los bailarines en su rutina, encerrados en su habitación. Pero, al empujar la casa, justo parece lo contrario: como si la marioneta les estuviera invitando a salir. 

Marioneta Eurovisión 2019
La marioneta gigante, estrella invitada que crea iconografía.

Por tanto, por televisión, no se entiende exactamente lo que quiere decir esta historia que promueve la escenografía. Más bien parecen que se ha rellenado todo de elementos, sin ton ni son, para hacer bulto y que parezca que hemos preparado algo grande, muy grande. Que si gente bailando en una casa, que si un muñeco que aparece como golpe de efecto, que si un baile con pasos a lo 'Noche de Fiesta' de José Luis Moreno, que si Miki saca una cámara para grabar al público, que si un vaivén de imágenes proyectas en las grandes pantallas del fondo del escenario sin ninguna línea coherente: polvos de colores, el universo y después ¡huellas dactilares!, para finalmente acabar con triángulos de colores.  Todo es un batiburrillo de conceptos inconexos que despistan más que favorecen en emisión lo que quiere contar la canción. La escenografía constantemente interrumpe el hilo conductor de la historia. Y así es más complejo seguirla.

Es un error clásico, muy de programa de José Luis Moreno, pensar que por llenar de multitud de cosas un escenario, se tiene un concepto escénico que potencie la canción. Al contrario, con la propuesta de 'La Venda', la personalidad auténtica de Miki se ha pasado por un filtro más convencional que distrae más que focaliza el talento del artista y su festiva canción. Se busca el impacto más que la transmisión de emociones a través de la pantalla, en este caso emociones festivas. Y la emoción en televisión es el mayor de los impactos.

Tampoco ayuda la realización de la televisión de Israel, que se pierde en un estrés de planos generales que no siempre van al ritmo del ojo del espectador. Podrían mostrar mejor la expresividad de Miki. Pero no, lo que hace que la actuación sea menos recordable en aquellos espectadores de la televisión generalista que por primera vez escuchan 'La Venda' y ven a 'Miki' en acción. Al final, el show que envuelve la actuación ayuda a que traspase, emocione o sea más o menos entendible para los que no son fan fervientes del festival.

El pasado año, la ganadora Netta triunfó con una canción pegadiza que crecía en una escenografía plagada de cosas. También muchos elementos en escena. Algunos dirán, mira, como España en esta edición. Pero la diferencia está en que en el caso de Netta sí era coherente tal propuesta. Todo era de estética 'japo' como la propia Netta.  Todo estaba focalizado en su presencia escénica. Los gatos moviendo la patita y el resto de artillería estaba posicionado de tal manera que ponía más el foco en la artista e impulsaba su estética icónica. Es más, contextualizaba, a su vez, la loca y frenética producción musical que desprendía la canción porque en el imaginario colectivo Japón es muy loco y frenético.

España es más caótica en sus intenciones que Netta este año. Aunque el robot que aparece es un interesante recurso escénico porque sí crea una iconografía que el público recuerde. Por ahí puede ganar puntos el desarrollo escénico de 'La Venda' en la gran final de 'Eurovisión' porque el peculiar muñeco luminoso que aparece para mover la casa, junto con la colorista estética de los bailarines (su estilismo recuerda al mítico grupo Parchís) y los multicolores fondos en las grandes pantallas proyectan una estética infantil 'superilustrativa' que atrapa a los niños. Y los niños  empujan a votar en determinados países... El color es un valor añadido, un gran acierto para que destaque 'La Venda'.

Pero todavía es evidente que nos queda recorrido para volver a llevar desde España conceptos escénicos que transformen una actuación musical en un emocionante acontecimiento televisivo que atrapa a ese espectador que no tiene ninguna información previa de lo que se va a encontrar en 'Eurovisión'. En este sentido, en Televisión Española se han desarrollado grandes ideas creativas históricamente en formatos musicales, desde los antiguos más creativos como 'Galas del Sábado'. También en la actualidad en espacios con un apabullante sentido de la cultura de la emoción televisada como 'Late Motiv' de Buenafuente o 'Fama, a bailar' de Movistar Plus.  Saben crear universos con una sensibilidad coherente que comprende las canciones, que las hace más reconocibles de lo que son y no más irreconocibles. Justo lo que nos falta en 'Eurovisión': plasmar mejor nuestras icónicas cualidades, esas que nos hacen diferentes y que tanto apasionan fuera de nuestras fronteras. La esencia de 'La Venda' atesora esa imparable cualidad. Que brille.

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