Martes, 21.11.2017 - 07:45 h

La inesperada lección que está dando a TVE el casting de 'Operación Triunfo 2017'

Amaia y Alfred, enamorados en la Academia de OT
Amaia y Alfred en pleno -apasionado- ensayo.

La televisión de hoy andaba falta de transmitir verdad en sus programas de entretenimiento. Y, aunque a priori lo tenía muy complicado, parece que la actual edición de Operación Triunfo ha conseguido devolver esa apabullante verdad al género del reality show. Lo ha logrado con un casting de concursantes que, además de ser en general una cantera de talentosos nuevos cantantes, está logrando reflejar un interesante, esperanzador y necesario retrato de las nuevas generaciones.

El canal 24 horas de la Academia de OT2017 no para de crecer en audiencia, repercusión social y fans. Es fácil acceder a su emisión en directo, pues está a un clic en Youtube, la que actualmente es la plataforma más interactiva e intuitiva mundialmente, donde se encuentra como pez en el agua la audiencia potencial de este formato. Pero, sobre todo, esta retransmisión, que sólo se interrumpe por la noche, engancha porque permite al espectador aprender de la mano de las clases de esta escuela y comprobar al instante la evolución (o involución) de sus alumnos, sin olvidar el interés que ya de por sí genera la convivencia entre ellos, los concursantes y también sus profesores.

En ese día a día de la academia, los jóvenes participantes en Operación Triunfo están dando una lección a distintos niveles. En compañerismo, esfuerzo y superación por supuesto: son los valores intrínsecos a OT desde su primera edición. Pero ahora, en este 2017, la academia es también escaparate de diversidad sexual, inclusión social, igualdad entre mujeres y hombres, compromiso con los refugiados e incluso normalización de las personas transexuales. Sin tabúes, sin prejuicios, sin fobias, desmontando odios y viejas opresiones sociales fruto del desconocimiento. La diversidad tratada con la mayor naturalidad, como parte de la cotidianidad de los concursantes y de sus formas de ser o simplemente como parte de la sensatez con la que estos jóvenes miran el mundo que les rodea.

'Operación Triunfo 2017' no se esconde en eufemismos

Amaia, Marina, Alfred, Agoney, Ricky.... Esta edición de Operación Triunfo no se esconde en eufemismos y se deja llevar por la mejor normalidad, la normalidad de la espontaneidad. La espontaneidad de lo que es y no puede dejar de ser: viviendo su sexualidad o la de sus amigos, reflexionando sobre los pequeños detalles que cambian la sociedad a mejor o corrigiéndose los unos a los otros cuando uno cae en un estereotipo -"has gritado como una nenaza", dijo Mimi a Alfred; "eso es muy sexista", contestó él; "es verdad, lo siento", reconoció ella-.

En OT, como en la vida, están creciendo y enriqueciéndose entre ellos, pero, además, este casting de OT ha vuelto a conectar a TVE con la calle tras unos años en los que parecía que la cadena pública sufría cierto complejo a la hora de retratar la realidad de las nuevas generaciones como si lograba hacer, en distintos géneros, con programas como La edad de oroPlastic o Cajón desastre, en los ochenta y noventa.

Ensayo Amaia y Alfred
Amaia y Alfred ensayan con el resto de compañeros como fondo escénico, favoreciendo una realización que permite ver la expresiva reacción de todos los concursantes.

En este OT, no pasa nada por ser homosexual o tener un novio transexual. Tampoco pasa nada si eres raro o diferente. Todo es vida y todo es reflejo de esta sociedad de 2017. Y encima cantan y mejoran cada semana, y se hacen amigos y se enamoran. Y ya tenemos el reality con sus mejores ingredientes, pero también con ingredientes sanos y luminosos. No será raro que la audiencia se mantenga o aumente. Sólo hay que ver, por ejemplo, el interés (con fenómeno fan incluido) que genera en las redes el dueto que harán Alfred y Amaia con la canción City of stars de La La Land. Los vídeos de sus ensayos acumulan miles de retuits y visionados.

Ahora falta, eso sí, que toda esta realidad tan identificable para las nuevas generaciones que sí se ve en el Canal 24 Horas de la Academia se traslade a las galas en el prime time de La 1, que todavía no están logrando mostrar esa modernidad y optan por quedarse en unos vídeos de presentación más típicos, de otro tiempo, con chascarrillos o conflictos en torno a quién friega los platos o quién no. Y, al final, lo fuerte de este casting de OT es que ha roto con el tópico de los guiones televisivos para devolver a la pequeña pantalla su función de hablar el mismo idioma, y en el mismo código, que la gente de la calle.

Este OT nos está regalando una prometedora radiografía que representa a una inmensa juventud, una juventud que existe y que por desgracia no es la que suele ocupar titulares. Una juventud diversa, sensible, consciente, inclusiva y empática. Que desafinen o no ya es lo de menos.

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