Jueves, 21.06.2018 - 08:46 h
Telediaria

La prueba de fuego de TeleMadrid: su 'máster' para recuperar la credibilidad

Javi Gómez, Telenoticias
Javi Gómez.

El último mes ha sido clave para la política madrileña. Pero también para la credibilidad de la televisión autonómica de esta comunidad autónoma que, por cierto, incluso ha dejado en evidencia a los servicios informativos de la cadena pública nacional.

Con la llegada de Esperanza Aguirre a la Presidencia de la Comunidad, en 2003, los valores que reunía TeleMadrid -como canal cercano en el que los madrileños se sentían representados- se empezaron a desvanecer. La autonómica pasó de ser una televisión que estaba en la calle a una emisora centrada en la propaganda política del partido en el Poder. Como consecuencia, las audiencias se hundieron y la cadena se volvió invisible. Se había despegado de la realidad para transformarse en un canal residual, sólo apto para fans extremos de único color ideológico. TeleMadrid dejó de emitir para espectadores y empezó a emitir para votantes.

Hace doce meses, con Cifuentes ya como Presidenta de la Comunidad de Madrid, TeleMadrid afrontó un cambio: regresar a un modelo de televisión de y para todos los madrileños. Difícil tarea la de recuperar la credibilidad con una imagen tan deteriorada tras años de abuso ideológico y nefasta estrategia de programación. El canal se había desmontado por completo. 

El primer gran paso de TeleMadrid para evidenciar que algo estaba cambiando fue volcarse con una cobertura sin precedentes de la celebración del Orgullo LGTBI en 2017. No sólo se emitió la manifestación central, también fue la cadena oficial del acto. TeleMadrid volvía a estar (literalmente) en la calle durante una semana, frase que definió al canal en los años noventa y que hasta fue su eslogan.

Después vendría un cambio de imagen corporativa y una reinvención total de los servicios informativos. Para empezar, se decidió abandonar el pequeño plató con "vistas" a la redacción para construir una imponente escenografía en el estudio 2, el segundo más amplio de la sede de la emisora. Ahí se han instalado grandes pantallas que sirven como ventanales a la actualidad. Un reconocible y versátil set que es el epicentro de los grandes programas de actualidad de la emisora.

Porque TeleMadrid ha vuelto a estructurar su programación con grandes formatos informativos en directo, recuperando marcas identitarias que afianzaron el canal antaño como Buenos días Madrid o Madrid Directo y, sobre todo, remozando los TeleNoticias con nuevas caras: Lourdes Maldonado, Diego Losada, Silvia Intxaurrondo o Javi Gómez. Cada uno con su carácter muy definido, pero todos con cierta obsesión por recordar que no han llegado a TeleMadrid para ser lectores de teletipos en autocue.

El periodismo ha retornado a TeleMadrid. Pero la prueba de fuego para el canal ha sido el caso del máster de Cristina Cifuentes. Con giro final incluido por el polémico vídeo filtrado -de un supuesto robo en el centro comercial frente a la Asamblea de Madrid- para acelerar su dimisión. 

TeleMadrid no ha decepcionado en el vaivén informativo de estos días, pues ha evidenciado independencia ante las presiones y ha recuperado lo más difícil: la credibilidad en la audiencia, tan fácil de perder y tan complicada de ganar.

TeleMadrid ha realizado un seguimiento exhaustivo de los acontecimientos que se han ido sucediendo. La cadena ha estado en directo en los puntos de la noticia y ha tenido reflejos para variar su programación si la actualidad lo demandaba (16 horas en directo sobre la dimisión de Cifuentes han sumado este miércoles). Su cobertura ha sido plural, con diversidad de expertos y entrevistando y citando a los medios, como Eldiario.es, que han llevado a cabo la principal investigación.

Todo lo contrario que Televisión Española, que ha quedado en evidencia con unos Telediarios de otra época, que han sesgado sin disimulo la información. Hasta intentando desviar el foco de atención de lo importante del caso del máster de Cifuentes para deformar culpabilidades, justificar el problema e incluso ocultando a los responsables de la investigación. De hecho, los periodistas que destaparon las irregularidades del master, Raquel Ejerique e Ignacio Escolar, no han tenido voz en los informativos de una TVE, que siempre ha minimizando la cobertura del máster de Cifuentes como si se tratara de un tema menor y prácticamente anecdótico. En este sentido, La 1 es la única cadena nacional que no realizó un especial en directo en el instante en el que Cristina Cifuentes comunicó su renuncia a los ciudadanos.

TeleMadrid, en cambio, el miércoles de la dimisión de Cifuentes ha modificado toda su programación para analizar e informar de las causas y consecuencias del terremoto en la Presidencia de la Comunidad. Así, TeleMadrid desempeña su servicio público de televisión de proximidad pero, además, lo plasma con una propuesta televisiva activa y moderna: pantalla partida con variedad de imágenes decisivas de la jornada, junto con un grafismo atractivo, dinámico y vivo para ir clarificando datos en el ojo del espectador. Además, en los TeleNoticias, la narración de la actualidad se enriquece con diferentes posiciones en el estudio de los presentadores. El periodista no está sólo sentado.

TeleMadrid
Las grandes pantallas del estudio se aprovechan para enriquecer la emisión.

Una emisión ágil para un canal que entiende que, de nuevo, debe estar comprometido con la noticia y poner el enfoque del grueso de la programación en lo cercano. En este sentido, TeleMadrid prioriza formatos con un ADN regional en cada noche de la semana: Los lunes Madrid es cifra, martes Madrileños por el mundo, miércoles Madrid la ciudad de los cien países, jueves Esto es otra historia y los viernes el clásico Mi cámara y yo. Todos pegados a la calle, todos explicando vínculos de Madrid, su historia, su actualidad y sus curiosidades. Ahora, tal vez, falta un gran formato de entrevistas más canalla, que retrate la ebullición cultural de una ciudad que no para, que no duerme.

Un trabajo arduo este de recuperar la esencia de un canal tan maltratado en los últimos años en un país en el que no suele entenderse la importancia de la televisión pública como motor que propulsa la sociedad. Al menos, de momento, TeleMadrid parece que vuelve a ser ese TeleMadrid que quiso emitir para todos los madrileños sin exclusión. Pero todavía falta que los políticos entiendan, de verdad y sin postureos, que su credibilidad también se consolidará si existen televisiones públicas creíbles, en información y en creatividad. Televisiones públicas que no menosprecien la inteligencia del espectador. TeleMadrid ha dado un pequeño gran paso en este sentido. Bienvenidos a 2018.

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