Jueves, 23.05.2019 - 21:39 h
Telediaria

Las armas televisivas con las que RTVE ha complicado el debate a los cuatro candidatos

RTVE ha aprobado con nota en la organización de su primer debate electoral. El mítico Estudio 1 de la radiotelevisión pública ha acogido el primer choque entre los cuatro candidatos. Un encuentro en el que la realización visual ha tenido un papel destacado.

RTVE ha hecho periodismo a través de un ágil juego de cámaras, dirigido por el realizador Antonio Casado, que ha escuchado con habilidad a todos los candidatos, prestando atención a los planos de reacción que enriquecen el relato.

Por ello, el gran y transparente acierto de esta realización ha sido la incorporación de una pantalla partida en cuatro. Así, en una misma imagen, hemos podido ver la expresividad de los cuatro candidatos a la vez. Pero los cuatro aspirantes no parecían muy preparados para asimilar una señal multicámara de estas características, pues esta imagen compartida, al mismo tiempo por los cuatro líderes, ha desnudado su interpretación delante de las cámaras

La realización a cuatro ha retratado sin filtros a los líderes, lo que les hace más vulnerables y proyecta una información extra para el espectador a través de esa comunicación no verbal imposible de ocultar.

De esta manera, la cadena pública ha quitado protagonismo a los atriles, que estaban, y ha enriquecido con una transparencia extra la información que transmitía un debate con unos discursos bastante previsibles por lo demás. En este sentido, también han cobrado importancia las músicas de fondo, que han ido impulsando la épica del evento en el arranque del debate y en los minutos de oro de cada político, al comienzo y al final. Han sido decisivos estos detalles para dar más vida a la cita de 'prime time' como acontecimiento único (aunque mañana se vaya a repetir en Atresmedia).

Otro elemento que no ha resultado baladí es el fondo de la escenografía, capaz de otorgar movilidad a los discursos de los candidatos con ayuda de un grafismo animado sutil, en el que se recalcaba el logotipo de RTVE. Porque, con este debate, RTVE ha sacado músculo, demostrando su gran capacidad televisiva y periodística que muchos han puesto en duda.

Pero, para atraer audiencia al debate, era necesario desarrollar un formato previo con el que generar expectación y recuperar a los espectadores que se han esfumado en los últimos tiempos en TVE. Ahí RTVE también ha desplegado sus armas, con un informativo especial desde los exteriores de los Estudios de Prado del Rey.

Y así la cadena pública ha hecho gala de tres armas importantes, además de la realización visual del propio debate. Primero, ha impulsado su imagen de marca como centro de producción. El espectador más adulto se ha reencontrado con los legendarios estudios de Prado del Rey con los que creció. Están renovados y cuentan con un jardín que da posibilidades para grandes eventos. RTVE lo ha aprovechado. Ahí se ha recibido a los líderes, que han llegado de forma escalonada y hasta con una cámara siguiendo sus coches oficiales en moto para mostrar con más efectismo su entrada a la radiotelevisión pública.

Segundo: el programa previo no sólo ha sido fanfarria, sino que ha sido didáctico. Ha desarrollado una rítmica escaleta de diferentes conexiones que tenían contenido de valor. La cadena ha huido de los tertulianos monocolor para recurrir a una variedad de expertos e introducir al equipo de Maldito Bulo para contrastar noticias en tiempos de desinformación.

La cadena ha aportado contexto más que 'show', evidenciando que este tipo de periodismo no es incompatible con el ritmo. Ritmo y contexto periodístico didáctico hace más interesante la emisión. Este prolegómeno al debate propiamente dicho ha sido clave para ubicar al espectador e ir sumando seguidores de cara a la cita del 'prime time'.

Pero, además, RTVE ha desplegado otra arma más y muy valiente: conectar con el estudio en el instante previo, cuando se daban los últimos retoques al plató. De nuevo, la cadena hacía periodismo con imágenes más poderosas que palabras. Porque en televisión jamás hay que olvidar -y muchas veces se ha olvidado- que son cruciales los contextos, y el público ha tenido la posibilidad de ver cómo se preparaban los cuatro líderes, cómo eran maquillados y cómo las señoras de la limpieza dejaban el suelo del plató como una patena.

Debate maquillaje albert Rivera
Momento maquillaje antes de comenzar, emitido en directo.

De nuevo, en el Estudio 1, se ha hecho un retrato de una realidad social más allá de los discursos prefabricados de los líderes políticos. Una realidad en la que, por cierto también, en este caso, las mujeres siguen limpiando para que después los hombres se luzcan.

debate RTVE
Segundos antes del comienzo del debate.

Pablo Casado, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera tenían calculado el discurso pero, esta vez, sin poder controlar la realización ni impedir encuadres con una ingeniosa actitud narrativa. De principio a fin, cuando el realizador ha aguantado el tiempo suficiente una épica imagen cenital que enseñaba cómo el Estudio 1 se iba quedando descriptivamente vacío. Y ahí ha estado el gran valor de RTVE, que ha hecho el buen trabajo de transformar el que ha sido un previsible debate de monólogos, donde nadie quería arriesgar demasiado, en un ejercicio televisivo sustentado en la inteligente curiosidad que representa la mejor RTVE, la que no censura sino que radiografía su tiempo.

Plano final del debate de RTVE.
Plano final del debate de RTVE.

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