Lunes, 11.12.2017 - 21:43 h

Los catalanes en pánico se han adelantado a Rajoy

D
esde los medios de comunicación y de algunos ámbitos políticos se ha denunciado que el presidente Rajoy no hace nada. La inacción. ¿Es que no va a reaccionar ante el desafío de Carles Puigdemont?

No le hace falta. Las empresas y los bancos catalanes ya lo están haciendo. Muchas pymes catalanas están entrando en aluvión en las notarías para preguntar sobre un cambio de domicilio social, o simplemente para empezar los trámites de traslado. Al mismo tiempo, CaixaBank y el Banc Sabadell cambian la sede social para salir de Cataluña.El primero se va a Palma de Mallorca. El segundo, a Alicante.

En Munich, el pabellón de Cataluña en la Feria Inmobiliaria Expo Real estaba sin visitas, según informaba elconfidencial.com. Un directivo que estuvo en la feria comentaba a la periodista lo siguiente: “Aquí, la lectura que estamos sacando es: Ni un duro para Barcelona y focalizarse en Madrid”.

Los fondos de inversión están deteniendo sus inversiones en Cataluña, o sacándolas sin miramientos como ha hecho iBroker, una agencia de valores on line, que ha traspasado los fondos de sus clientes de Banc Sabadell a Bankinter y Bankia. Hasta ahora, los grandes analistas internacionales no se creían a fondo que pudiera iniciarse la secesión de Cataluña. Bank of America Merrill Lynch, ING, Moody’s, JP Morgan o Goldman Sachs elaboraban informes con cautela, diciendo que había riesgos a considerar.

Un informe elaborado antes del 1-O por el ex ministro Jordi Sevilla para la consultora Llorente y Cuenca avisaba que, en materia económica, “la tensión por el debate sobre la independencia de Cataluña está condicionando, y seguirá haciéndolo, el momento de España”.

Pero ya no son simulaciones. El 1-O ya ha pasado y el desafío es una realidad. El lunes próximo podría anunciarse la DUI, o Declaración Unilateral de Independencia, por la cual una región de España podría irse por las buenas, desatando unas consecuencias económicas imprevisibles pero desde luego, nada positivas.

El mensaje del rey, el más duro del monarca, ha acentuado la preocupación por una razón muy sencilla: se interpretó como un “no aceptaremos la independencia por ningún medio”. Si el rey hubiera salido en TV con uniforme militar, el impacto en las bolsas y en la salida de fondos, bancos y empresas habría sido mucho peor.

No conocemos la cifra de cuentas corrientes canceladas, porque eso desataría una oleada de pánico. Pero hay gente que lo ha hecho, a pesar de que el director de la sucursal le trataba de tranquilizar diciendo que si Cataluña se independizaba, se pondría en marcha un plan en 24 horas. Es lo mismo que decía el presidente del Sabadell.

Con este panorama, se entiende que Rajoy no reaccione todavía invocando el artículo 155 de la Constitución que le permitiría “adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla [comunidad autónoma] al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.

¿Invocar el 155 ahora que empresas, bancos, pymes y fondos están saliendo de Cataluña? ¿Ahora que los clientes de los bancos están asustados? ¿Ahora que hasta los presidentes de esos bancos catalanes tienen ataque de pánico y ordenan instalar la sede en Alicante y Mallorca?

Ellos son los que meterán presión sobre Puigdemont en estos momentos. Es el momento más grave de su desafío, el cual hasta ahora había gozado de banderas, cánticos y hasta de la mística de la rebelión. De aquí al lunes será peor cuando se anuncien más huidas de Cataluña.
A muchos –incluso a Aznar y a la FAES–, les parece que Rajoyva un paso atrás. Es verdad. Pero solo uno. Siempre espera que Puigdemont dé un paso, para luego, dar otro por detrás y ‘soplarle en la oreja’. Si, como se espera, Puigdemont anuncia el lunes la declaración de independencia, entraremos en eso que en el mundo del teatro se llama “el nudo”: es el momento clímax después del cual, vienen los desenlaces más imprevisibles.

Como he dicho antes, los medios de comunicación hemos tratado de ser cautos, para no desatar una oleada de salida de depósitos. Pero tenemos que cumplir nuestro deber como informadores, y por eso ya están saliendo reportajes con el título: “¿Qué pasará si mantengo una cuenta corriente en Cataluña?”. La respuesta de los expertos es dramática: “Puede arriesgarse a que haya un corralito y que bloqueen todo su dinero para evitar que el banco se quede sin fondos”.

Ese pánico es ahora el mejor aliado de Rajoy.

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