Martes, 23.10.2018 - 18:46 h
Serendipia
Director de Deusto Business School y profesor de la UNIR

Pedro Sánchez, un jinete sobre un elefante

El profesor Jonathan Haidt de la Universidad de Nueva York (NYU) es un psicólogo americano considerado por la revista Foreign Policy uno de los principales pensadores del momento. En el libro La rectitud de la mente explica su teoría de los fundamentos morales a través de un estudio muy detallado del comportamiento moral para concluir que los juicios morales basados en la rectitud del comportamiento no son una invención social, sino innatos al ser humano.

“Las intuiciones vienen primero, el razonamiento estratégico viene después”. Para explicar este principio usa la metáfora de un jinete (razonamiento) montado en un elefante (intuición). El docente de la NYU cuenta que se sintió así en las ocasiones en que comprobó la debilidad de su voluntad. Al apagar la alarma del despertador para seguir durmiendo o caer en la tentación de sabrosos postres de un menú. El mismo se vio a lomos de un elefante llevando las riendas para decirle que pare, ande o se tuerza…siempre y cuando el elefante no tenga voluntad propia porque en ese caso no hay nada que hacer.

El jinete es la racionalidad consciente –la corriente de palabras e imágenes de las cuales somos del todo conscientes. La evolución ha conducido al ser humano a través de miles de años de adaptación hasta modelar su comportamiento, y proporcionándonos unas bases morales, que le han permitido sobrevivir actuando con rectitud.

El elefante es el otro 99% de nuestros procesos mentales que ocurren fuera de nuestra consciencia pero que en realidad gobiernan la mayor parte de nuestro comportamiento. Porque imaginémonos cómo sería nuestra vida si en cada momento, en cada situación, elegir lo correcto para hacer o decir fuese como elegir la mejor lavadora entre diez opciones, minuto a minuto, día tras día. Acabaríamos locos o dedicando tiempo increíble a decisiones que no lo merecen. Por ello el razonamiento requiere de las pasiones. Pero también, en sentido contrario, la gente sigue cometiendo estupideces como fumar o comer en exceso sabiendo que es perjudicial para la salud. El profesor neoyorkino se inspira en la escuela la economía del comportamiento de los economistas y premios nobeles Khaneman y Thaler para concluir que no siempre tomamos las decisiones más racionales a pesar de tener la información adecuada.

Ahora llevémoslo a la actualidad política española donde el lado emocional es un elefante (fuerte y pesado, compuesto por 180 escaños y ocho partidos unidos por su odio al PP) y por otro lado la parte racional, un jinete, de nombre Pedro Sánchez y de cargo Presidente del Gobierno de España. El jinete ha dirigido con pericia al elefante estos días, nombrando un gobierno atractivo y capacitado. El paquidermo que es lento por naturaleza no ha reaccionado o por lo menos nadie se ha dado cuenta.

La metáfora de Haidt continúa un poco más que la hasta ahora breve historia del gabinete Sánchez y para este psicólogo, por muy hábil que sea el jinete que dirige al elefante, termina teniendo poco control sobre el animal, que es robusto e impulsivo.

En otras palabras, nuestras emociones suelen determinar nuestras decisiones, pero nuestro lado racional puede guiarnos en el camino correcto. La teoría de los fundamentos morales no nació para explicar las ideologías sino las variaciones en el razonamiento moral de las culturas a lo largo de la historia, pero la fascinación de Haidt sobre la política y sus análisis sobre los partidos americanos lo hicieron posible.

Jonathan Haidt se crió y educó rodeado de liberales (izquierdistas en el lenguaje político de los estados unidos) por eso es considerado como muy cercano al partido demócrata, sin embargo ha defendido que «hay que despertar bruscamente a los progresistas porque entienden mucho peor a los conservadores de lo que los conservadores les entienden a ellos». Haidt es un soplo de aire fresco que ayuda a ver más allá del humo del partidismo americano. La esencia de la democracia está en continuo intercambio de ideas opuestas, no con el objetivo de que una gane a la otra, sino de escuchar todas las perspectivas, respetar la pluralidad y lograr encontrar un punto medio donde todas las partes salgan satisfechas. Por eso Haidt nos pide que no perdamos el tiempo en discutir con el jinete sino más bien encontremos la manera de cautivar al elefante, porque si se mueve no hay quien lo pare, como se ha visto con la moción de censura. Hoy nos ciega todavía el brillo de la destreza de Pedro Sánchez en sus primeros pasos como presidente pero no debemos olvidar ni subestimar al elefante que le ha llevado a la Moncloa. Ese elefante, como todos los de su especie, no olvida y si se pone en marcha guiado por el antiespañolismo se llevará todo por delante incluso al habilidoso jinete.

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