Sábado, 23.06.2018 - 10:32 h
En mi molesta opinión
Analista político

La sentencia de la Gürtel tritura el éxito de los Presupuestos

Falta todavía un largo año (mayo de 2019) para unas nuevas elecciones, pero el panorama político se está poniendo negro, muy negro, negrísimo para el Partido Popular. Y no sólo por lo que dicen las encuestas, sino por el goteo de casos de corrupción que no cesa. Lo de las consultas demoscópicas, Mariano Rajoy lo despeja con un pase de tacón: "Hay que tomarlas con prevención. En 2015 los mismos partidos estaban empatados en las encuestas, incluso en alguna nos daban como terceros y al final ganó el Partido Popular".

El presidente del Gobierno se lo dijo a Carlos Herrera el jueves en COPE, en una entrevista que pretendía ser triunfal y alentadora por la aprobación de los Presupuestos: "Se ha demostrado que los partidos somos capaces de entendernos y superar diferencias"; "Hemos tenido que aumentar el gasto pero no hemos subido impuestos"; sin embargo, una hora después de concluir la misma, a eso de las once de la mañana, todo se convirtió en agua de borrajas ya que saltó otra noticia que lo trastocaba todo: la sentencia de Gürtel condenaba a Correa, Bárcenas y al propio Partido Popular.

Por suerte para Rajoy, la nueva noticia le pilló lejos de los micrófonos de COPE. Una hora antes había lucido triunfalismo económico y presupuestario al haber logrado, sobre todo, que el PNV votara a favor del Gobierno, aún estando vigente el 155. Malabarismos verbales tuvo que hacer el día anterior, miércoles, Aitor Esteban para explicar que a pesar de continuar en Cataluña el 155 ya no era un impedimento para ceder los cinco votos al PP: “Apoyamos los presupuestos por responsabilidad, y para evitar el abismo político que supondría el bloqueo de las cuentas públicas”. Muy bonito, muy cierto, pero incompleto, porque hay que añadir ahí los más de 500 millones de euros que recibirá el País Vasco por su respaldo a los Presupuestos.

A pesar de todo, Rajoy ya tiene lo que tanto ansiaba para lograr su anhelada estabilidad. Sin embargo, el rayo que no cesa de la corrupción va a conseguir que esa estabilidad no sea tan real ni tan dulce. A Carlos Herrera, que le apretó las tuercas con la detención de Zaplana y otros líos recientes, Rajoy le vendió la teoría de los casos aislados y lejanos: "Son casos que hacen daño, pero son de hace años. El Gürtel es de 2009. Hemos trabajado para modificar las leyes y evitar que se produzcan y espero que no haya más. El PP es mucho más que 10 ó 15 casos aislados. Haremos lo imposible para evitar que vuelvan a suceder". Y aquí paz y después ya veremos, que un año preelectoral es muy largo y puede pasar de todo,  incluso que las encuestas se vuelvan a equivocar.

Una Justicia lenta no es una buena Justicia. Pero el mayor problema del PP no es sólo convencer a la opinión pública de que la Gürtel pasó hace muchos años y que el actual partido ya no tiene nada qué ver con esa nefasta época, también deberá demostrar que realmente ya es un partido limpio y sin sombras de corrupción, y que los políticos que lo dirigen ahora no tienen nada que ver con ese aciago pasado de ilegalidades.

La sentencia dictada por la Audiencia Nacional es muy dura, no sólo porque condena a 29 de los 37 encausados, sino también por las penas que les impone. A Francisco Correa le caen 51 años, 33 años a Luis Bárcenas y una multa de 44 millones de euros, y 15 años de prisión para su mujer, Rosalía Iglesias. Del ex tesorero del PP siempre se dijo que sabía muchas intimidades del partido y que tenía pruebas que implicaban a altos cargos populares, incluido Rajoy.

Visto lo visto, L.B. no guardaba tantos secretos ni tanta dinamita como para destruir a nadie o librarse él de una dura condena. Las supuestas amenazas de tirar de la manta no han servido de mucho. Es más, tampoco se intuye que haya habido presiones por parte del Gobierno para que se les tratara de manera más favorable, como muchos anunciaron iba a suceder. Más bien ha sido todo lo contrario. Incluso de los tres votos de la sentencia hay un voto particular del presidente del tribunal que no está de acuerdo con que se condene al PP en calidad de partícipe a título lucrativo, ya que considera que el partido no estaba enterado de las corrupciones que practicaban algunos de sus miembros.

De todos modos, se anuncia recurso ante el Supremo, y visto ese voto particular, puede incluso que prospere. Nos esperan meses políticamente duros, en los cuales las encuestas, las sentencias judiciales y el navajeo amigo harán sangrar a los partidos, principalmente a los populares, a lo que hay que sumar un horizonte catalán que contribuirá al caos con su gran inestabilidad. Lo único positivo que ha traído la sentencia de la Gürtel es comprobar que en España existe separación de poderes. Habría que ser muy inútil, por no decir tonto, para manipular la Justicia y recibir a cambio un castigo tan duro.

¿Le pasará mucha factura la sentencia de la Gürtel al PP en las elecciones del próximo año? Sin duda habrá castigo, pero ya saben ustedes que esto es España y aquí, paradójicamente, la corrupción del dinero público escandaliza menos que dos cremas y un falso master, o la compra de un chalé en Galapagar.

Temas relacionados

Ahora en portada

Comentarios