La muerte de un menor tiroteado por unos ladrones desata la furia de Buenos Aires

"Ni un vecino menos", gritaba una multitud enfurecida frente a las puertas de la Comisaría en una protesta violenta.

Brian Aguinaco murió el lunes tras dos días de agonía después de recibir un balazo en la cara mientras iba en un automóvil conducido por su abuelo. 

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La muerte de un menor tiroteado por unos ladrones desata la furia de Buenos Aires

El asesinato de un menor de 14 años tiroteado en la calle por ladrones desató este lunes una violenta protesta de cientos de vecinos ante una comisaría del barrio de Floresuno de los más peligrosos de la capital argentina.

"Ni un vecino menos", gritaba una multitud enfurecida frente a las puertas de la delegación policial, cuyos vidrios terminaron destrozados. Los agentes se abstuvieron de dispersar a los manifestantes.

Brian Aguinaco murió el lunes tras dos días de agonía después de recibir un balazo en la cara mientras iba en un automóvil conducido por su abuelo. Dos delincuentes que iban en moto le dispararon porque el adolescente les vio golpear y robar a una mujer.

El hecho colmó la paciencia de los vecinos de Flores, hartos de los robos a mano armada y los asesinatos durante hurtos en este barrio aledaño a la peligrosa villa 1-11-14, una de las más grandes de la capital argentina y señalada como un lugar donde operan delincuentes y narcotraficantes.

"Nos parece que el reclamo es justo, pero tenemos que entablar canales de comunicación razonables. Tomar una comisaría no es el camino para encontrar soluciones", dijo al canal TN el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo.

El ministro admitió que, "efectivamente, las estadísticas muestran en el Bajo Flores una situación muy difícil en términos de cantidad de homicidios".

Una de cada cuatro muertes violentas que ocurrieron en 2015 en la capital argentina ocurrieron en Flores, según estadísticas.

El barrio, donde nació y se crió el papa Francisco, tiene un gran centro comercial con torres y casas bajas, alberga a unas 150.000 personas de clase media y trabajadora y está a unos diez km de distancia del Obelisco, emblemático monumento de la capital.

"Estamos trabajando para que esto cambie, pero los cambios no son de un día para el otro", dijo el ministro frente al reclamo de mayor presencia de policías patrullando las calles.

Habitantes del vecino Caballito, un barrio de clase media, realizaron semanas atrás varias protestas hartos de los ataques y arrebatos callejeros protagonizados por delincuentes en moto, sobre todo alrededor de las escuelas.

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