Lunes, 15.10.2018 - 22:20 h

Focolares, un camino hacia la "unidad" mediante caridad y el amor al prójimo

El movimiento católico y de carácter ecuménico de los Focolares se ha dado cita en Roma durante el mes de septiembre en una Asamblea General que continúa el legado de la fundadora, Chiara Lubich, y su mensaje de "unidad, caridad y amor al prójimo".

Roma, 26 sep.- El movimiento católico y de carácter ecuménico de los Focolares se ha dado cita en Roma durante el mes de septiembre en una Asamblea General que continúa el legado de la fundadora, Chiara Lubich, y su mensaje de "unidad, caridad y amor al prójimo".

Este movimiento se define como una "asociación privada y universal" que se sustenta sobre "la espiritualidad de la unidad" y esta compuesto por personas de diversas religiones, culturas y categorías sociales.

Sus orígenes se sitúan en el año 1943, cuando su fundadora, Silvia Lubich (Trento, 1920 - Roma, 2008), una maestra que cambió su nombre por el de Chiara en honor a la santa de Asís, tuvo una "experiencia mística" en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Entre edificios desolados por los bombardeos, Chiara permaneció en la ciudad para ayudar a quienes más sufrían, decisión que animó a un grupo de jóvenes a seguir su ejemplo y alojarse junto a ella en una casa que constituyó el primer "focolare" (hogar).

Empezó en 1956 su difusión por Europa, en 1958 por América Latina, en 1961 por América del Norte y más tarde en 1963 se extendió por Asia para llegar a finales de la década, en 1967, a Australia.

En 1962, el movimiento recibió su primera aprobación papal, por orden de Juan XXIII, pero la aprobación definitiva no llegó hasta 1990, durante el pontificado de Juan Pablo II.

En 1977, por invitación del teólogo Klaus Hemmerle, obispo de Aquigrán (Alemania), se celebró el primer encuentro de obispos amigos del Movimiento de los Focolares, durante el papado de Pablo VI.

En la base de su ideario está la "caridad", que se practica de forma comunitaria y continua para llegar a la "unidad", otro de sus principios.

De este modo se podrá llegar, según sus preceptos, a la finalidad específica del movimiento: la consecución de una "fraternidad universal".

Por esta razón, esta asociación aboga por el "diálogo", elemento canalizador para llegar a otras religiones, a personas sin convicciones religiosas y a responsables de diferentes ámbitos "de la realidad humana".

El movimiento de los Focolares está presente en 194 países y engloba a 120.000 miembros y un millón y medio de simpatizantes.

Además colabora con otros credos y mantiene contactos con 25.000 cristianos de otras corrientes espirituales, con 7.000 creyentes de las grandes religiones y con 10.000 personas sin convicciones religiosas, según sus datos.

Para la difusión de su mensaje, los Focolares cuentan con una serie de estructuras distribuidas por diferentes partes del planeta como 24 "ciudadelas" -especie de ciudades con escuelas, casas o lugares de oración-, centros formativos y escuelas para el fomento del espíritu ecuménico e interreligioso.

Al frente del movimiento, según sus estatutos, solo puede estar una mujer, que lo preside en periodos de seis años ayudada por un copresidente y por un Consejo General.

Cada seis años, los Focolares llevan a cabo una Asamblea General para elegir a su nueva directiva y para estudiar diferentes propuestas que llegan de todas las partes del mundo y que tienen que ver con el ámbito espiritual y filosófico o con el funcionamiento de la asociación.

La actual presidenta es la abogada italiana Maria Voce (Cosenza, 1937), la única persona que ha dirigido el movimiento tras la muerte de su fundadora.

En la reciente Asamblea General ha sido elegido copresidente el filósofo español Jesús Morán, que aboga por una profunda reforma educativa que conlleve una conciencia más profunda de la finalidad del movimiento.

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