Sábado, 21.07.2018 - 10:02 h

Ópticos-optometristas alertan de problemas oculares ante la falta de protección frente al frío, el viento o tiempo seco

Este colectivo ha recordado, a través de la información facilitada a Europa Press, que en esta época el sol se sitúa más bajo en el cielo y a un ángulo diferente, lo que puede incrementar la exposición a la radiación ultravioleta, tanto en días nublados como en días despejados.

"Esta radiación acelera la aparición de ciertos tipos de cataratas y de la degeneración macular asociada a la edad, dos de los problemas de salud ocular más frecuentes durante la madurez", ha apuntado el Colegio.

Del mismo modo, la sequedad en el ambiente puede irritar los ojos, una situación "especialmente dañina" para los usuarios de lentes de contacto, pues empiezan a secarse, pueden perder su forma y adherirse al globo ocular, lo que causa incomodidad y visión borrosa.

Las calefacciones también suponen "un problema añadido" en espacios interiores al disminuir la humedad del aire. Aparece, por estas causas, el problema ocular "más común" en el invierno, la sequedad, que se traduce en una sensación de quemazón o picor o de que un cuerpo extraño ha entrado en el ojo.

Además, cuando hace frío o llueve, la sociedad dedica más tiempo a ver la televisión, a leer o a navegar por Internet, lo que "puede incrementar la fatiga visual y la sequedad ocular", ha destacado el Colegio de Ópticos-optometristas.

Las personas que experimentan mayor incomodidad son las que padecen el denominado síndrome de ojo seco, que afecta al diez por ciento de la población y cuyos síntomas incluyen dolor, visión borrosa, enrojecimiento o, incluso, lagrimeo excesivo, un mecanismo con el que los ojos compensan esa falta de humedad, ha explicado.

Para la mayoría de las personas, la sequedad ocular es simplemente una molestia, pero, en los casos graves, aumentan nuestra vulnerabilidad a infecciones corneales, que "pueden afectar a la visión de manera permanente", ha concluido el colegio profesional.

RECOMENDACIONES

En este sentido, el representante de COOCYL en Salamanca, Carlos Luengo, ha asegurado que "en invierno, es muy aconsejable proteger los ojos con gafas de sol, que ayudan a resguardar del viento, evitando tanto la sequedad ocular como la posibilidad de que se introduzcan pequeñas partículas de polvo o arena, protegiendo además de la radiación ultravioleta, que aunque pueda parecer lo contrario, también es intensa".

Respecto a la sequedad ocular, Luengo ha destacado que los ópticos-optometristas ofrecen soluciones, "la más habitual es aplicar lágrimas artificiales, pero lo mejor es una consulta previa para analizar cada caso concreto".

DEPORTES DE INVIERNO

Respecto a quienes practican deportes de invierno, hasta un 20 por ciento llega a padecer enfermedades oculares. "Sin una protección adecuada los daños pueden derivar en lo que se denomina 'oftalmia de las nieves' o fotoqueratitis, una especie de quemadura de los tejidos sensibles del ojo cuyos síntomas son lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, ojos rojos, disminución de la agudeza visual", ha explicado el colegio de ópticos-optometristas.

Estos síntomas se suelen producir entre tres y dos horas después de haber estado expuesto de modo incorrecto a la luz solar en alta montaña. Y si es de "una manera continua" puede derivar en cataratas o lesiones retinianas debido, sobre todo, a la reverberación atmosférica y a la presencia de partículas en suspensión en el aire, como los cristales de hielo, ha apuntado.

Ópticos-optometristas alertan de problemas oculares ante la falta de protección frente al frío, el viento o tiempo seco

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