Cómo debe actuar un antidisturbios


  • El protocolo establece utilizar la fuerza mínima.

  • Estos procedimientos se utilizan en casos de 'grave alteración de la seguridad ciudadana'.

El Gobierno defiende la actuación policial en la manifestación

El Gobierno defiende la actuación policial en la manifestación

Las protestas del 25S frente al Congreso han terminado con 35 detenidos y 64 heridos, uno de ellos de gravedad. Muchos manifestantes denuncian que la respuesta de la policía fue desproporcionada.El protocolo de actuación de los antidisturbios considera ilegal cualquier protesta que no se haya comunicado con 24 horas de antelación a la Delegación del Gobierno. Ahora bien, en el caso de que las manifestaciones sean ilegales el reglamento establece lo siguiente:

  • Se deberá identificar a los promotores de la concentración y dirigirse a ellos para informarles de que deben interrumpir la protesta en un tiempo máximo de cinco minutos.
  • Si la manifestación continúa, los agentes están autorizados a utilizar la fuerza mínima, es decir, a usar armas de ruido y golpear a los asistentes con sus porras en la espalda o en otro sitio menos lesivo.
  • En el caso de que ésta prosiga, se procedería al uso de escopetas de bolas de goma y botes de gas lacrimógeno.

Para establecer este reglamento el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) usó como fundamento la Ley Orgánica 09 de 1983, que regula las concentraciones públicas. Tanto desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) como desde CEP aseguran que esta fórmula se aplica en casos de "grave alteración de la seguridad ciudadana", lo que significa, en términos generales, cortar el tráfico, arrojar objetos contra otras personas o destruir el mobiliario urbano.

En el caso del 25S la policía justifica su actuación por el intento de algunos manifestantes de saltarse el cordón policial. La ley cotempla como delito las protestas enfrente del Congreso cuando se está celebrando un pleno. IU ha pedido una investigación sobre los supuestos policías infiltrados en la manifestación, cuyo objetivo no sería otro más que provocar. Además critican el uso "desproporcionado" de la fuerza para controlar las protestas.