Mercedes Project One, el primer Fórmula 1 listo para rodar en las calles de la ciudad


Mercedes Project One, el primer Fórmula 1 listo para rodar en las calles de la ciudad

Mercedes Project One, el primer Fórmula 1 listo para rodar en las calles de la ciudad Frankfurt | V.G.

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El nuevo modelo de Mercedes-AMG es más que un superdeportivo. Es un ‘hypercar’, se llama Project One y es un coche para la calle con motor y tecnología de Fórmula 1. La compañía alemana lo ha presentado en el Salón del Automóvil de Franfurt con motivo de su 50 aniversario y ya está en fase de producción. No es una fantasía, sino una realidad que solo está disponible para los bolsillos más poderosos del mundo. Su precio es de unos 2,5 millones de euros y ya están todos vendidos.

El encargado de mostrarlo ante los ojos de la industria fue Lewis Hamilton, piloto de Mercedes y tres veces campeón del mundo con un motor muy similar al que porta esta Project One. Apenas tiene las adaptaciones necesarias para poder rodar en las calles de las ciudades, según informó la compañía. “He visto como se ha desarrollado el coche, el motor… es una sensación mágica. Espero tener la primera unidad”, le dijo el británico al presidente de Daimler, Dieter Zetsche.

Un modelo biplaza que impacta por fuera con su chasis de fibra de carbono, por dentro y por sus prestaciones. Tiene un motor de combustión con más de 1.000 caballos de potencia (que se puede ver por la parte trasera del coche), una caja de cambios manual automatizada de ocho marchas, puede girar a 11.000 rpm, supera los 350 km/h en velocidad punta y es capaz de acelerar de 0 a 200km/h en poco más de cinco segundos. Una ‘bestia’ que además de esto, permite la posibilidad de pasar a modo eléctrico durante 25 kilómetros gracias a cuatro motores que recuperan el 80% de la energía de la frenada para cargar la batería.

Parte trasera del Mercedes AMG Project One Parte trasera del Mercedes AMG Project One

Parte trasera del Mercedes AMG Project One Frankfurt | V.G.

El Project One tiene más parecidos con un Fórmula 1, por ejemplo ofrece al conductor la posibilidad de elegir entre varios programas de conducción que se mueven en el rango entre el eléctrico y el más agresivo. Algo que se asimila a lo que el fabricante alemán viene realizando en los circuitos del Mundial para sacar el máximo rendimiento a los monoplazas en la calificación. El volante es prácticamente cuadrado, apenas hay decoración y está pensado para no distraer al conductor.

Estamos ante un modelo muy bajo y muy ancho, con una aerodinámica que jamás se había visto antes en un coche de calle. Tiene una toma de aire en el techo y pequeños alerones para mantenerlo pegado al asfalto. Las puertas se abren de forma vertical. En el interior, dos pantallas: una que ofrece los avisos luminosos del coche y otra dedicada al infoentretenimiento (conexión a internet, redes sociales, películas, etc). No tiene espejo retrovisor, sino que una cámara trasera permite al conductor visualizar lo que tiene detrás.

El único inconveniente, que solo dura 50.000 kilómetros. A pesar de ello, el consejero delegado de AMG, Tobias Moler, afirmó que se trata de “un motor de calle” preparado para la actividad diaria, ya que no necesita lubricantes especiales y se adapta a todo tipo de condiciones climáticas.