Domingo, 19.11.2017 - 08:09 h

La película 'Hara-kiri: muerte de un samurái' cuestiona el suicidio ritual japonés

El realizador japonés Takashi Miikerehace el clásico de Masaki Kobayashi en una historia donde el honor y la venganza son los protagonistas. El cineasta, conocido por `thrillers´ y cintas de terror como `Ichi, the Killer´ o `Llamada perdida´, sorprende con una película clásica que sigue la senda de `13 asesinos´, precisamente otro `remake´ nipón realizado por el director.

Imágenes de `Hara-kiri: muerte de un samurái´

Takashi Miike es uno de los directores orientales más desconcertantes. Entre su prolífica filmografía hay casi todo tipo de géneros, aunque se haya ganado fama entre los fans del fantástico por películas de terror como Llamada pérdida o thrillers violentos como Ichi, the Killer.

Hace dos años sorprendió a los críticos más sesudos con 13 asesinos, una gran epopeya histórica que revisaba una película dirigida originalmente por Eiichi Kudo. Ahora, vuelve a repetir la jugada con Hara-Kiri: muerte de un samurái, versión de un clásico del cine nipón firmado por Masaki Kobayashi.

De manera pausada, Miike nos cuenta una historia de samuráis que pone en tela de juicio muchos de sus preceptos. La cinta sigue los pasos de Hanshiro, un guerrero sin recursos que quiere morir por honor en el patio del rico clan Li.

Antes de someterse a la ceremonia, el jefe del grupo de samuráis le cuenta la historia de otro guerrero sin dinero que acudió a su casa para someterse al suicidio ritual, aunque su intención verdadera fuera que se compadeciera de él y le permitiera marcharse con una sustanciosa limosna.

Para dar ejemplo, el grupo de samuráis obligó al joven a que cumpliera su promesa de matarse. Pronto sabremos que Hanshiro conocía al pobre desdichado que acabó con su vida contra su voluntad.

El realizador coreano nos muestra un código samurái lleno de reglas inflexibles que anteponen el honor a cualquier consideración. Un honor que se puede perder si los guerreros venden el acero de su espada, incumplen la palabra dada o alguien les corta su cabellera.

La película también descubre los entresijos del hara-kiri o seppuku, la muerte ritual de los samuráis. Todo aquel que se someta a esta ceremonia tiene que lavarse, vestirse adecuadamente y elegir a un testigo y ayudante para que le acompañe el acto, que será aún más respetable cuanto más grande sea el patio de la casa donde se celebre.

Miike pone en cuestión gran parte del código samurái a través del personaje de Hanshiro, un guerrero sensible que intentará demostrar que ciertos valores, como la mera supervivencia física de una familia, se encuentran mucho más allá del honor. Lo hará a través de una cuidadosa venganza donde, además de su ingenio, utilizará el acero de su espada.

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