Lunes, 21.05.2018 - 20:42 h
Espectáculo

Liceu estrena "Tristan und Isolde" con una impactante escenografía de La Fura

Se estrenará en el Liceu el próximo 28 de noviembre, con Àlex Ollé en la dirección escénica y Josep Pons en la musical.

Tristan und Isolde
Tristan und Isolde / Liceo © Franchella Stofleth

Una semiesfera gigantesca de 5,2 toneladas preside la impactante escenografía que ha ideado el equipo artístico de La Fura del Baus para "Tristane und Isolde", de Wagner, que se estrenará en el Liceu el próximo 28 de noviembre, con Àlex Ollé en la dirección escénica y Josep Pons en la musical.

El montaje, que se estrenó en 2011 en la Ópera de Lyon, llega a Barcelona con un elenco de excepción, presidido por Iréne Theorin y Stefan Vinke, que cosecharon un gran éxito en su anterior paso por el Gran Teatre del Liceu con "Der Ring des Nibelunger".

Completan el reparto voces wagnerianas de primer nivel como Albert Dohmen, Green Grimsley y Sarah Connolly, que actuarán sobre una plataforma móvil y bajo la imponente presencia de la gran semiesfera.

Este gigantesco elemento escenográfico representa una gran luna durante el primer acto, se transforma en el castillo del Rey Marke en el segundo y acaba convirtiéndose en un gran losa que carga el personaje de Tristán en el último acto.

Sobre la semiesfera se proyectan las imágenes que ha creado para la ocasión el videocreador Franc Aleu, que "tienen una fuerte carga simbólica", según Ollé.

"Para mí -ha añadido Ollé- 'Tristan und Isolde' es una obra de emociones que narra el viaje interior de los personajes, dos antagonistas que acaban siendo los protagonistas de una historia de amor que les lleva a terrenos místicos y espirituales, e incluso al éxtasis".

La idea de viaje ha sido trasladada al escenario en forma de una plataforma que se mueve muy lentamente frente a un fondo de mar; sobre esta plataforma se conocen Tristán e Isolda, se enamoran locamente e inician su viaje con final trágico.

A pesar de la espectacular semiesfera que preside el montaje, la escenografía tiene pocos elementos y la soprano sueca Iréne Theorin la ha calificado de "minimalista" porque permite al intérprete "concentrarse en la música y el texto, y transmitir emociones con las expresiones faciales, que el público ve muy bien, porque la iluminación está sobre los cantantes".

"Los protagonistas son los cantantes", ha corroborado Ollé, cuyo principal objetivo es "hacer llegar al público las emociones que transmite la música".

Una música que rompió esquemas en su época y que abrió el camino que luego han recorrido las composiciones del siglo XX, tal como ha recordado el director musical, Josep Pons.

La obra dura cinco horas y media, teniendo en cuenta los dos entreactos, por lo que "es importante reservarse voz y saber regular las fuerzas, sin ser aburrido", ha dicho el tenor Stefan Vinke.

También es importante que el público "venga dispuesto a olvidarse del reloj en estos tiempos en los que somos esclavos del tiempo, porque si consigue hacerlo descubrirá una gran obra, que te regala cinco horas de placer y que se hace mucho menos pesada que otras más cortas", según la directora artística del Liceu, Christina Scheppelmann.

En su opinión, "Tristan und Isolde" es una obra "para todas las edades" que puede seducir a los más jóvenes, por eso el cartel muestra a dos jóvenes abrazados desnudos y atados el uno al otro con cadenas.

"Es una obra sobre el amor fatal, sobre el amor que destruye, y eso es algo que interesa a diferentes generaciones", ha añadido.

El montaje que estará en el Gran Teatre del Liceu del 28 de noviembre al 15 de diciembre es "prácticamente el mismo" que se estrenó en Lyon, con tan sólo algunas pequeñas modificaciones "destinadas a simplificar", porque "son cinco horas intensas, que no necesitan de ornamentos para que pasen más rápido", según Ollé.

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